Todas las horas mueren es un libro vital, profundo, lleno de pensamientos y de filosofía de vida. Su longitud es ajustada a la trama, sin excesos ni ahorros. Esta trama está bien organizada y quizás lo más importante es el viaje al interior de las protagonistas: el trazado de Olivia y de Dorotea es muy sólido, son personajes con fondo, con vida interior (+info)

Lesbicanarias