Leyéndolas a ellas y a nosotras mismas | #LeoAutorasOct

El #LeoAutorasOct nació un agosto hace dos años a través de un grupo de tuiteras que demandaban la desigualdad escandalosa entre el número de autores leídos durante un año frente al número de autoras. El movimiento creció de manera burbujeante e imparable (tal vez porque resultaba terrible que en la actualidad algo así siguiera ocurriendo, tal vez porque nosotras ya nos hemos cansado de conformarnos). Además, coincidió con la instauración del Día de las Escritoras: toda una señal.

Me llamó la atención esta estadística publicada en el resultado de uno de los premios independientes que más fuerza han cobrado en los últimos años, los Premios Guillermo de Baskerville organizados por la revista literaria de género Libros Prohibidos. En pleno año 2018, de las 87 obras participantes en dicho premio, tan solo 23 estaban firmadas por mujeres. Esto nos deja un triste e insuficiente 26,4%. En cambio, en las obras nominadas, nos encontramos con un total de 5 sobre 10 escritas por ellas. ¿Esclarecedor? Sin lugar a dudas.

Algo diferente nos hemos encontrado en el Premio Indie de Amazon de este año. A pesar de que una abrumadora mayoría de plumas pertenecían a autoras, su representación dentro de las finalistas es de 2 frente a 5. Cuando alguna de las concursantes señaló dicha diferencia, recibió algún que otro comentario tipo: Yo leo las obras sin importar que estén firmadas por un hombre o por una mujer… Tal vez, cada cuál, deba plantearse cuánto hay de cierto en dicha afirmación.

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Siempre es un buen momento para recuperar esta preciosa ilustración de Gemma Martínez

Nosotras en A Librería somos unas infatigables amantes de las plumas de las mujeres. Desde nuestros más tiernos inicios, hemos tenido un fuerte compromiso con la literatura femenina. Nosotras practicamos en #LeoAutorasOct todo el año bajo la etiqueta #MujeresEnLaLiteratura. Y este camino lleno de proyecto seguimos y seguimos.

Me gusta leer a mujeres, me ha gustado desde niña. Las buscaba infatigable en ese dominio primordial de los libros masculinos. Buceaba en los pequeños atisbos de sus roles que la sociedad y la literatura les permitía. Hoy en día es más fácil, pero todavía no es igual. Nuestra dedicación y nuestras excusas, de algún modo, siempre tienen que ser mayores. Pero también es verdad que vivimos en la época violeta donde, de algún modo, nosotras reinamos, nosotras marcamos las nuevas tendencias, nosotras no vamos a dejar hueco sin el lugar que nos pertenece.

Creo que leernos entre nosotras nos hace fuertes. La sororidad literaria es imprescindible y debemos trabajar en ella. Es algo que debemos hacer a conciencia, día a día, infatigablemente. Leernos a nosotras mismas es lo que necesitamos para mantenernos vivas. 

No puedo negar que de un tiempo a esta parte, mi obcecación en este tema no ha dejado de crecer y crecer como un monstruo devorador. Un monstruo bueno, por supuesto, pero tan feroz e imparable como cualquier otro. Siento que se lo debo a ellas, que me lo debo a mí, y que yo también he sido víctima de esa invisibilidad. Pero gracias a tantas autoras antes que yo, hoy Marafariña, Todas las horas mueren e Inflorescencia, están siendo leídas y releídas con cariño y constancia, sin importar realmente, si se trata de novelas firmadas por un autor o por una autora.

¡Ah! Y para celebrar este mes tan especial tengo que decir que el viernes 12 de octubre mi compañero de letras David Pierre publicará en su lista de correo exclusiva mi relato inédito Luscofusco. Así que, sí queréis leerme en un registro nuevo, solo tenéis que seguir el siguiente enlace y los recibiréis en vuestros e-mails:

▶️https://landing.mailerlite.com/webforms/landing/m9a3j1

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Photo by Katherine Hanlon on Unsplash