Los trozos de las hojas que rompimos

Cuando era pequeña, arrancaba las hojas a mi paso y las iba quebrando entre mis manos. Era un gesto inconsciente, producto de mi nerviosismo. Y es que de niña vivía con un miedo constante a todo, como si fuera capaz de adivinar lo que me depararía la vida. Lo que era seguro es que ya al nacer la sombra negra se pintó bajo mis ojos y ya jamás me abandonó.

Creo que nunca supe formar parte del mundo en el que me tocó vivir. Entonces sé que mi infancia, adolescencia y madurez fueron un compendio de errores de los que nunca he conseguido limpiarme las secuelas. Lo único que era seguro es que la religión y mi creencia en Dios marcaban mi vida. Lo reconoceré a duras penas, pero tenerlo a ÉL me mantenía anclada a la vida. Me otorgaba la identidad de la que muchas otras personas carecían. Me consideraba más inteligente, más afortunada. Una pieza que formaba parte de algo. Y había venido a esa vida con un propósito muy estipulado.

Tuve que dejar de creer en Dios porque no se me permitía ser quién era. No fue sencillo despedirme de esos pensamientos, de los rezos por las noches y de todas aquellas amistades y familia que formaban parte de esa vida. Tenía diecinueve años y lo había perdido todo a cambio de la libertad: mi cuerpo estaba golpeado por la violencia, mis emociones eran difusas y no sabía qué debía de sentir, a mi lado solo cabía el peso de la soledad. Ahí todo empezó a cambiar.

Luché mucho por recuperarme de todo aquello pero creo que nunca fui capaz. En lugar de salir reforzada de una experiencia dura y difícil, me quedé con las rodillas rotas y la autoestima inexistente. Pero seguí, porque me había hecho la firme promesa de intentarlo. Así que me esforcé por amar la vida que todavía me quedaba, aunque pesaba demasiado a pesar de mi juventud. Y creo que vi la luz.

Amar siempre me resultó demasiado sencillo. Creo que traspasé mi fe religiosa en la fe en las personas. Creí en la bondad, creí en el amor natural y desinteresado. Creí que entregándolo todo y esforzándome día a día por seguir haciéndolo todo cambiaría. Creí que podríamos construir un mundo mejor. Recuperé esa luz perdida, con parte de sus sombras. Y tuve ganas de sonreír, de disfrutar de cosas de las que nunca antes había sido capaz de disfrutar.

Tiemblo, ahora tiemblo, si me pongo a recordar la dicha que puedo sentir a mis espaldas y que ya no me pertenece.

Pero ahora mismo siento que vuelvo a tener esos diecinueve años. Estoy de frente a esa Miriam que ya no sabía caminar porque se le habían quemado los cimientos. Ahora siento que me he estrellado al caer de un precipicio inmenso. Estoy viva, pero no puedo salir de aquí. Sobre mí, no dejan de caer los trocitos de las hojas que alguien rompe desde lo alto. Muy alto. Tan alto que no puedo ni verla.

No sé lo que hago, no sé dónde están las horas que transcurren y no sé quién soy. No sé lo que valgo ni lo que valdré. Tampoco sé que he venido a hacer aquí. Obstinada creí que tú podrías salvarme y salvarnos. Creí que el sur también formaría parte de mi y que me regalabas su sol y sus gentes. Yo ahora pienso que quizás nunca tuve tal privilegio, que podía ver el oro de lejos pero que jamás sería mío. Aprieto los dientes ante este pensamiento. Me siento tan arrasada que, temo, no ser capaz de volver a ser lo que me gustaría ser. Me siento tan perdida que, quizás, encontrar el sentido de las cosas sea ya un imposible.

Me gustaría saber qué hago con las horas, con los teatros, con los paseos, con los cafés, con los viajes. Qué hago con las noches que no dormíamos y qué hago con el hogar que nos pertenecía. Qué hago con lo acontecido, cómo lo coloco en mi mente (de diecinueve años) en un cuerpo que se supone de una mujer fuerte. Y qué hago con las olas del mar que me cuesta tanto contemplar ahora. Y qué hago con las canciones, con los libros, con el olor a tabaco en el salón.

Y dime qué hago con la resiliencia que se ha roto. Qué hago con los pedazos de hojas que se canalizar por el pasillo blanco, cuando enciendo incienso para olvidarme de las sombras, cuando acaricio a Letra que me pregunta a cada rato a dónde me he ido que no estoy allí.

Y cómo crezco ahora. Cómo manejo la soledad que se cuela entre mis dedos y entre mis muñecas. Que ya no sé lo que se me permite hacer ni a dónde quiero dirigirme. Siento que me he olvidado de cómo se caminaba y necesito que alguien me coja de la mano y me lo indique. Que alguien regrese para llevarme a dónde los sueños todavía podían cumplirse, y dónde cabía esperar algo bueno de tanto dolor pasado.

Ahora echo de menos tener el privilegio de poder rezar. El no sentirme sola jamás cuando me acostaba por las noches y podía contarle, tal vez a la nada, todo lo que me atemorizaba. Lo he intentando hacer pero ya nadie responde. Qué frío. Frío al sentir que me he equivocado tanto que he obtenido lo que mis equivocaciones me hicieron merecer. Frío al sentir los trocitos de esas hojas que, todavía, permanecen en mi almohada.

 

Photo by Maite Tiscar on Unsplash

‘A Pastoriña’, relato seleccionado no concurso Curtas de animais fantásticos

O meu soño de comezar a escribir en galego e dedicar, así, unha parte da miña literatura a miña lingua nai está dando os seus froitos. Ler, escribir recensións e escribir relatiños (e unha historia longa que, pouco a pouco, vai tomando formas) foi a maneira que decidín para levar a cabo este compromiso comigo mesma e coas miñas raíces.

O concurso de relatos Seres fantásticos e onde atopalos, convocado dentro da celebración anual do cine e a banda Curtas Fest de Vilagarcía de Arousa, coa temática de este 2019 centrada no fantástico mundo de Harry Potter.

Dúas das miñas paixóns xuntas nun momento no que só buscaba arrincar este proxectos. E alí fun, mergullándome nas mellores lendas e historias onde atopar criaturas fantásticas na xeografía de Galicia. Ao final atopeime cunha pastoriña que… en fin, teredes que ler o relatiño que sairá publicado no contexto do festival, no mes de outubro.

Alí nos veremos, se queredes, enchendo as rúas de literatura e de maxia que é o que mellor se me da facer.

Antes de rematar esta entrada, quería agradecer a Maite Mosconi polo seu apoio nesta etapa de escribir en galego por confiar en mín. A Silvia Paz por crer na historia desta peculiar cadela branca. Que ela, por certo, tamén está seleccionada do cal non me podo alegrar moito máis.

Aquí vos deixo a páxina onde se fixo oficial o fallo e o precioso cartel do concurso.

Lémonos?

Fantasia_cab.jpg

Lo que pierdes por ser lesbiana

Yo creo que todas podemos estar de acuerdo en una única cosa: vivir es perder.

Desde que nacemos hasta que llegamos a nuestro fin, vivimos una constante pérdida. Perdemos tiempo, juventud, energías, ganas, alegrías. Perdemos belleza, vamos perdiendo sueños. Perdemos amores, familiares, amigas. Perdemos. Es algo de lo que, en mayor o menos medida, nadie es capaz de huir.

Por suerte, cada vez pesamos menos.

Transcurrimos por esta vida con dolorosa ligereza, de puntillas.

Con el alma más liberada y, al mismo tiempo, más aprisionada por nosotras mismas.

Es un hecho, además, que por ser mujer estás expuesta a perder más. Y, por qué no decirlo, y ya que estamos en el reinvindicativo Mes del Orgullo, particularmente por ser una mujer lesbiana.

Puedo dedicar este párrafo a hablar de todo lo que hay hemos perdido y es irrecuperable. Los años anteriores al 2005 en nuestro país, en los que el matrimonio era imposible. Así, hemos perdido incontables parejas que no han podido ejercer su derecho legítimo a unirse legalmente como el resto de las personas. Y, perdonadme, 2005 es una fecha tardía e insuficiente. ¿Cómo podemos devolverme esas vidas perdidas a las que no las han tenido? No podemos. Ese dolor, ese estigma, ese sufrimiento, siempre formará parte de todas nosotras. Lo sabemos: no podemos permitirnos el lujo de olvidarlas.

Pero no hace falta ir muy lejos. Esta misma semana, la imagen de dos mujeres violentamente golpeadas en Londres sacudía las Redes Sociales, los periódicos y nuestra libertad. La razón: su orientación sexual. A veces, todavía hoy, todavía en nuestro país (o en países muy cercanos) existen mujeres del colectivo que se quitan la vida por no poder soportarlo. O que entierran lo que son por el miedo y por la maldita culpa (la religión, el machismo, los valores…). A día de hoy, mientras lees este post, hay una niña muy cerca de ti sufriendo por esos sentimientos que, tal vez, nadie le quiera ayudar a entender.

Perdemos.

No solo lo perdido (que es, en cierto modo, irrecuperable) si no que seguimos haciéndolo. Y hablo con conocimiento de causa, de lo que a veces prefiero no ver ni sentir, pero está ahí. Aunque todavía tengo la gran suerte de convertirme en una mujer afortunada por el lugar del mundo en el que el sorteo me ha hecho nacer y crecer. No puedo olvidarme de las hermanas que viven en los 169 países donde los derechos de las personas homosexuales no están reconocidos. Y no solo eso, sino que en muchos de ellos es un delito incluso castigado con la pena de muerte.

Eso lo estamos perdiendo hoy en día. Ahora. Ahora mismo. Ahora mientras izamos las banderas de arcoiris. Que no son banderas, que son lágrimas de rencor y dolor. Que intentamos disfrazar con las ansias de reivindicar y de la alegría. Pero estamos rotas. Aunque eso, tal vez, solo nosotras podemos saberlo.

Y yo también he perdido mucho. Creo que por eso tengo ojeras y, a veces, me cuesta respirar. He perdido a casi toda mi familia, he perdido el derecho a ser una más y he perdido el amor de algunas personas a las que quería y, creía, me querían a mí. He perdido una religión que amenazó con destruirme y me he convertido en una expulsada, en una persona a la que le tienen que girar la cara por la calle. Y que, a veces, debo pedir perdón por el daño causado.

Eso lo pierdo. Aunque ya tenga casi veintinueve años, haya resuelto mis conflictos y sea independiente. Y pierdo la libertad de pasear por mi pueblo de siempre (prefiero huir de allí) o de encontrarme con mis amigas de siempre (que muchas no se esfuerzan en entenderlo, que te juzgan, que te preguntan, que te pierden). Y pierdo la libertad de expresar mi vida en pareja en mi lugar de trabajo, con temor a incomodar a alguien (más que de incomodarme a mí).

Pierdo sí.

Y pierdo cuando al escribir me preguntan si soy lesbiana, si escribo para lesbianas, si voy a escribir alguna vez algo que no sea de lesbianas.

Ser de lesbianas.

Perdonarme. Os pido perdón. Os pido perdón por tener que ser yo la que os abra los ojos, aunque os duela, y os tenga que decir que la ignorancia y la falta de afecto os ha corrompido y os hace perder también. Sí. Perdéis. Porque nos estáis perdiendo a nosotras mismas. Nosotras, que tan solo anhelamos amarnos y traeros luz.

Photo by Chase on Unsplash

Nueva edición para ‘Todas las horas mueren’ y… #LeeOrgullo

Fue en julio de 2016 cuándo mi segunda novela vio la luz. Todas las horas mueren ha sido una historia especial, ya no solo por lo que ocurrió cuándo llegó a vosotras, sino por lo que viví durante los dos años que estuve escribiéndola.

Mi miedo al paso del tiempo, a la vejez y a la muerte me llevó a conocer a Olivia Ochoa y a ubicarla en un Café en Fontiña, un pueblo situado en algún punto en la carretera N550 de camino a Santiago de Compostela. ¿Cómo llegó allí? ¿Quién es? ¿También habéis oído por ahí que era una aclamada escritora?

Parece que Dorotea, una joven que huye de su propio infierno, ha llamado a la puerta de la anciana para encontrar esas respuestas. Respuestas que, yo misma, pretendí resolverme cuándo escribí esta historia. Fue en un momento de crisis de fe existencialista. Me salvó la vida.

' A lovely read '- The Seatown Press
Portada 1º Edición de Todas las horas mueren

ANDRÉS ÁLVAREZ“ES ESA HUÍDA, EN LA MISMA DIRECCIÓN QUE EL CURSO DE ESE RÍO IMPARABLE”

HAY UNA LESBIANA EN MI SOPA “ESTE LIBRO ES UN VERDADERO MONUMENTO A LA SORORIDAD FEMENINA.”

LESBICANARIAS“TAMPOCO ES UNA NOVELA PESIMISTA, SINO ABIERTA A LA ESPERANZA Y A LA VIDA.”

LECTURAFILIA “LA AUTORA CONSIGUE ESBOZAR A LA PERFECCIÓN UN ESPACIO EN EL QUE SITÚA A UNOS PERSONAJES CON LOS CUALES REFLEXIONA SOBRE EL PASO DEL TIEMPO, SOBRE LAS CICATRICES DE LAS HERIDAS Y SOBRE CÓMO SIEMPRE SE PUEDE CURAR TODO. Y QUE NO HAY MAYOR PAZ QUE LA CONVERSACIÓN Y EL SOLTAR TODO FUERA.”

Sí, la novela poco a poco fue llegando al corazón de nuevas lectoras que no se atrevieron con Marafariña por su extensión o por su temática. De esta forma, mi ensayo de corte intimista ha pasado a ser, con el tiempo, mi obra más leída hasta la fecha.

Esta historia es una paradoja de la que me gustaría hablar pero, en realidad, me gustaría que las nuevas lectoras lo descubrieran por sí mismas (las que ya las conocéis, por favor, respetad mi secreto). Por eso he apostado por lanzar, un tiempo después, una reedición de mi novela corta: porque vosotras mismas la habéis mantenido viva durante todas estas horas

Este mes de junio, que se celebra cómo ya sabréis el #LeeOrgullo en diferentes espacio de la blogsfera, lo celebro con:

Todas las horas

Ahí la tenéis. El café y el tiempo en una imagen que refleja bastante bien el espíritu de la novela. Una vez más, se trata de un trabajo autoeditado por mí misma con todo lo que conlleva. Así que sabéis que en cada página, en cada letra, encontraréis un pedacito de mí misma.

Esta edición, además, nace por la necesidad de sacar una tirada generosa de ejemplares que irá a parar a… ¡Las biblioteca municipales! Gracias a la petición de diversas lectoras, podréis encontrar Todas las horas mueren en las bibliotecas de algunos puntos de Galicia.

De cualquier modo, si deseáis que en vuestro pueblo (a nivel nacional) dispongan de ejemplares de esta novela, tan solo tenéis que solicitarlo y decirles que se pongan en contacto conmigo. Así podréis acceder de manera libre y gratuita a su lectura, porque es un derecho universal para todas.

PODÉIS ADQUIRIRLA EN EBOOK Y EN PAPEL EN AMAZON LEKTU

Y si necesitáis cualquier aclaración por mi parte, no dudéis en escribirme.

¡Estoy deseando saber qué os parece la nueva portada!

Relato: A soa enfermidade

Xa fai un tempo que levo deixando caer polas miñas redes (e, tamén, na miña actividade en A Librería) o meu afán por recuperar a literatura escrita na miña lingua nai. Esta semana, que se celebran un ano máis as Letras Galegas en 2019, quixen aportar unhas palabriñas propias. E persoais. Xa sabedes, moi intensas. 

Así que aquí tedes, para vosoutras, un pequeno agasallo. Un relato intimista e costumista. A soa enfermidade é un adianto dunha etapa que quero emprender, xa sabedes, desta muller nova.

Espero que o disfrutesdes moito!

A soa enfermidade.jpg

Marta corre preto do río. Os pensamentos doen no seu interior. Enférmana. Ten a impresión de atoparse nunha estreita rúa sen saída posible.

Dispoñible en Lektu de maneira gratuita (pago social)

A la segunda persona

No puedo permitirme seguirme mintiendo.

No, no puedes.

Este domingo, como otro de tantos domingos, estaba caminando hacia la playa. Hacía sol y había personas por las calles, dirigiéndonos al mar como si fuera lo que nos puede salvar. Al final buscamos esa pequeña liberación, porque ninguna de nosotras estamos cómodas dentro de la urbe gris. Somos animales salvajes, aunque intentemos negarlo. La Naturaleza es el latido que nos da razones para abrir los ojos un día más.

Hay un puñado de kilómetros hasta la costa. Así puedo pensar mientras los rayos me miman y el aire cálido me irrita los ojos y me despeina. Qué capricho. Y yo que me creía perdida estoy podando mi propio laberinto. Lo estoy poniendo bonito —las tijeras pesan pero ya no me cortan los dedos— y lo decoro a mi gusto —el color violeta, las pisadas blancas de los pensamientos—. Y abro la ventana para que entre esa luz. No voy a seguir privándome de mi misma.

Miro las ovejas. También gallinas. Es la magia do meu país, que parece ajeno a las cosas feas que ocurren más allá. Tengo música en mis oídos pero no la escucho. Entre los recovecos se cuela el sonido de mí misma. ¿Cómo es ese sonido? No lo sé, pero me gusta. Siempre me he respetado mucho. He luchado por mí cada día desde que soy pequeña. ¿Alguien se atreve a negarlo? El sufrimiento y los dolores se han traducido en una persona con grandes metas y afán de crecimiento. Que, al mismo tiempo, disfruta de las pequeñas cosas —como este paseo a la playa, como el café en la terraza de mi bar favorito, como leerme esa novela— en la que otras personas no encuentran más que vulgaridad.

Estoy creciendo —¿me ves?— aunque nadie más sepa darse cuenta. No me importa. Siempre me he bastado. De niña besaba mis propios labios en el espejo y hoy no tengo problemas en hacerlo. Arranco algunas hierbas a mi paso, me las llevo a la nariz y luego las acaricio. Negarme a mí misma sería un crimen, un ultraje. ¿Te acuerdas de cuándo era capaz de reírme? Claro que te acuerdas, me río cada día, con más esfuerzo que nadie pero también con más verdad.

Pasáis la vida de puntillas pensando que es más sencillo, pero arrastráis tras de sí el vacío hueco de no ser nada. O de ser lo que todas las demás son. 

Perdonad. Ya abandono la segunda persona.

Me ha costado llegar a entender que a nadie le tiene que importar lo que hago y lo que soy. Desde Dorotea sé que nadie va a querer y comprender mis historias y mis relatos —y a mí— como yo misma. Son mis mejores amigas, nadie sabrá verlo. Al principio esto me dolía, me parecía que el esfuerzo era fútil y estéril.

Pero María Fornet me dijo: Y si no escribes, ¿qué haces?

Nada.

Lo dicho, os parecía un esfuerzo fútil y estéril.

Y yo, sin embargo, en esos rincones propios —habitaciones—he encontrado las razones para vivir. Mi anhelo y mi esperanza. A través de eso me he escapado muy lejos —y vosotras no podéis—. Voy un poco por encima de las nubes. Da vértigo, da miedo. Da libertad. A veces miro al mundo con indiferencia.

He crecido demasiado. Ahora puedo me puedo permitir detenerme a jugar.

Photo by Dexter Fernandes on Unsplash

Es que necesito intentarlo, ¿sabéis?

Es que esas entradas personales que escribes, Miriam, no le interesan a nadie.

Escribes y te dibujas. Te expones. ¿Puedes dejar de hacerte daño?

¿Y si cambias de enfoque y de género? ¿Y si intentas escribir algo más comercial?

¿Y si eres diferente a cómo eres?

Sí, ¿y si te conviertes en otra persona mejor? No puedes seguir siendo así.

No, no puedo. Tenéis razón.

Pero necesito intentarlo, ¿sabéis?

Buscar lo que soy porque, creo, todavía no lo tengo muy claro. Lo bueno es que ya no estoy cansada, ya no me encuentro derrotada ni me arrastro por los suelos del desencanto y la desesperación. Me he vuelto a reencontrar, solo que no de la manera que esperaba. El viaje que estoy llevando a cabo me fascina, en serio. Algún día, os prometo, compartirlo con vosotras porque estoy segura de que os puede ayudar.

Llevo meses haciendo cambios en mí y en mi vida. Por inercia, también está cambiando mi literatura y mi forma de leer. Estoy menos pero estoy mejor. Estoy dejando huecos entre mí y entre mis historias, un escudo de defensa, una distancia prudencial. Tal vez estoy intentando ser inteligente y, tal vez, lo esté consiguiendo. Lo único que sé con certeza es que la tristeza me estaba abrumando demasiado y, poco a poco, me iba apagando como una vela expuesta en una tormenta.

Mi rutina y mi presente no son sencillos. Mi situación profesional y personal es delicada. En ocasiones, sentirme sola y desprotegida me hace querer hacerme un ovillo y desaparecer. O no volver a salir de casa. Ni de la cama. Pero cada día me he esforzado por encontrar un atisbo de luz y salir y continuar. Con una obcecada terquedad. Y tengo que agradecer al grupito de personas que, cada día, con una paciencia deslumbrante, sacaban parte de su tiempo en recordarme por qué estoy aquí.

Sé que mi sentimiento de soledad es injustificado.

Y contándoos un poco más de mis proyectos literarios, cómo os contaba hace unos días en mi Instagram, tengo entre manos una antología en gallego (¡autoría compartida!) y mi próxima novela. Esta última está siendo tratada con mimo y cariño y, además, buscando una casa bonita que quiera darle vida. Pero todo se andará y, espero que más pronto que tarde, os pueda dar una feliz noticia.

Lo sigo intentando.

Espero que os esté gustando esta nueva Miriam. Que me echéis de menos por esta habitación propia tanto como yo a vosotras. Y que tengáis paciencia, que sigáis ahí cuándo el tiempo pase y yo pueda volver a traeros cosas nuevas. Yo, os prometo, que aquí permanezco. Que no dejo de leer novelas de mujeres y comentándolas en A Librería y en HULEMS. Y lo hago por mí, pero también por vosotras.

Hablando de mi novela (qué bonito será poder deciros el título), os adelanto que gran parte de la trama se ambienta en Melilla. Que me voy a ir unos días a refugiarme allí entre sus calles, sus mares y sus gentes. Que pensaré en ella y pensaré en vosotras. En ese rincón del mundo dónde siempre vuelvo a nacer.

¿Nos leemos?

 

Photo by Brian Patrick Tagalog on Unsplash


Aprovecho para recordaros que hemos grabado un nuevo podcast en el que hablamos de Las Mujeres que Rompen el silencio. Contamos con dos entrevistas muy importantes: una charla extensa con Tensi de Lecturafilia en la que hablamos de María Fornet, Tránsito Editorial, Dos Bigotes y Alpha Decay. Y también, una entrevista con la editora jefa de la editorial Crononauta, Elena Lozano.

ESCÚCHANOS EN

IVOOX

LEKTU

iTUNES

SPOTIFY

2.jpg

 

 

 

Crónica de la presentación de Misteria en Madrid

El 16 de marzo Madrid se llenó de sueños jóvenes y de sororidad. Podéis permitirme usar estas dos palabras para hablar de la presentación del I Premio Misteria, que tuvo lugar en el Café Libertad 8, en el corazón del precioso barrio de Chueca.

WhatsApp-Image-2019-03-20-at-22.20.36.jpeg

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DE “MISTERIA”

Ninguna de las ocho autoras nos conocíamos en persona, por lo que en un primer momento los nervios y la rareza estaban asegurados. Sin embargo, y tal vez porque todas teníamos en común el sello de #MujeresEnLaLiteratura, bastaron un par de minutos para rodearnos del calor, del compañerismo y de la ilusión. Además, la presencia del equipo tan cercano y profesional de LES Editorial nos facilitó las cosas.

Noelia Gómez se encargó de colocar la puesta en escena y de que estuviéramos lo más cómodas posible. También la presencia de Thais Duthie, autora de la editorial y organizadora de los eventos, fue de gran ayuda. Y, por supuesto, ahí estaba Bárbara Guirao, la editora a los mandos de este precioso proyecto que enseguida nos infundió ánimos y nos explicó cómo iba a funcionar.

Pero lo esencial era que, sin más, fuésemos nosotras mismas.

WhatsApp-Image-2019-03-20-at-22.21.34-1080x675.jpeg

Comenzamos con la lectura de un fragmento del relato ganador Bajo la tierra de Teresa Gispert, a continuación cada una de las autoras presentes tuvimos nuestros minutos de gloria para presentar nuestras historias. Raquel Arbeta nos habló con la frescura que la caracteriza de su texto Crimen carmín; yo misma tuve el gusto de explicar lo que disfruté de ambientar A Raíña en mi Galicia natal; Adriana García Ramos definió de dónde surgió y cómo su historia Solo la muerte puede matarmeTeresa Gispert (la ganadora) explicó que Bajo la tierra nace de uno de esos pueblos donde nunca pasa nada y, además, encomió la gran labor de la editorial (algo que, sin duda, todas secundamos); Alba M. Vila habló de dónde nació esa peculiar y preciosa historia de Ónix y ámbar que se alzó como finalista; a continuación, Haizea M. Zubieta resumió por qué eligió el círculo polar antártico para ambientar su relato CírculoElena Romero Bonillala más jovencita, explicó por qué decidió titular su composición Un buen hombre y romper, así, con la tónica de la temática de manera simbólica; Marina Tena, autora de A, de anónimo, nos confesó si sería capaz de matar.

Toda esta charla estuvo muy bien dirigida por Bárbara que, además, nos hizo una pregunta a cada una y tuvo el detalle de hablar de los relatos de las autoras que no habían podido asistir. También tuvo lugar un breve coloquio sobre la importancia de las mujeres lesbianas en las novelas negras.

WhatsApp-Image-2019-03-20-at-22.08.29.jpeg

Lo más bonito de todo fue ver que a pesar de ser tan diferentes entre nosotras, y que expresábamos nuestra literatura de manera muy dispar, todas teníamos el foco en un objetivo común que ha convertido este Premio Misteria en una experiencia tan enriquecedora: la necesidad de la visibilidad de mujeres LGBT+ en nuestra literatura.

Cabe decir que aquel emblemático local de Madrid estaba a rebosar. Amigas, familiares, curiosos y lectoras fieles nos arroparon con un respetuoso silencio, acompañándonos en las carcajadas y, además, nos regalaron más de un aplauso que fue muy bien recibido. Aquello fue una muestra crucial de que la decisión de LES Editorial por apostar por una antología de relatos de género negro protagonizados por nosotras fue más que acertada.

WhatsApp-Image-2019-03-20-at-22.23.01.jpeg

Para finalizar, tocó afilar nuestras plumas y firmar, todas juntas, todos esos Premios Misteria hechos con tanto mimo, ilusión y cariño. Por mi parte, me quiero quedar con ese momento: las ocho, apelotonadas en una mesa, firmando sin parar y compartiendo charlas, risas y emoción. Realmente enriquecedor.

Podéis adquirir vuestro ejemplar de Miseria en la página web de Les Editorial y en los puntos de venta

Presentamos Misteria en Madrid con Les Editorial

Este año ha empezado con fuerza y con ganas. Parece que me he tomado al pie de la letra aquello de Una Mujer Nueva, porque realmente estoy haciendo cosas que hacía muchísimo tiempo que no podía hacer. Y, lo mejor de todo, es que estoy disfrutando con ellas.

Sí, hace nada estuve en Barcelona presentando mi relato de Actos de Fe, Dor (cuyo ejemplar podéis adquirir en la página web de la editorial y en los diferentes puntos de venta).

33.JPG
Presentación en Barcelona con Israel Alonso, Caryanna, Laura S. Maquillón, María Antonia y una servidora

Y este mes de marzo que está a punto de comenzar nos espera Madrid para presentar los relatos ganadores y finalistas del I Premio Misteria conovocado por mi tan querida y admirada Les Editorial. Poco puedo decir de la ilusión tremebunda que me hace poder estar presente junto con ellas, tan arropada y tan acompañada, hablando de la historia tan íntima y personal para mí que conseguí con el relato A Raíña.

Aquí tenéis la invitación oficial… ¿Nos acompañáis?

invitación-MISTERIA-I-MADRID (1).jpg

De parte de la organización de la editorial, os agradecería que rellenaséis el formulario de asistencia al evento que os dejo inmediatamente abajo:

Formulario de asistencia a los eventos

Además, y como parte de la programación, podéis seguir en hastag #AskMisteria en Twitter para lanzar preguntas que responderemos en la presentación. Y, gracias a la magia de las teconologías, si no podéis asistir, podréis seguir a través de un directo en el Instagram de la editorial.

Si tenéis alguna duda, podéis escribirme sin problemas o enviar un e-mail a  eventos@leseditorial.com que os esclarecerán todo y más.

¿Nos vemos en Madrid, #MujeresEnLaLiteratura?

 

 

¡Y no olvidéis que David Pierre y yo seguimos seleccionando relatos de amor para la antología convocada por Pluma de Cristal! Tenéis hasta el 25/03/2019 para enamorarnos… ¡Esperamos vuestras historias!

2s

Selecciono relatos de amor con David Pierre para Pluma de Cristal

Las cosas a mi alrededor parecen querer ayudarme y empujarme a convertirme en esta Mujer Nueva. Y es que mi cabeciña de escritora bulle con ideas y proyectos que no paran de aparecer delante. Esto me ayuda a estar activa, a mantenerme en esa faceta de mí que más me gusta y me llena. Y me mantiene viva: la literaria, la del amor por las letras. La que en realidad soy, en definitiva.

Además, he desarrollado la buena costumbre de rodearme de personas de luz, a las que quiero, y me quieren. Y mantienen mi corazoncito rodeado de calor y cariño. Una de estas personas, la más especial, la de siempre, mi gran hermano literario es David Pierre. Como sabéis, con el co-dirijo el portal web A Librería y la mayor parte de mis sueños. Es él el que me ha arrastrado hasta aquí.

Y es que, junto con él, formamos parte del jurado de recepción de los relatos de la antología El Primer Amor convocada por la editorial Pluma de Cristal:

2s.JPG

¿Qué clase de relatos buscamos?

Buscamos relatos que reivindiquen la importancia del género romántico y que, al mismo tiempo, sean capaces de adaptarlo a los nuevos tiempos. Que viajen más allá de géneros, de singularidades y de tópicos. Buscamos amor libre, con visibilización LGTBQ+ y con absoluto respeto. Y, por supuesto, queremos relatos románticos con un claro enfoque feminista. El contenido erótico también se admite, pero no como género principal.

Podéis consultar las bases al completo en la web de Pluma de Cristal y contactar conmigo o con David si tenéis alguna duda. Solo me queda que afiléis vuestras plumas, entreguéis vuestros corazones y escribáis como tan bien sabéis hacerlo… ¡A enamorarnos!

 

¡Y voy a estar en Barcelona!

Si sois de esa ciudad y queréis verme, el sábado 23 a las 18.30h voy a estar presentando junto con mis compañeras y la editorial la antología de relatos Actos de Fe (que incluye mi relato DOR) en la Tienda japonesa de Eikyō. ¿Nos vemos?