También esto pasará

Me he dado cuenta que llevo desde el 6 de febrero sin actualizar mi página web. Es justo lo que nunca hay que hacer, pero la verdad es que sucedieron muchísimas cosas que pusieron en stand by mi vida y, además, os he mantenido al tanto de todo en mis redes sociales. Os invito a seguirme en Instagram y Twitter sino lo estáis haciendo ya, porque allí sí que estoy activa casi a diario.

Como os habréis imaginado, la situación actual provocada por el Coronavirus ha paralizado toda actividad literaria y cultural, por lo que muchas de las presentaciones que Maite Mosconi y yo teníamos programadas con Guerreiras de Lenda han quedado suspendidas y ha limitando gravemente el lanzamiento y vida útil de esta obra infantil. La incertidumbre del momento nos impide saber qué decir al respecto, pero lo que sí estamos seguras es que cuándo sea seguro, volveremos a la agenda y a estar cerca de vosotras.

También hemos tenido que cancelar algunas de las presentaciones planeadas en diferentes lugares del país de Asalto a Ozlo que me ha provocado una pena enorme. Aún así, estamos organizando cositas gracias a las redes sociales. Estad atentas que el carrusel no se detiene nunca.

Supongo que para muchas serán días complicados. Estamos en casa, es verdad. Algunas en situaciones muy difíciles, otras han perdido el empleo o están pasando este confinamiento en la soledad más absoluta. Calma. Esta es una situación excepcional y dura. Nos ha paralizado la vida, los sueños, los planes y, estaba claro, no estábamos preparadas en ningún caso. Pero el peso de la resignación tiene que cobrar fuerza ahora, tenemos que asumir que el presente que nos ha tocado vivir es este y que una causa muy justificada nos lleva a paralizarlo todo.

En lo personal, estas semanas de pausa me están ayudando a sacar de dentro muchas cosas que no he tenido ocasión liberar antes. Al fin y al cabo, es muy probable que nunca vuelva a ocurrir algo así: algo tan fuerte que nos obligue a quedarnos en casa durante varias semanas, sin posibilidad de ver a nadie y con todo el tiempo del mundo para mirarnos. Sí, para mirarnos. Y sé que nos da miedo. A mí también. Pero lo que también sé es que lamentarse nunca ha servido para nada.

Me prometí a mí misma que sería fuerte desde el primer momento, como lo fui en los últimos grandes golpes que recibí en mi vida y de los que todavía no estaba recuperada. Es verdad, no os lo voy a negar. Todavía siento un dolor profundo y estoy aprovechando (¿esto se puede decir así?) para vivir un doble duelo por pérdida. Está saliendo a borbotones, como la sangre de una herida. Me detengo durante horas a analizar por qué me sigue doliendo el pecho, por qué sigo teniendo pesadillas y a razón de qué llorar resulta tan sencillo. Y calma.

Pero hay momentos para otras cosas. Para descubrir y dedicarle tiempo a las personas que antes no podíamos hacerlo. Parece paradójico, pero tenemos largas horas en el día para llamar y escribir a esas amigas y familiares que nos importan y para las que parece que nunca tenemos un hueco. ¿Lo estáis probando? Es lo más bello que me estoy encontrando en este confinamiento. A veces me paso más horas al día al teléfono que haciendo cualquier otra casa. Y videollamadas. Y nos reímos. Y luego fantaseamos en lo que vamos a hacer después. Nos prometemos que habrá un después. Claro que sí. También esto pasará.

Son horas, son días, para querernos. Para querer. Para mimar. Para tener paciencia con nosotras mismas. Para decirnos todo lo que nos queremos y para no renunciar nunca a mostrarnos tal y como somos. Creo que yo estoy viviendo lo peor y lo mejor de mí en estos días. Estoy echando de menos a personas que nunca volverán pero, también, me estoy dando cuenta de que cada vez menos y que me gusta en la mujer en la que me he convertido. Os reiréis, quizás, si os digo que pongo música y bailo sola. Que me cocino a mí misma. Que beso a mis gatas. Que escribo febrilmente sin tregua y anhelante de que me leáis.

Además, dentro de todo esto, aunque hemos tenido que posponer el lanzamiento de mi nueva novela, estamos preparando algunos eventos online para ir desvelando detalles y hacer más amena esta espera y amortiguar la desilusión.

Espero que estéis conmigo, que me acompañéis y que, juntas, sepamos llegar a un futuro que estoy segura será mejor.

Os quiero, mujeres mías.

Photo by Pablo Giménez