¿Por qué no me presento al Concurso Indie 2017?

En ocasiones, he tenido la impresión de haber comenzando la casa por el tejado, de haberme lanzado a la piscina sin saber nadar.

Hace exactamente un año preparaba el lanzamiento de Todas las horas mueren. Había dejado la novela guardada en el cajón durante meses para presentarla al Concurso Indie de Amazon. Al final, el galardón se lo llevó Ningún escocés verdadero (en mi opinión, un trofeo muy merecido, como os conté en su momento en A Librería) y mi obra tuvo que conformarse con los resultados obtenidos que, también publiqué hace algún tiempo en esta web. Creo que el Concurso Indie de Amazon es un buen escaparate para que los autores noveles se hagan ver en medio de la gran cantidad de obras que se suben a diario a esa plataforma mundial. Además, diré, que también es una ocasión idónea para que algunos escritores estrechen lazos y se relacionen entre sí. En mí caso, lo viví con mucho compañerismo (yo tuve la suerte de encontrarme con Lorena Franco, Marta Sebastián o mi querida almeriense Fani Álvarez). , buen ambiente y nada de competencia desleal. No tengo ninguna queja al respecto.

Muchos sois los que me habéis estado preguntando en las últimas semanas si, acaso, la publicación de mi próxima novela será para el Concurso de Amazon de este año. Para confirmaros a todos os diré que no, no tengo intenciones de participar en el Torneo literario este año y, en añadidura, tampoco cuento con ningún proyecto concretado de publicar una nueva obra a lo largo de este 2017.

Vamos a hablar con calma, ¿de acuerdo?

Algunos me leéis desde que empecé, desde que firmé mi primera novela con M.B.Vigo, cuando no conocía muy bien el funcionamiento de las RRSS y, en general, del mundo literario y de la autopublicación. En ocasiones, he tenido la impresión de haber comenzando la casa por el tejado, de haberme lanzado a la piscina sin saber nadar. No me refiero exactamente al contenido de Marafariña ni Todas las horas mueren (en realidad, sigo amando y respetando esas dos obras), pero sí a mi forma de hacérosla llegar y a mi forma de presentarme.

He cometido muchos errores que, durante un tiempo, me han carcomido. He pagado algunas consecuencias que son, en definitiva, solo culpa mía. Y he hecho cambios en el camino. El primero de ellos fue respirar hondo, serenarme y tomarme las letras con mucha calma, porque tenía la impresión de ser víctima de una maratón que yo misma había organizado. En él, había tanto ruido que terminé exhausta sin conseguir apenas resultados.

Creo que el Concurso Indie de Amazon es un buen escaparate para que los autores noveles se hagan ver en medio de la gran cantidad de obras que se suben a diario a esa plataforma mundial.

Así pues, habréis notado que en los últimos meses ha habido cambios sustanciales en mi manera de comunicarme y de transmitir mi trabajo. Me he visto obligada a romper algunos lazos que me resultaba perjudiciales, pero he tenido la oportunidad de afianzar muchos otros. Esta fue una de las principales razones por las que cerré aquel blog, Las mentiras que escribí, por el que muchos llegasteis a conocerme: sí, muchos contactabais conmigo como la escritora de reseñas, las que os podía ayudar con vuestros libros, las que os podía dar algo de publicidad (aunque fuera pequeña). Tuve la incómoda impresión de que había muchos amigos ahí a los que solo le interesaba lo que yo pudiera ofrecer.

Sin querer seguir mi entrada por este camino, os diré que esta gran metamorfosis ha sido motivada por el trabajo en mi nueva marca personal. Me he decidido a tomar un camino más lento pero seguro, más pausado pero firme. Más como soy yo. Un camino que me permita seguir escribiendo, seguir cerca de vosotros, pero poder valorar mi trabajo por mí misma, sin necesidad de halagar a otros para conseguirlo.

¿Es probable, de todos modos, que autopublique la secuela de Marafariña? Es probable. No quiero fallaros en eso. Estoy trabajando todo lo posible porque en 2018 vea la luz el final de la historia de Ruth y Olga. Y, esta promesa para conmigo, para con vosotros, es la principal respuesta a la pregunta que da título a este post.

Cifras y resultados de “Todas las horas mueren” en el Concurso Indie 2016

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Después de dos años trabajando en Todas las horas mueren y tras tres largos meses de promoción incansable y de vida activa en las Redes Sociales… El Concurso Indie 2016 toca a su fin, al menos para la gran parte de los autores participantes.

Creo que no soy la única que llega agotada a este final de septiembre, donde la lucha que se libró ha sido titánica y muy enriquecedora. No me puedo quejar. He disfrutado en realidad de estas semanas de trabajo intenso y, sobre todo, de conocer a gente nueva, a otros autores y a nuevos lectores. A pesar de no lograr ser finalista, no deja de ser una gran oportunidad para ganar visibilidad que, al fin y al cabo, es lo importante.

Como muchos sabéis, se trata de mi segunda obra autopublicada y, de primeras, sabía que sería más sencillo venderla de lo que fue Marafariña. En primer lugar, porque gran parte del camino ya lo tenía andado. Además, se trata de una novela con mayor facilidad comercial: más breve, más ligera de leer, aunque no por ello menos profunda.

Vamos a hablar de números, (¡Qué feos son, como si la literatura se pudiera medir!)

Ventas de Marafariña en sus tres primeros meses (formato digital)

Mayo Junio Julio
18 21 27

Ventas de Todas las horas mueren en sus tres primeros meses (formato digital)

Julio Agosto Septiembre
41 30 19

En Kindle Unlimted:

2726 4235 2854

Y ahí os muestro mis vergüenzas de autora independiente que sigue creyendo que estas cifras tan pequeñas son una infinidad. Porque nacer de la nada y conseguir que ese número de personas descargue tu libro por 2,99€ ya es mucho más de lo que podía soñar. De estas cifras, conseguí sumar 28 opiniones positivas en Amazon, en su mayoría de 5* y con figuras del panorama indie tan sobresalientes como María Fornet, Merche Sáenz, Jesús Carnerero, Joana Arteaga, Gemma Jordán María Laso.

No fue mal, considero. Aunque el esfuerzo fue mucho mayor para los resultados obtenidos. Pero esto funciona así, trabajar muchísimo para obtener un mínimo. Hay otros compañeros que se dejaron el alma y la piel, como es el caso de Lorena Franco que se encuentra entre las flamantes novelas finalistas.

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Aquí las tenemos. Su Viajera del tiempo con 24 opiniones y en los primeros puestos del TOP100 de Sci-Fi durante casi todo el período. A su lado Patas Arriba de Rosario Vila que gozó de cierta popularidad en el concurso y cuyo género es la comedia romántica. En el ecuador, Ningún Escocés Verdadero que desde el primer día batió todos los récords, con 45 opiniones y en el TOP100 de más vendidos de Amazon.

Las otras dos novelas, Hechizo de Luna Lenguaje de mi piel son las que más sorpresa han podido generar. No han tenido mucha visibilidad durante el torneo y sus opiniones son, más bien, escasas: 2 y 5 respectivamente.

Sigue siendo un misterio cuál ha sido la política que el gran gigante de la autopublicación ha tomado para determinar estos finalistas. Sea como fuere, la suerte esta echada. Dentro de un mes sabremos cuál de los cinco títulos se alza con la corona ganadora…¡Mucha suerte!

Y al resto nos toca seguir soñando, pero de otra manera. Y no desistir en este camino tan complicado. Porque las letras deben ser entusiastas y felices…¡A ello vamos!

Cinco frases que demuestran que “Todas las horas mueren” es una novela optimista

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Si bien es cierto que tanto Marafariña como Todas las horas mueren pueden encuadrarse en novelas existencialistas con tintes de drama literario, tal y como sucede con la mayoría de las obras del género más intimismta, quiero defender fielmente que no pretendo caer en el desencanto. Han sido varios los lectores que consideran que Todas las horas mueren es una novela amarga, triste y con un final un tanto desalentador.

Yo les he invitado a leer más allá de lo simple, a reflexionar, a hacerse preguntas. ¿Es realmente una novela pesimista? Os muestro cinco extractos de la obra que demuestran todo lo contrario: 

 

1ª) 

¿Que qué es para mí la felicidad? Creo que carezco de conocimiento, sentimientos y argumentos para dar una respuesta a tal pregunta. Pero diría, con cierta valentía, que la felicidad es el imposible más posible que existe para el ser humano.

2ª)

—¿Dónde se encuentra realmente la felicidad?
Dorotea saboreó el delicioso café. Estaba tibio.
—En lo que hacemos. En lo que hicimos. En lo que haremos. O, mejor dicho, en lo que amamos o amaremos.

3ª)

—¿Sabes por qué me dedico a las flores? Porque son opacas. Son tan hermosas que ocultan todo lo demás.

4ª)

No es cierto que todas las horas mueren. En realidad, las horas permanecen ahí, lo que muere es el tiempo, pero las horas son eternas e infinitas. Seguirán transcurriendo a nuestro alrededor sin que nos demos cuenta.

5ª)

No pienses ni te tortures, como yo, por la mortalidad de las horas. Olvida, mi querida Dorotea, que todas las horas mueren.

Podéis adquirir aquí Todas las horas mueren

mochaloca

 

Descarga GRATIS “Todas las horas mueren”

Copia de -Un modo mágico de describir el día a día, que de un modo parcial me ha recordado al gran maestro Cortázar en alguno de los capítulos de su obra Ceremonias-(David Pierre, escritor) (1).jpg

El Concurso Indie de 2016 da sus últimos coletazos al acercarse el final de agosto y, con él, los últimos momentos de un verano que, en Galicia, ha sido cálido e insólitamente soledado.

No podía estar más feliz y satisfecha con el tiempo de vida de Todas las horas mueren como obra autopublicada. El miedo, la cierta reticencia que sentía a que esta obra viera la luz, se ha esfumado. En su lugar queda el agradecimiento absoluto a los lectores de siempre y a los que han ido llegando, a esas maravillosas opiniones que me enviáis a diario o publicáis en las Redes.  Entre todos, poco a poco, hemos olvidado la mortalidad de las horas.

Por motivo de esto, del día 19 al 21 de agosto, podréis descargar mi última novela TOTALMENTE GRATIS en Amazon. Espero que sea una buena oportunidad para llegar a aquellos que, todavía, no os habéis decido a aceptar una taza caliente en el Café de Fontiña.

Recordad que entre todas las opiniones de Amazon se sorteará un ejemplar en formato físico… ¡Así que espero vuestros comentarios, marafariñescos lectores!

 

DESCARGA GRATIS TODAS LAS HORAS MUEREN AQUÍ

(solo hasta el domingo 21 de agosto)

 

Entrevista a Miriam Beizana Vigo, autora de “Todas las horas mueren”

No obstante, no he pretendido dar ese regusto de pesimismo vital en ningún caso. Más bien es un nuevo enfoque, una análisis, de uno de esos temas que, como a tantos, me atormenta. Esto es, el paso del tiempo, la caducidad de las horas.

Todas las horas mueren” es la segunda novela autopublicada de la escritora gallega Miriam Beizana Vigo. Además, esta obra compite en el 3er Concurso Indie de Amazon y El Mundo. Tras haber conquistado el corazón de cientos de lectores con “Marafariña”, esta joven de tan solo veinticinco años exhibe unas letras muy diferentes, cargadas de crudeza, pero sin abandonar su estilo de prosa poética.

¡Felices Letras!

M.B.Vigo: ¡Las más felices!

Aunque podría decirse que “Todas las horas mueren” no es una novela que rebosa felicidad, precisamente. Es una obra dura de leer, pero cargada de verdad y con poco atisbo de esperanza, ¿No es cierto?

M.B.Vigo: Es verdad que “Todas las horas mueren” es una novela rodeada de un halo de tristeza. Por un lado tenemos a una anciana cercana a su finitud, a una joven maltratada por la vida y un pasado lleno de fantasmas. No obstante, no he pretendido dar ese regusto de pesimismo vital en ningún caso. Más bien es un nuevo enfoque, una análisis, de uno de esos temas que, como a tantos, me atormenta. Esto es, el paso del tiempo, la caducidad de las horas.

Ese tic-tac obsesivo mueve los motivos de las palabras que se encuentran en esta novela. Necesitaba esta catarsis, esta reflexión, como también necesité el desahogo de Marafariña. Es una forma de arrancar los demonios que habitan dentro de mí. Pero es algo que se puede hacer con cierto placer y amor por lo que más me gusta: entregarme a la tibieza de las letras. De esa forma, me olvido de que las horas mueren. De esa forma, esas horas se vuelven eternas.

¿Qué historias se esconden detrás de estas horas que mueren? ¿Qué personajes protagonizan sus páginas?

M.B.Vigo: Hay varias almas que dan vida al argumento, o argumentos, de “Todas las horas mueren”. Sin embargo, tres de estas almas son las principales, sobre las que recae todo el peso de los hechos.

Olivia Ochoa es una anciana en el ocaso de su vida que quiere olvidar lo que ha sido. Ahora solo se siente mustia, una escritora que ya no escribe y una mujer que ya no ama nada desde hace demasiado tiempo. Es un personaje muy complejo, con un carácter elegante y tosco al mismo tiempo, que ansía la muerte pero no cesa en su empeño de buscar motivos para aguantar un poco más. Las últimas dos décadas de su vida las ha dedicado a mantener vivo el Café de Fontiña.

Dorotea es la joven que, huyendo de casa de sus padres, termina aparcando su viejo coche en Fontiña donde se encontrará con Olivia y su Café. Una muchacha plana y anodina que, poco a poco, irá sufriendo una metamorfosis maravillosa y dulce.

Laura es la lectora fiel, el dolor, la angustia y los recuerdos. Ella es la causante de todo, y su ausencia está plagada de secretos. En esta mujer recae la sombra de lo que es (o ha sido) Olivia.

Estos complejos personajes van alternando la voz narrativa a lo largo de la novela, compuesta por capítulos más o menos breves y con un fuerte contenido dialogado. Resulta curioso que una autora tan joven se atreva a escribir desde la perspectiva de una anciana casi octogenaria.

M.B.Vigo: Olivia es vieja, pero su espíritu es joven porque no ha podido desgastarse de la felicidad necesaria. Su alma todavía espera su oportunidad de redimirse, de buscar algo de bondad en la vida. Esa juventud marchita me ha permitido sentirme muy unida a ella. Además, me he criado con mi abuela que, en muchos aspectos, está inspirada en esta Olivia valiente y luchadora.

Ponerme en la piel de lo que tiene que sentir Olivia al sentir su final cerca ha sido un ejercicio doloroso, pero sencillo. La sensación de ahogo, el buscar respuesta, la necesidad de justificar la existencia de las horas y el porqué de ese inevitable final. La anciana no quiere detener las agujas, ella quiere regresar al pasado y cambiarlo… pero es no es posible.

LaDurante su juventud, Olivia fue una escritora que tuvo que enfrentarse a la dura represión vivida en los años franquistas en España. La única perspectiva que tiene si quiere que sus escritos sean libres es emigrar. ¿Has buscado introducir una crítica social?

No he creído necesario realizar una crítica social de aquella época histórica de nuestro país, sino más bien tenerla presente para no volver a sufrir los mismos errores. Es importante, desde mi punto de vista, que sigamos recordando esos terribles años y la oscuridad de esas vidas a las que a muchos les tocó vivir. La literatura de Olivia vive velada y amenazada por la censura y por el miedo. Una mujer tan fuerte y con tanto coraje como ella no ha nacido para vivir atosigada por las cadenas de la opresión.

Mientras ella no puede publicar lo que siente sin tapujos, es consciente de esas horas que pasan. Ese tiempo maldito. No tiene paciencia, no está resuelta a esperar más.

El Café de Fontiña nace de mi afición personal a perder horas en las cafeterías. Soy una cazadora de lugares emblemáticos. Me encantan estos locales tranquilos, con encanto, donde escribir y leer. Y, por supuesto, con olor vivo a café. Me gustaría regentar, algún día, un Café como el de Olivia.

¿Cómo fue el proceso de escritura de “Todas las horas mueren”? Es una novela breve (unas 150 páginas), con una narrativa más directa y abandonado el estilo más descriptivo.

M.B.Vigo: El proceso de escritura inicial fue ágil, aunque debido a la complejidad temporal de libro (saltos en el tiempo, tres líneas de historia) fueron necesarias varias revisiones. Sin embargo, fue una novela que nació sin más, una idea que surgió cómo una explosión dentro de mí, y fluyó sin mi ayuda. Brotaba de mis dedos como si ahí hubiera estado siempre. Recuerdo haber sentido mucha tristeza durante ese proceso, pero también un gran alivio. Me derrumbé varias veces, incluso lo hago ahora cuando la releo. Tan solo de pensar en ella, un fuerte nudo se anida en mi garganta.

¿Es, entonces, una novela muy importante para ti?

M.B.Vigo: A pesar de que mi anterior libro era autobiográfico y con un fuerte contenido personal, “Todas las horas mueren” también tiene mucho de mí. Está plagada de reflexiones, de miedos y de preocupaciones. Es casi como un ensayo, como una agrupación de cosas que considero terribles y hermosas. Los miedos, alegrías, amores y esperanzas de Olivia y Dorotea, son los míos propios.

Es importante para mí porque, además, creo que me ha permitido evolucionar como escritora y desprenderme del estigma más marafariñesco. Tenía un serio pánico a quedarme estancada en esa obra y no poder crear nada más. El Café de Fontiña me ha abierto un nuevo mundo del que me siento feliz.

Por cierto, el Café de Fontiña es otro de los personajes principales que has pasado por alto. No puedo evitar compararlo con el Café de Whistle Stop de la novela “Tomates verdes fritos”.

M.B.Vigo: Nunca he ocultado que la maravillosa novela de Fannie Flagg es una musa para mí. Hago referencia a ella en mi primera novela y aquí, aunque no directamente, toca parte de su espíritu. Es un homenaje particular, aunque no tiene nada que ver en la realidad.

El Café de Fontiña nace de mi afición personal a perder horas en las cafeterías. Soy una cazadora de lugares emblemáticos. Me encantan estos locales tranquilos, con encanto, donde escribir y leer. Y, por supuesto, con olor vivo a café. Me gustaría regentar, algún día, un Café como el de Olivia.

“Todas las horas mueren” compite en el #ConcursoIndie2016 de Amazon y El Mundo, como señalamos en la intro de esta charla. ¿Por qué te has decido a lanzarte a ello, a pesar de las claras dificultades?

M.B.Vigo: El Concurso de Amazon es una puerta inmensa. Ya no solo por la victoria, sino porque la simple participación te otorga una poderosa visibilidad. Aunque me encantaría poder vivir de la literatura, mi expectativa más realista es que mis letras sean leídas, conseguir llegar al corazón de los lectores y formar un pequeño y entrañable grupo. Espero que esta competición literaria me ayude a seguir moviéndome en estos círculos y, sobre todo, mover mis historias.

Todo lo demás lo dejo al destino, que es caprichoso, y mueve los hilos a su antojo.

Para finalizar, si entre la promoción de “Todas las horas…”, mantener vivo este Blog y la vida real te queda tiempo para seguir con las letras, ¿puedes decirnos algo de un futuro proyecto literario?

Dado que de momento la continuación de Marafariña no está esclarecida, estoy enfocando mis letras a otro de mis miedos: la escritura. Y hasta aquí puedo leer.

Gracias, amigo lector. Espero que hayas disfrutado de esta peculiar charla conmigo misma. Si te ha resultado interesante, te animo a que te adentres en el cálido Café de Fontiña.

¿Qué es “Todas las horas mueren”?

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Para todos aquellos lectores que habéis entrado en ‘Marafariña’ sabréis que el título de esta novela corresponde a la hipotética creación de uno de sus personajes fallecidos, Estefanía, cuya hija, Olga, tomaría las riendas de su narración en un futuro finalizando las letras que su madre dejó tristemente inacabadas.

‘Todas las horas mueren’ ha supuesto un reto personal en muchos aspectos.

Se trata de mi segunda obra auto publicada pero, en realidad, su proceso de creación ha sido simultáneo al de mi primera novela, ‘Marafariña’, cuyo espíritu verde e infinito ha inspirado cada una de las páginas y personajes que otorgan vida a una breve novela trágica.

Contar la historia de Olivia, Dorotea y Laura ha sido para mí un desahogo con matices. Cuando me encontraba furiosa, desesperanzada, perdida, o cuando me azotaba sin remedio la falta de inspiración, las escuetas pero profundas páginas de ‘Todas las horas mueren’ me ofrecían cobijo. Han sido como un pañuelo sobre el que derramar lágrimas sinceras, cargadas de muchos sentimientos desoladores y maravillosos al mismo tiempo. Porque la sinceridad del dolor nos recuerda, una y otra vez, que estamos vivos.

Pero también me gusta pensar que, cada uno de los lectores que se sumerja en las grises páginas de ‘Todas las horas mueren’ encontrarán su propio aprendizaje, su propio pensamiento, sus propias horas.

Son, pues, pequeños pedacitos de mis miedos, mis tormentos, mis anhelos y mi felicidad. Enfrasca, en sus páginas, cierta filosofía de pensamiento personal que deseaba (necesitaba) escribir. Me gusta decir que es un ensayo sobre el paso del tiempo, sobre el sufrimiento, sobre la superación, sobre la censura, la dictadura y sobre la fragilidad de la vida. Pero también me gusta pensar que, cada uno de los lectores que se sumerja en las grises páginas de ‘Todas las horas mueren’ encontrarán su propio aprendizaje, su propio pensamiento, sus propias horas.

Espero que disfrutes de la lectura, del viaje, propuesto en las páginas de esta obra. No olvides que siempre serás bien recibido en la emblemática Cafetería de Fontiña, cuya chimenea nunca se apaga, donde el café está siempre recién hecho, regentando por una seria pero increíble anciana llamada Olivia Ochoa.

Podéis adquirir “Todas las horas mueren” pinchando aquí

#ConcursoIndie2016