Silvia (Café Librería)

La herida de la literatura: Miriam Beizana crece, mejora y evoluciona y sus letras con ella, pero algo del alma de Marafariña sigue ahí. Algo de su verde se cuela entre las calles sucias. Esa prosa tan hermosa que duele sigue siendo su sello personal. Su agudo toque nos hace vivir lo narrado con intensidad y describe incisivamente los sentimientos. Pocas historias me han atrapado de esta manera. Ni me han herido tanto, con esa saña de la literatura. Ese daño que nunca se cura porque nunca soy quien lo deja reposar. Y Melancolía tampoco.