2020, nos curaste la herida.

Tan atípico 2020 ha sido en su inicio como lo será en su conclusión. Para mí, un año de cambios y de fluctuaciones. De aprender a vivir de nuevo y de conocerme como nunca antes me había llegado a conocer. Yo, que me creía poseída por una amargura permanente que nunca me abandonaría, me veo ahora entregada a un optimismo sereno, a las ganas de simplificar la vida y a seguir trabajando en mi fortaleza.

¿Me puedo sentar un momento a hablar?

El año terminó de una manera terrible. Mi abuela falleció después de años enferma, y los últimos meses fueron muy duros. Pasamos la Navidad en el hospital y supe que esas fechas siempre serían diferentes para mí. Pocos días después, sin poder recuperar las energías ni esa sensación de rareza de decir adiós, mi hermana se pasó algunos días hospitalizada después de un susto terrible que, afortunadamente, evolucionó favorablemente. Aún así, no sucedieron los días de manera sencilla.

En tanto, mi madre se apagaba. El corazón con el que había nacido ya no podía más y el pronóstico era fatal. En julio había entrado en la lista de trasplantes cardíacos y seguíamos esperando (lista en la que yo también querría haber entrado, desde luego). No fue hasta el 10.02.2020 a las 16.03h de la tarde cuando me llamó la coordinadora de trasplantes para avisarme de un esperanzador nuevo latido.

A partir de entonces, la vida fue extraña. Todo salió bien, pero la dureza de lo acontecido me pesaba dentro y me sentía tan rota y tan exhausta que creí no superar la vida nunca más. Me había enfermado de soledad y, de no haber sido por las amistades tan cabales y sinceras que coseché, no habría sabido seguir adelante. El 8 de marzo fue el día que salimos a la calle a berrear, día que me despedí de muchas personas y de muchos fantasmas.

Luego nos confinaron en casa. Se pausó la publicación de La herida de la literatura y creí que no podría respirar. Sucedieron semanas oscuras para mí, hundida de la ansiedad en casa, abusando del tratamiento y sin una motivación vital. Creí que todo se terminaba. Lo creí. Pero me gustó nadar contracorriente.

Yoga. Correcciones. Dos novelas cortas. Lectura. Llamadas de horas y horas con mis amigas. Música. Bailar. Soledad. Ella.

Cuando pudimos salir, comenzó para mi un verano en el que tuve que aprender a caminar (no fue la primera vez que tuve que hacerlo, pero esa historia ya ha quedado muy lejana). Era la hora de poner en práctica lo aprendido y la fortaleza en la que me había dorado. Me costó darme cuenta de que yo ya era diferente, de que mi entorno era diferente. Me costó darme cuenta de que ya no quería regresar a los mismos vínculos, a mis pozos de toxicidad. Que quería vencer la ansiedad y, para ello, nada podía ser igual.

Y así, en esta Miriam Beizana renovada y con ganas de sonreír, se publicó La Herida de La Literatura, con mis queridas muchachas de Les Editorial.

Y todo ha cambiado tanto este 2020 que yo nunca más quiero mirar atrás. Que yo quiero ser una mujer diferente y dedicar mi vida a cosas diferentes. Quiero escribir novelas nuevas, quiero aprender a fortalecer mis flaquezas y quiero ser una personas que no sea esclava de su ansiedad.

En el momento de escribir este post, mi nueva novela, la mejor y la más especial, no deja de cosechar alegrías. Estoy en plena Gira Virtual (ya que no puede ser de otro modo) y, aún así, me siento cerca de vosotras.

Y quiero que despidamos el año juntas, por haberme acompañado, por haber estado conmigo en mis silencios y en más lágrimas. Por seguir queriéndome a pesar de los cambios, a pesar de ya no estar tanto y a pesar de todo.

Así, podéis escucharme en la entrevista que me ha hecho Ana de InOut radio hablando sobre mujeres letraheridas, sobre el proceso creativo de La herida de la literatura y sobre todo lo personal que hay detrás de la misma.

Os indico, también, que esta tarde, a partir de las 19h, estaré con mis compañeras de Les Editorial en un evento muy especial:

¿Cómo funciona? Tan sólo necesitáis tener un correo de Gmail y conectaros a partir de las 19h al enlace que se compartirá en las Redes Sociales para entrar en la reunión. El aforo es limitado por orden de llegada. Me encantaría veros por ahí y charlar sobre lo que ha sido el año más extraño e intenso de nuestras vidas.

Os espero allí, letraheridas.

Mi nueva novela con Les Editorial

Dedico esta novela a las mujeres que estamos enfermas de literatura

Qué tiempos tan difíciles hemos vivido y estamos viviendo. La pandemia mundial y la crisis sanitaria y económica ha impactado fuerte y ha venido a carcomer nuestros sueños y nuestras metas. Creo que todas tenemos miedo, que todas hemos perdido demasiadas cosas y nos hemos visto obligadas a renunciar. Muchas de nosotras tan solas, hemos visto como nos azotaba todo esto. Creo que el confinamiento y esta desescalada tan peligrosa nos cambiará para siempre.

Aún con todo esto, el mundo sigue girando y las alegrías también se sobrevienen. Y tanto, sobre todo cuando es algo que llevaba tanto tiempo esperando, en lo que llevo años trabajando y meses preparando y postergando ante la incertidumbre. La #NuevaNovela de la que tanto os hablé, después de una eternidad sin lazar un título nuevo y con más ilusión que nunca porque se trata de mi primera obra narrativa larga publicada bajo sello editorial. Si me seguís desde hace tiempo, sabéis que era un objetivo que perseguía desde hace mucho tiempo.

Este viernes, desde las Redes Sociales de la editorial se difundió un vídeo. Fue la manera elegida de desvelar los primeros detalles:

  • La editorial que ha conseguido creer y acoger con un cariño extraordinario esta atípica historia es Les Editorial. Una editorial independiente de nueva creación que está especializada en la publicación de libros dirigidos especialmente a las mujeres de la comunidad LGBT+.
  • En la novela uno de los personajes más importantes es una gata llamada Letra.
  • Hay una madre, hay una abuela, hay un amante, hay una amiga, hay una profesora de literatura.
  • La literatura es fundamental.
  • Existe una enfermedad psicológica que afecta con mayor agudeza a las mujeres.
  • La trama se desarrolla entre la ciudad de Melilla y Carballo, mi pueblo natal, en diferentes momentos del tiempo.
  • Febrero de 2004, el mes en el que fallece Carmen Laforet, es un hecho fundamental.
  • Es una obra sobre lo difícil que es ser hija.
  • También ser escritora.
  • Es una historia que habla sobre la soledad.
  • Es una historia que habla sobre la amistad y su dolor.
  • Es una historia, como siempre, sobre el amor.

Podéis ver el vídeo completo en YouTube y compartirlo en vuestras Redes Sociales para darle mayor difusión. Aquí Letra y yo os lo contamos mejor:

Dentro de muy poco desvelaremos el título, la portada y la fecha de lanzamiento oficial (en torno a septiembre de este mismo año). Por mi parte no puedo más que agradeceros el abrumador cariño, el que sigáis ahí después de todo este tiempo y el que tengáis tantas ganas de leer una nueva historia.

Yo no estoy preparada para esta novela. Pero supongo que ella sí que lo está.

Últimos días para leer la bilogía de Marafariña

Están siendo unos meses vertiginosos en lo literario. Muy atrás queda esa escritora pequeña e introvertida que publicó Marafariña (2015) bajo un psedónimo y que le daba miedo etiquetarse como escritora lesbiana.

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Marafariña

Sí, han cambiado muchas cosas. Y he cambiado yo. Y también mi manera de querer y ver crecer la historia que me ha impulsado a dónde estoy ahora y que me ha dado todo lo bueno de la literatura. Siempre querré Marafariña, a Ruth y a Olga, y todo lo que ha implicado. Con ella he aprendido a forjarme, he aprendido a crecer, a perdonar, a dejar atrás el pasado y a convertirme en una mujer libre. Pero lo que más feliz me hace es que he conseguido que otras personas también se sientan así.

Todas las horas

Pero las etapas pasan y las metas de esa escritora, tan inexperta, tan pequeña, van variando y van cambiando. Mientras que Todas las horas mueren sigue siendo mi novela autoeditada más leída, Marafariña e Inflorescencia se han convertido en mis títulos más aclamados y ambicionados, de los que más habláis y los que son difíciles de olvidar. Tengo fe en ellas y creo que es una historia que puede llegar mucho más lejos.

A las puertas de publicar mi nueva novela (me cuesta mucho aguantarme y no deciros aquí el título, la sinopsis, la editorial, todo…) doy otro giro, otro cambio a mi vida en constante cambio, para deciros que he tomado la decisión meditada de descatalogar ambos títulos y dejarlos descansar.

INFORESCENCIA (1)
Inflorescencia

Antes de hacerlo, voy a esperar unos pocos días para las que queráis, podáis descargaros el archivo digital o comprar el libro en formato físico. No quiero negaros la última oportunidad de leer la que, probablemente, sea mi historia más importante y dudo que llegue nunca a escribir algo así nunca más.

De este modo, todavía podéis comprar Marafariña e Inflorescencia en Amazon y en Lektu por tiempo limitado. Esta será la última ocasión que tendréis hasta que consiga trabajar en un proyecto con ellas que, si todo sale bien, se demorará durante algunos años (sí, así es la literatura).

Además, como no podía ser de otro modo, ambas novelas tendrán un precio especial. Podéis adquirir los ebooks a tan sólo 0,99€ (antes 3,50€) y los ejemplares físicios con el precio mínimo legal permitido:

  • Marafariña por tan sólo 15€ (antes 19,90€) 
  • Inflorescencia por tan sólo 10€ (antes 16,50€). 

Os agradeceré todo el cariño y el apoyo que me deis ante esta difícil decisión. También las opiniones que podéis verter sobre estas historias y la difusión que le podáis dar, porque será de gran ayuda para su futura reedición.

Mientras tanto, abrazo con fuerza a Ruth y a Olga. Podéis despediros con calma yo, en cambio, voy camino a reencontrarme con ambas.

Gracias, mujeres mías.

Enlace de compra de Marafariña

Enlace de compra de Inflorescencia

No me instes con ruegos a que te abandone, a que me vuelva de acompañarte; porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú pases la noche yo pasaré la noche. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde mueras tú, yo moriré, y allí es donde seré enterrada.

Photo by Riccardo Chiarini on Unsplash

 

[SORTEO Y RETO] Os regalo Marafariña, Inflorescencia y Todas las horas mueren para despedir 2018

Hace ya unas semanas que no escribo por aquí. No voy a poneros excusas porque me prometí no hacerlo, pero solo os diré (porque os lo merecéis) que estoy curándome por dentro y por fuera. Aunque sigo escribiendo y ya falta menos para que os puedo contar más sobre de qué se trata.

Pero ahora 2018 nos va diciendo adiós. El año en el que cerré un triángulo de novelas importante para mí, que me define y me va a definir siempre. Sé que las conocéis de sobra, las hayáis leído o no. Pero me apetece hacerlas vuestras, regalároslas. Para que las queráis, para que me tengáis en vuestra casa. ¿Y cómo? Pues muy fácil, con un sorteo especial de #Navidad.

Podréis conseguir un ejemplar físico y firmado de cada una de ellas siguiendo estas sencillas instrucciones y… ¡PROPONIÉNDOME UN RETO!

¿Y CUÁL ES EL RETO?

¡Voy a escribir un relato que se publicará en pago social en Lektu!

¿Y cómo? Con las ideas que me dejéis en los comentarios de mis diferentes Redes Sociales.

La idea es que desafiéis a esta escritora intimista e #intensa a salir de su zona de confort.

Mediante un sorteo, se seleccionarán ALEATORIAMENTE vuestras ideas y escribiré un relato que mezcle una de cada Red Social. Vamos, una absoluta y maravillosa locura.

Y lo más importante, las ideas seleccionadas ganarán  un ejemplar de mi particular trilogía:

 

Marafariña EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PÁGINA DE FACEBOOK

Ruth siente un vínculo especial, esotérico, con Marafariña. Su propio corazón, su latido, es inherente al propio pulso de una Marafariña que la ha acompañado siempre, en cualquier faceta de su vida. Apenas ha necesitado nada más para sobreponerse a su compleja situación personal: toda su existencia está sometida a unas poderosas y restrictivas creencias impuestas por sus padres, a raíz del fallecimiento de su hermano mayor. Enfrascada en una vorágine de obligaciones, siguiendo el camino estipulado sin replantearse ninguna de sus pautas, sobrevive enfriando sus sentimientos y anulado sus deseos o su curiosidad.

Sin embargo, la llegada de Olga a la solitaria aldea parece desbarajustar el equilibro y la paz de Marafariña y de la propia Ruth, como si repentinamente, la inmutabilidad de la Naturaleza del lugar y de la muchacha se resquebrajasen como las otoñales hojas secas. A partir de entonces, el virginal bosque de emociones en el que vivía Ruth, se ve surcado por millones de nuevos caminos, nuevas posibilidades y nuevos sentimientos, que le provocan un doloroso, a la par que hermoso, despertar personal.

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Es muy sencillo:

  1. Dad me gusta a la Página de Facebook y al post
  2. Compartid el post públicamente en vuestros muros
  3. Dejad en los comentarios vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

 

Todas las horas mueren EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PERFIL de INSTRAGRAM. 

El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y en la barra lucen siempre unas flores vivas y frescas.

Tras dos décadas, la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.

Pero todavía no.

Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resueltas a terminarse.

Más sencillo todavía:

  1. Seguidme en Instagram.
  2. Dadle like a la imagen.
  3. Dejad en los comentarios vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

 

Inflorescencia EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PERFIL de TWITTER. 

Una buena nueva guiará la vida de Ruth de vuelta a una Marafariña que luce sola. Lo que ella no podría imaginarse después de la catástrofe del Prestige, era encontrarse que luciría una espesura blanca.

Han pasado años desde que abandonó la libertad y su ser de esas tierras, pero tal vez nunca son demasiados cuando se acerca al tintineo hipnotizante y fresco del río, cuando se enfrenta ante la iglesia tapiada de recuerdos o cuando alcanza la inmensidad de la playa.

Nunca es demasiado tarde cuando la tierra todavía es capaz de florecer.

“Las flores mismas han aparecido en la tierra, el mismísimo tiempo de la poda de las vides ha llegado, y la voz de la tórtola misma se ha oído en nuestra tierra” (El Cantar de los Cantares 2:12)

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Y por último en Twitter:

  1. Seguidme en Twitter.
  2. Dad RT al Tweet del sorteo fijado en mi perfil. 
  3. Dejad en las respuestas (en forma de hilo) vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

El sorteo comienza hoy, lunes 26 de noviembre y termina el 28 de noviembre a las 23:59h. Lamentándolo mucho, solo podré realizar los envíos dentro del territorio nacional.

¡Mucha suerte a todas y Felices Letras!

Sigue leyendo “[SORTEO Y RETO] Os regalo Marafariña, Inflorescencia y Todas las horas mueren para despedir 2018”

#CaféLibrería y nuevos proyectos para septiembre

Ya os adelantaba en este mini vídeo de Instagram y en los perfiles de Twitter y Facebook de A Librería la inauguración de un nuevo proyecto literario a “tres voces”. Junto con Carla Plumed de Café de Tinta y David Pierre (mi tan estimado compañero literario desde hace tantos años). Sí, amigas mías: un podcast. Un formato que funciona bastante bien, es dinámico y no sirve para hacer lo que más me gusta hacer: seguir hablando de literatura y, sobre todo, de #MujeresEnLaLiteratura.

A este nuevo espacio radiofónico, fruto de muchas conversaciones, complicidad y amistad durante las pocas horas que pudimos compartir en el Celsius 2018, lo hemos bautizado como Café Literario (podéis encontrarnos en Twitter con el #CaféLiterario), al que he dedicado una sección en esta web dónde iré actualizando con los nuevos programas que estén disponibles.

El primer programa íntegro lo podéis escuchar en Ivoox pinchando en este enlace.  En él analizamos muy pormenorizadamente La Compañía Amable de Rocío Vega. ¡Espero que disfrutéis de la charla! ¡Y que, sobre todo, os entren muchas ganas de leer el libro!

También podéis suscribiros a nuestro perfil (y dejar vuestros comentarios sería todo un detalle).

¿Ah? ¿Habéis visto ya la ilustración de Gemma Martínez para el proyecto? ¿no?

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Septiembre e Inflorescencia

Es un mes bonito septiembre. Después de agosto y sus horas de sol, de cierta libertad. Me gustaría decir que me he dedicado a descansar y a recuperar fuerzas durante el verano, pero ya hace tiempo que no suelo tener vacaciones en esta época del año. Aun así, no me puedo quejar. He tenido una temporadita de cierta desconexión de Redes Sociales y de actividad habitual en mis portales. Pero, ya veis, en realidad no he dejado de trabajar.

Cómo sabéis, Inflorescencia ya lleva dos meses en vuestras manos. Por el momento, la habéis tratado con cariño y con amor. La habéis leído y habéis dejado vuestros comentarios en Amazon y en Goodreads (¡corred si no lo habéis hecho ya!). Pero el camino de esta historia, y la de Marafariña, no ha hecho más que comenzar. Os aseguro que mi intención, con vuestra ayuda, es acercárosla mucho más. Que sea todavía más vuestra y menos mía. ¿Seremos capaces? Estoy segura de que unidas sí que podremos hacerlo.

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Por el momento, quedan algunas semanas para conocer el veredicto del Concurso de Amazon, donde esta historia participa. Y tengo mucho interés en saber cuál es el resultado este año.  Y aunque es verdad que me he mantenido un poco al margen de este premio en el ámbito público, he tenido el gusto de leer algunos de los títulos que he ido reseñando en mi otra casa, A Librería, ya sabéis dónde es.

¡Y relatos!

Sí, queridas mías. Agosto ha sido un mes de relatos y de nuevos retos. De explorarme a mí misma y de forzarme a mejorar. He presentado tres trabajos a diferentes convocatorias (una de ellas en gallego, algo que me hace mucha ilusión). Si las cosas salen bien, podremos saber algo muy pronto. Si no, pues tan solo tendremos que esperar un poquito más. Por paciencia que no quede, ¿eh?

En fin, que os puedo decir. Es un gusto volver, ahora sí, por aquí. Y espero que sigamos haciendo de este espacio un bonito lugar de letras y literatura.

¡Nos leemos, #MujeresEnLaLiteratura!

 

Photo by Hello I’m Nik on Unsplash

Una escritora intensa en el #Celsius2018

Lo cierto es que, año tras año, disfrutaba del festival de terror, fantasía y ciencia ficción  Celsius 232 (que tiene lugar en la preciosa ciudad de Avilés) vía twitter. Y, a través de esta Red Social, disfrutaba de los eventos, de las desvirtualizaciones, del encuentro entre la literatura, los que la crean, los que la editan, los que la leen, los que lo hacen todo a la vez. Tras mucho tiempo, y aunque me resultó imposible ir antes del sábado (el día final), cerré todo lo que tenía que cerrar para plantarme allí y dar los abrazos pertinentes.

De Gaedheal a Avilés, pasando por Mondoñedo

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Mi compañera de viaje desde las tierras gallegas ha sido Maite Mosconi, escritora y gran amiga desde hace ya un tiempo, con la que compartí un viaje en coche lleno de anécdotas, algunas casi innombrables. ¿Lo más especial? Poder conocer los nuevos proyectos de esta interesante y hermosísima #MujerEnLaLiteratura con la que siempre es un placer compartir tiempo, charlas, libros y cafés.

A Librería unida

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Gemma Martínez (ilustradora), una servidora y David Pierre (escritor y crítico) en el primer encuentro oficial de A Librería

Conozco a David Pierre desde hace más de diez años. La amistad que nos une es una de las más sinceras y honestas que he conseguido hacer en los lares literarios de Internet, y nuestro vínculo es fortísimo. Sin embargo, en todo este tiempo, no habíamos tenido ocasión de vernos. Como sabéis, además, junto con Gemma Martínez, los tres llevamos a cabo desde hace más de dos años la web A Librería.

La sensación de llegar por las calles de Avilés y encontrármelos y poder abrazarlos muy fuerte en persona es indescriptible e impagable. Y, aunque hubo espacio para hablar de literatura y trabajo, lo principal para mí fue afianzar de una manera real una amistad como pocas he conseguido a lo largo de mi vida.

Los amigos de Twitter son reales

No podría negar que una de las personas a las que más necesitaba desvirtualizar era a Café de Tinta o, ya dicho con más acierto, Carla Plumed. En pocos meses, hemos empezado a trabajar juntas en nuestra actividad en la red y como reseñas literarias, mientras fue fraguándose una amistad sincera y única.

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Servidora #Intensa y Café de Tinta

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Foto de la comida del cachopo. Tres gallegas preciosas y tres catalanas. Laura, Carla, Maite, David, Gemma

Y después, me di cuenta de las calles de #Celsius2018 son mágicas. Y que, sin más, aparecían frente a mi aquellas personas con las que se comparten horas, aficiones, lecturas. Me topaba con mis lectoras y lectores, con mis escritoras y escritores favoritos, con aquellas con las que, sin saberlo, mantienes un vínculo tan especial:

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Y la #Intensidad

Tengo que decir que mi estancia en el #Celsius2018 fue fugaz. Llegamos al lugar cero el sábado al mediodía, por lo que apenas pudimos disfrutar de la fantástica presentación de Crónicas del Fin de Campbell y Cortina y llevarme un ejemplar muy especialmente dedicado (aunque lo más más bonito fue ver que Gabriella me reconoció).

Tengo que decir que una de las partes que más disfruté fue del encuentro con la Editorial Cerbero, su editor y sus maravillosas autoras. Cercanas, brillantes, mujeres preciosas, mujeres que escriben. Siempre #MujeresEnLaLiteratura. Una lástima que de estos intensos momentos no haya fotografías (aunque se ha colado algún que otro GIF por Twitter del que no me hago responsable).

¿Y qué hacía una escritora de literatura intimista en un festival de fantasía, ciencia ficción y terror? Pues, precisamente, vivir uno de los fines de semanas más #intensos de mi vida.

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Representación gráfica de mi misma. Por Gemma Martínez

P.D. ¿Mi espinita? Haber estado a pocas horas de diferencia de llegar y poder abrazar a mi tan querido Javier Miró. Pero en fin, para otro año será. Gracias por la firma, amigo mío.

Ya está a la venta Inflorescencia

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A principios de mayo anuncié la autopublicación de mi próxima novela con este honesto y sincero post, plagado de “fracasos” pero, también, de ilusiones. A finales del mes de las flores, por fin, hacía público el título y la portada de la obra, que tuvo una acogida cálida y tierna por vuestra parte, de la que no podía sentirme más feliz. Y, como último paso, os regalaba un capítulo inédito de la novela con la preciosa ilustración de Gemma que, no está de más, recordar aquí:

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Ruth y Olga llevan esperando casi tres años a volver a Marafariña, a ver cómo florencían los campos de esa espesura, para intentar recuperar la fe, la confianza o una parte de lo que el pasado les ha negado. Y yo, junto a ellas, mis mejores amigas, he estado ahí, paciente, mimándolas, cuidándolas, regándolas, haciéndolas crecer. Y durante los años que duraron estas páginas, me gusta decir que las tres (y yo en un segundo plano) compartimos una sororidad que, ahora, espero que vosotras sintáis en las páginas de Inflorescencia que ya está, ahora sí, a la venta.

Y, tal y como ocurrió con Todas las horas mueren, esta obra participará en el Premio Indie de Amazon de este año. Así que me gustaría que me ayudaséis a que estas flores brillaran más que nunca. ¿Cómo? Adquiriendo la novela y dejando vuestra sincera opinión en su ficha de Amazon y en Goodreads. Y, también, que le habléis a vuestra familia, a vuestras amigas, a todo el mundo, de ella. Tal vez así, entre todas, sepamos hacerla brillar.

Y sin más dilación, os vuelvo a recordar la sinopsis oficial y los enlaces de compra más abajo:

Una buena nueva guiará la vida de Ruth de vuelta a una Marafariña que luce sola. Lo que ella no podría imaginarse después de la catástrofe del Prestige, era encontrarse que luciría una espesura blanca. 

Han pasado años desde que abandonó la libertad y su ser de esas tierras, pero tal vez nunca son demasiados cuando se acerca al tintineo hipnotizante y fresco del río, cuando se enfrenta ante la iglesia tapiada de recuerdos o cuando alcanza la inmensidad de la playa. 

Nunca es demasiado tarde cuando la tierra todavía es capaz de florecer.

“Las flores mismas han aparecido en la tierra, el mismísimo tiempo de la poda de las vides ha llegado, y la voz de la tórtola misma se ha oído en nuestra tierra” (El Cantar de los Cantares 2:12)

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Enlace de compra ejemplar físico por 16,00€

Visita aquí la ficha en Goodreads de las novelas

Y nada más, flores mías, espero que me contéis vuestras primeras impresiones. Que las páginas os abracen, que os encuentren y vosotras las encontréis. Yo, mientras tanto, estaré aquí, a un lado, dejando que Ruth y Olga sean las auténticas protagonistas de esta historia.

 

 

 

Inflorescencia

Hace más de un año que anunciaba el punto y final de mi próxima novela, la especial y ansiada secuela de mi opera prima, Marafariña, que fue el inicio de un nuevo camino para mi colmado de dificultades, sí, pero también de alegría, de sueños y de literatura. Han pasado muchas cosas desde aquel 2015 que me lancé a la autopublicación y, como ya he dicho, llegar hasta aquí ha sido una feliz hazaña.

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Este post es la culminación de más de tres años de trabajo diario e incansable.

Por fin os puedo anunciar, con nervios e ilusión, el título de mi próxima novela, la continuación de la historia de Olga y Ruth. El mismo que corona esta entrada.

Inflorescencia

Florece, así, en esta tardía primavera aquel bosque virginal que hemos abandonado hace ya unas cuántas páginas. Florece así, de nuevo, esta Miriam que necesitaba cerrar aquel capítulo de su vida, tan lejano ya, pero tan vivo al mismo tiempo. Y florece, también, mi incansable lucha personal por la libertad, por los sueños, por la unión, por el amor y por la defensa infatigable de las mujeres.

Y florece, así, la contraportada de la novela:

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Y florece, así, la portada definitiva. La imagen, de nuevo, de mi querida y admirada Elena del Palacio:

INFORESCENCIA (1)


SINOPSIS:

Una buena nueva guiará la vida de Ruth de vuelta a una Marafariña que luce sola. Lo que ella no podría imaginarse después de la catástrofe del Prestige, era encontrarse que luciría una espesura blanca.

Han pasado años desde que abandonó la libertad y su ser de esas tierras, pero tal vez nunca son demasiados cuando se acerca al tintineo hipnotizante y fresco del río, cuando se enfrenta ante la Iglesia tapiada de recuerdos o cuando alcanza la inmensidad de la playa.

Nunca es demasiado tarde cuando la tierra todavía es capaz de florecer.

“Las flores mismas han aparecido en la tierra, el mismísimo tiempo de la poda de las vides ha llegado, y la voz de la tórtola misma se ha oído en nuestra tierra” (El Cantar de los Cantares 2:12)

Y con el corazón encogido, mis venas llenas de emociones, nerviosa, feliz, atemorizada pero llena de esperanza, os digo que en julio de 2018 podréis al fin leer esta última historia.

¡Espero vuestros comentarios!

Y gracias, gracias, flores mías.

Un cúmulo de rechazos editoriales y…

Ya estamos en mayo. En Galicia la primavera se resiste a llegar plenamente, pero la Naturaleza no miente (no como las novelas) y ya hace semanas que las flores se dejan ver en los árboles, los campos y los arbustos. Llueve un poco menos, pero llueve. Y nos quejamos de la lluvia, pero déjala llover.

Ha sido un año largo si cuento desde ese abril de 2017 que decía que había terminado la secuela de Marafariña en un post de Facebook, tal vez os acordéis. Desde entonces, y tras muchas revisiones, correcciones y dudas, el borrador se terminó y estuvo dormitando fuera de los cajones, vivo, incómodo, pidiendo a gritos ser leído. Y con todo el amor, con todos los pedazos de mi alma que aún me quedan, esperé. La novela y yo esperamos juntas, rodeadas del cariño de esas personas que han creído, una vez más, en ella. Y empezamos otra batalla, una nueva. ¿Y si pruebo suerte con una editorial? ¿Y si, tal vez, lo consiga?

Hace tres años…

El #DiaDelLibro compartí una fotografía mía en la presentación de mi opera prima, allá por el 2015, celebrada en la Biblioteca de mi pueblo. Permitidme dejarla por aquí por si alguna de vosotras no la ha visto:

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Hay evidentes diferencias entre esa Miriam que se retuerce los dedos y sonríe plenamente y la Miriam que ahora está sentada con un café escribiendo este post. Y esas diferencias van más allá del corte de pelo y unos cuantos kilos menos (aunque sigo llevando esa camisa habitualmente). Esa Miriam fue la primera vez que jugó su papel de escritora, la primera vez que tuvo la ocasión de crecerse ante el público y demostrar lo que ella sentía frente a ese libro. Y sí, que está mal que yo lo diga, pero fue valiente, muy valiente. Tanto que a día de hoy, todavía, me sorprendo.

Desde entonces, como he dicho muchas veces, he intentando buscar mi lugar. Pero en ese año yo cogí carrerilla, estaba exultante, pletórica. Creo que fue uno de los años más importantes en mi vida, ese año con el que soñé desde niña. Y al año siguiente llegó Todas las horas mueren, una novela mucho más madura y donde muchos lectores apreciaron cierta evolución. ¿Y después? Después la carrerilla se paró y vino la realidad. La realidad que me indicó que el camino de la literatura era hermoso, mágico, que me había sembrado de nuevos amigos pero que, también, estaba lleno de soledad, de desengaños y de dificultades.

Me desmotivé. Y me hundí en varias ocasiones. Escribí la secuela de Marafariña durante dos años, años llenos de altibajos y de vacíos. De silencios. De dolor. Una Miriam del pasado ahogaba la garganta y la libertad de una Miriam nueva que quería huir. Quise dejar de ser escritora muy fehacientemente. No pude. Dejar esta pasión no resulta sencillo. Durante semanas, durante meses, mis letras eran vacías. A mi ese vacío me duele, me anula, me mata un poco. Es mi propia oscuridad. Puede resultar exagerado, pero no lo es.

Mi queridísima mujer me sacó a flote incansablemente y ella siempre creyó en lo que estaba haciendo. Tuve también amigas (¡qué afortunada soy!) que mantuvieron esa llama viva. Al final necesitamos que alguien tenga fe en nosotras, para que nosotras podamos seguir teniéndola en nosotras mismas.

Y aquí estamos otra vez. Todavía con las lágrimas resecas en las mejillas pero manteniendo la mirada viva de esa fotografía, de esa Miriam que ama la literatura sobre todas las cosas.

Buscando un hogar para Olga y para Ruth

Un sueño era publicar una novela. Otro era que fuera leída. Y otro era que fuera muy leída. Pero es verdad que cuando se alcanza un sueño, llegan más. Y más. Y más.

Y tenía la espinita clavada de encontrar un sello editorial que apostara por mi. Así que puedo definir el transcurso del tiempo de los últimos meses como esos en los que he buscando alguien que apostara por mi nueva historia con una ilusión de una niña. No creo que sea un caso excepcional, así que muchas sabréis perfectamente a lo que me refiero.

Pero el mundo editorial es opaco y difícil para mí. Busqué pequeñas firmas que, creía, podían encajar con mi novela. Además, quería que fueran algo que fuera fiel a lo que yo misma creía y esperaba de la literatura. Sí, el filtro es reducido, lo sé. Pero, ante todas las cosas, una escritora tiene que mantener el cariño y el espíritu que la ha movido siempre.

Para mi sorpresa, algunas de esas editoras y editores reconocieron mi nombre y mis títulos. Fue una alegría. Expresaron cierto talento y también decían algo sobre pocas posibilidades, títulos reducidos al año, falta de medios, noesloqueestamosbuscando. Si habéis buscado trabajo alguna vez durante un tiempo prolongado, la sensación es más o menos similar.

Aguanté el tipo. Mi nueva novela lo hizo conmigo. Pero las heridas iban estando ahí, como huellitas silenciosas. Y la motivación caía, peldaño a peldaño, como una daga deslizándose por la piel.

Y cuando mi esperanza daba los últimos coletazos, dos últimos mails negativos fueron la gota que colmó mi pequeño charco. Me permití llorar. Creo que es algo humano, admisible, lógico. Algo bonito, también. Llorar es como esa lluvia que mencionaba al principio. Llora, Miriam. No pasa nada. Eres fuerte igual.

Y al final…

Soy una idealista y una soñadora. Sino no me dedicaría a esto, sino no estaría aquí ahora mismo, escribiendo estas líneas. Y aunque en muchas ocasiones me he planteado abandonarlo todo (¿y quién no lo ha hecho alguna vez? ¡Perdónate, Miriam!), mi obcecación y mi amor real por lo que hago es mucho más fuerte. La literatura me salva la vida todos los días, no puedo darle la espalda así como así.

Han pasado muchas cosas, han sido muchos cafés conmigo misma y otros tanto con personas que me quieren y me comprenden. Y han sido muchos comentarios recibidos a través de estas fantásticas Redes Sociales que me hacen sentirme tan cerca de vosotras. Pero me hace feliz, realmente feliz, poder anunciar que…

Ninguna editorial ha apostado por Marafariña.

Tal vez esto no sea la noticia que yo esperaba dar, tal vez tampoco la más entusiasta. Pero si la vida no nos allana el camino, nos toca allanarlo nosotros con un poquito de constancia. O plantar flores (violetas) en lo alto de esas colinas para que sea más bonito alcanzar la cima.

La auténtica buena nueva feliz es que ya tengo fecha, ya tengo libro, ya tengo portada, ya tengo sinopsis. Y, una vez más, será la honorable auto publicación la que me permitirá acercar el desenlace de Olga y Ruth a vosotras.

Mis lectoras queridas y amadas serán mi sello editorial, serán mi garantía, lo serán todo una vez más.

Y yo lo estoy disponiendo todo para que este proyecto florezca este verano.

En unos días publicaré en este mismo espacio la portada y la fecha de lanzamiento… ¿Os quedáis para verlo?

 

 

 

Dos mil diecisiete razones para seguir escribiendo

Hace ya un año que le pedía al 2016 que no se fuera. Con el 2017, las sensaciones son más neutras. Por un lado me alegra que, con todo lo que ha acarreado, se termine ya. Por otra parte, también he vivido uno de los días más felices de mi vida junto a la mujer a la que amo (gracias, Deborah, por convertir mis propias tempestades en nuestras tempestades. La tormenta da menos miedo si estás a mi lado).

Tampoco quiero decir que me haga feliz que se termine. Como en todo, cada día hay pedacitos que olvidar y otros que recordar. Es verdad que no han sido una docena de meses fácil para mí en muchos ámbitos y, los que me seguís todas las semanas, os habréis dado cuenta. Pero a pesar de eso, he permanecido ahí. He leído muchos libros de los que he publicado críticas en A Librería (más de setenta títulos) y he actualizado este espacio con más de 50 entradas, recibiendo de vuestra parte más de diez mil visitas. Para más alegría, he duplicado el número de suscritos y vuestros comentarios llegan con un cariño abrumador (más de quinientos este 2017). En serio, sería muy deshonesto por mi parte no sentirme afortunada por todo lo que me dais; a cambio de tan poco.

Y eso que este año no he publicado ninguna novela, aunque eso no implica que no haya estado trabajando en ello. Como sabéis, mi próximo proyecto ha sido algo complicado a nivel técnico pero, sobre todo, a nivel emocional. He dejado caer muchas pinceladas, utilizando en ocasiones este espacio como diario de bitácora de escritora. Para colmo, me he sentido frustrada en demasiadas ocasiones para intentar buscar las razones por las que seguir con esto y definir qué clase de escritora quería ser.

Me he presentado a varios concursos de relatos este año (así que aunque no haya publicado ninguna obra nueva, sí que las he terminado). Uno de ellos, El tren, resultó finalista en el Concurso de relatos Intercultural de la Ciudad de Melilla. Otros de los títulos que todavía permanecen inéditos son La Rosa ApagadaLuscofusco (este último presentado sin éxito a la antología Cachava y Boina organizada por la Editorial Cerbero).

He trabajado muy duro junto con mis compañeros de A Librería y me hace muy feliz que ese espacio haya crecido tanto en los últimos meses. Tengo mucho que agradecer a David Pierre, porque la confianza que nos depositamos mutuamente nos ha mantenido a flote en más de una ocasión. Y no me puedo olvidar de Gemma, Silvia, María y Xavi a los que les debo mucho por permanecer a mí lado.

Además, he repetido como Jurado en los fantásticos Premios Guillermo de Baskerville organizados por Libros Prohibidos, cuyo resultado conoceremos en enero. Este tipo de actividades siempre me llenan de autoestima, así que tengo que agradecer a su equipo, en especial a Javier Miró, por ayudarme a sentirme parte de este mundo de la literatura al que, a veces, me cuesta subirme.

Quiero darme una palmadita en la espalda a mí misma, ¿sabéis? Porque este año me ha costado tantísmo que todavía me sorprende palparme y encontrarme de una pieza. Una vez más, las letras han sido uno de los principales motivos para seguir levantándome y enfrentándome a las cosas que han ido aconteciendo. En este ámbito, el suceso más importante ha sido el conseguir terminar Marafariña II. Ha habido muchas personas que me han estado ayudando desinteresadamente a que este libro (GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS) no se quedara guardado en el cajón. Aún así, su publicación sigue estando plagada de dudas y tengo que pediros perdón por ello. Ya sabéis que el camino literario es lento y, a veces fangoso. Gracias por tener paciencia. 

Este va a ser uno de los principales motivos por los que no habrá entradas a lo largo de las próximas semanas, unido a una sobrecarga en mi trabajo habitual porque los cierres anuales en la contabilidad pueden ser infernales. Sin embargo, os prometo, ya está todo en marcha para lo que será mi nueva actividad el año que viene que, espero, sea un año especial y pueda vivirlo con vosotros. Porque, todavía, quedan muchos sueños por cumplir.

Gracias porque, cada día, me habéis dado dos mil diecisiete razones para seguir escribiendo.

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.

¡Y Felices Letras!

Nos leemos muy pronto.

 

Foto de Kelly Jean en Unsplash