Hoy sale a la venta ‘La herida de la literatura’

«Escritora, escritora» me dijo mi gata.

Y ha llegado ya septiembre y Septiembre.

Después de esperar lo que han parecido varias vidas, una de ellas en confinamiento y otras tantas lidiando con lo difícil que es esta ‘nueva normalidad’. Al fin es un hecho, mi nueva novela ve la luz este 15 de septiembre.

Mi herida, a partir de hoy, es vuestra herida.

Mis ausencias eran los huecos entre las líneas que no sabían unirse. Y mientras escribía encontraba tanto alivio como dolor en el acto de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba.

Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran los libros abandonados en todas partes.

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura

Portada oficial de La herida de la literatura

ISBN: 978-84-17829-18-6
Páginas: 326
Formato: 14 x 21,6 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Peso: 400 gr

>>Descarga el primer capítulo 
>>Descarga la ficha de prensa

PVP papel: 16,95 € IVA Inc.

PVP eBook: 5,99 € IVA Inc.

SINOPSIS

«ESCRITORA, ESCRITORA»

Es septiembre de 2004. Es el en el año que ha fallecido Carmen Laforet. También, en el que la literatura deja de enseñarse en los institutos. Una joven de catorce años llamada Melancolía aterriza en la remota ciudad de Melilla, en la única compañía de su madre y los vestigios de una enfermedad extraña que empieza a fraguarse en ella. Atrás dejan su Galicia natal, la pequeña vida conocida.

Varios años más tarde, Mamá ya no está. Sin previo aviso, como una amenaza irresistible, aparecerá en Melancolía la necesidad de escribir una novela sobre la que fue su profesora de literatura cuando era niña, una misteriosa muchacha con nombre de mes.

Esta herida literaria dañará a pasos agigantados su presente. Conviviendo con una gata que parece detestarla e intentando comprender el amor, comienza una búsqueda desesperada de hacer crecer una insólita amistad.

La amistad se vuelve débil cuando se habla de la muerte o de la enfermedad.

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura


La herida de la literatura es la cuarta novela larga de la autora coruñesa. Valiéndose de sus propios pedazos, Miriam utiliza esta historia para unir los trazos de algunas de sus mayores obsesiones: el dolor que le provoca la literatura, lo complicado de la amistad, las mentiras del amor y los rincones que ya no le pertenecen.

A caballo entre la realidad y la ficción, viajamos entre el pueblo de su niñez Carballo y la exótica ciudad de Melilla. Con La herida de la literatura ha pretendido acercarnos un poco más su manera de entender la vida, de curarse del dolor y de normalizar las enfermedades mentales, las distintas maneras de amar y los tabúes sobre la intensa relación materno-filial.


Y ya no puedo enredarme más porque, a partir de ahora, sois vosotras las que tenéis que empezad a compartidla, hablad de ella. Y leedla, y vividla. Y sentidla. Acercaros a esta historia tan compleja que, espero, os ayude a descubriros a vosotras mismas y, también, a sumergiros en mi manera de entender la literatura.

Recordad que podéis adquirirla en los puntos de venta habitual (Fnac, Casa del Libro), en vuestra librería favorita y en la página web de Les Editorial.

Pero esto no es todo, esta misma noche tenéis una cita en el Instagram de @Les_Editorial, donde estaré en directo con Bábara Guirao en la presentación online (la única segura y posible por el momento) para hablar sobre La herida de la literatura. Será hoy, 15 de septiembre, a partir de las 20.00h. También podréis ver el vídeo en directo a través de mi página de Facebook Miriam Beizana Vigo.

Será un placer contaros más en persona todos los detalles de esta historia y un honor responder a vuestras preguntas. ¿Nos vemos ahí?

«Yo no miraba a la gata. Leía de nuevo mis letras empapando el papel.

―Carmen Laforet era infeliz. Y Elena Fortún era invisible. Como yo. Invisible.

Pero ellas eran amigas. Y tú no tienes amigas, dijo Letra.»

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura

La herida de la literatura: Preventa y fecha de lanzamiento.

Decía Rosa Montero que las escritora deberíamos desprendernos de nuestras historias antes de que salieran a la luz. Que las escribiéramos, viviéramos en ellas pero que las dejáramos marchar. Que aprendiéramos que no nos pertenecen.  Así huimos del daño.

Es algo que he visto, leído y escuchado de otras escritoras. Elena Ferrante escribió en diferentes entrevistas que su seudónimo le ayudaba a protegerse. Carmen Martín Gaite dejó testimonio de que escribir era como estar en las nubes. Elena Fortún sufrió el silencio atroz de ser una de las grandes escritoras olvidadas.

Y Carmen Laforet fue una gran enferma de literatura.

Aquí está, esta herida. Esta novela que lleva acompañándome tanto tiempo que casi me cuesta hablar de ella. Tendría tantas cosas que contar, porque es como un mapa de mí misma, de un camino que llevo años emprendiendo y que me ha desgastado demasiado. Y me ha hecho tan feliz.

Ahora mismo la veo, la siento, la releo y no sé si la reconozco como propia o pertenece a una escritora que, simplemente, ha querido sucumbir a esta enfermedad literaria y permanece en ella. Casi con gusto. Y con miedo también.

En fin. Sin más. Con vosotras. La portada definitiva de La herida de la literatura.

cubierta_podiprint

«Escritora, escritora»

Es septiembre de 2004. Es el en el año que ha fallecido Carmen Laforet. También, en el que la literatura deja de enseñarse en los institutos. Una joven de catorce años llamada Melancolía aterriza en la remota ciudad de Melilla, en la única compañía de su madre y los vestigios de una enfermedad extraña que empieza a fraguarse en ella. Atrás dejan su Galicia natal, la pequeña vida conocida.

Varios años más tarde, Mamá ya no está. Sin previo aviso, como una amenaza irresistible, aparecerá en Melancolía la necesidad de escribir una novela sobre la que fue su profesora de literatura cuando era niña, una misteriosa muchacha con nombre de mes.

Esta herida literaria dañará a pasos agigantados su presente. Conviviendo con una gata que parece detestarla e intentando comprender el amor, comienza una búsqueda desesperada de hacer crecer una insólita amistad.

La herida de la literatura es la cuarta novela larga de la autora coruñesa. Valiéndose de sus propios pedazos, Miriam utiliza esta historia para unir los trazos de algunas de sus mayores obsesiones: el dolor que le provoca la literatura, lo complicado de la amistad, las mentiras del amor y los rincones que ya no le pertenecen.

A caballo entre la realidad y la ficción, viajamos entre el pueblo de su niñez Carballo y la exótica ciudad de Melilla. Con La herida de la literatura ha pretendido acercarnos un poco más su manera de entender la vida, de curarse del dolor y de normalizar las enfermedades mentales, las distintas maneras de amar y los tabúes sobre la intensa relación materno-filial.


Y como ya os hablaba en la entrada anterior, es una novela llena de matices, de vivencias, de mujeres, de gatas, de libros, de ciudades, de amistad y de amor. Quizás ya no soy la misma escritora que la escribió; pero aquí estoy. Deseosa de que la leáis, de hablaros de ella y sumergirme con vosotras en la historia de Melancolía, Letra, Helga y Septiembre.

A partir de hoy, 31 de agosto y hasta el 6 de septiembre, la novela está en preventa. Podéis realizarla en la página web de la editorial.

EgvOHteWoAIMoLS

A partir del día 15 de septiembre, podéis comprarla a través de leseditorial.com, en Amazon y en vuestras librerías habituales.

Disponible en papel y en ebook digital.

cubierta_podiprint

Mi nueva novela con Les Editorial

Dedico esta novela a las mujeres que estamos enfermas de literatura

Qué tiempos tan difíciles hemos vivido y estamos viviendo. La pandemia mundial y la crisis sanitaria y económica ha impactado fuerte y ha venido a carcomer nuestros sueños y nuestras metas. Creo que todas tenemos miedo, que todas hemos perdido demasiadas cosas y nos hemos visto obligadas a renunciar. Muchas de nosotras tan solas, hemos visto como nos azotaba todo esto. Creo que el confinamiento y esta desescalada tan peligrosa nos cambiará para siempre.

Aún con todo esto, el mundo sigue girando y las alegrías también se sobrevienen. Y tanto, sobre todo cuando es algo que llevaba tanto tiempo esperando, en lo que llevo años trabajando y meses preparando y postergando ante la incertidumbre. La #NuevaNovela de la que tanto os hablé, después de una eternidad sin lazar un título nuevo y con más ilusión que nunca porque se trata de mi primera obra narrativa larga publicada bajo sello editorial. Si me seguís desde hace tiempo, sabéis que era un objetivo que perseguía desde hace mucho tiempo.

Este viernes, desde las Redes Sociales de la editorial se difundió un vídeo. Fue la manera elegida de desvelar los primeros detalles:

  • La editorial que ha conseguido creer y acoger con un cariño extraordinario esta atípica historia es Les Editorial. Una editorial independiente de nueva creación que está especializada en la publicación de libros dirigidos especialmente a las mujeres de la comunidad LGBT+.
  • En la novela uno de los personajes más importantes es una gata llamada Letra.
  • Hay una madre, hay una abuela, hay un amante, hay una amiga, hay una profesora de literatura.
  • La literatura es fundamental.
  • Existe una enfermedad psicológica que afecta con mayor agudeza a las mujeres.
  • La trama se desarrolla entre la ciudad de Melilla y Carballo, mi pueblo natal, en diferentes momentos del tiempo.
  • Febrero de 2004, el mes en el que fallece Carmen Laforet, es un hecho fundamental.
  • Es una obra sobre lo difícil que es ser hija.
  • También ser escritora.
  • Es una historia que habla sobre la soledad.
  • Es una historia que habla sobre la amistad y su dolor.
  • Es una historia, como siempre, sobre el amor.

Podéis ver el vídeo completo en YouTube y compartirlo en vuestras Redes Sociales para darle mayor difusión. Aquí Letra y yo os lo contamos mejor:

Dentro de muy poco desvelaremos el título, la portada y la fecha de lanzamiento oficial (en torno a septiembre de este mismo año). Por mi parte no puedo más que agradeceros el abrumador cariño, el que sigáis ahí después de todo este tiempo y el que tengáis tantas ganas de leer una nueva historia.

Yo no estoy preparada para esta novela. Pero supongo que ella sí que lo está.

Una niña en un infierno cabe

¿He dicho ya que soy una cobarde?

uN RELATO DE mIRIAM BEIZANA VIGO

No sé cuánto tiempo hace que había escrito este relato. Fue un ensayo después de una consulta de terapia tratando uno de los temas más difíciles para mí que, todavía, no he sido capaz de solventar ni de curar. La última vez que M y yo hablamos de ello, me quedó claro que tendría que aprender a vivir con ello.

Es curioso, porque cuando me surgió la oportunidad de publicarlo sentí un pánico atroz. Quizás había abusado de los ansiolíticos o me sentí inusualmente maravillosa esa mañana. No lo sé, el caso es que las circunstancias me empujaron a que esta breve historia viera la luz. Y aquí viene.

Una niña en un infierno cabe es un relato muy breve que, al mismo tiempo, es demasiado largo como para resumirla aquí. En él vuelvo a ser niña, al mismo tiempo que soy una mujer perdida en una casa que no reconozco. Hablamos de pasado, de abusos, de estigmas, de desamor, de crudeza, de problemas psicológicos y, en definitiva, de dolor. Lo sé, parece que no sé escribir sobre otra cosa. Es que me he olvidado de lo importante, ¿sabéis?

No había nada en ninguna parte.

Arañaba las paredes de la casa con mis uñas hasta hacerlas sangrar. No encendía las luces porque no quería ver. A mis catorce años me sentía una adulta, una vieja. Una persona exhausta, desaliñada, que había vivido más de lo que podía soportar. La sensación era extraña, difusa. No podía ni escribirla. En aquella época —¿época? La llamaría mejor pesadilla— no contaba con el afán de los sueños, por lo tanto no escribía. Ni leía. No hacía nada más que permanecer.

Sobrevivir.

¿Dónde leer el relato?

Pues creo que sino fuera de esta forma, yo no sería valiente. Así que lo dejo en manos de mi compañera y amiga Alicia Pérez Gil, escritora y correctora, amante de las gatas. Su portal y su espacio es lo que me ha dado un poquito de coraje para sacarlo a la luz. Eso sí, en un entorno íntimo y (creo) seguro. Lejos de quién no tenga la comprensión y la empatía suficiente para leer algo que me hace sentir desnuda.

El relato estará disponible únicamente para los Patreons de Alicia a partir del próximo día 30 de junio. Por supuesto, si os gusta la literatura, si queréis leer y, sobre todo, si deseáis aprender a escribir, los talleres literarios y su curso de técnica literaria son más que imprescindibles para vosotras. Así que os animo a apoyarla y, de paso, apoyarnos a todas las demás. Ya sabéis: unión, colaboración y sororidad.

233
Para leer mi relato y el de otras autoras invitadas, debéis pertenecer al plan de $5/mes


Otras noticias

Toda esta crisis del Coronavirus ha paralizado un poco nuestra actividad, pero poco a poco todo vuelve a la vida. Quería anunciar también que el I Premio Herstoria de Les Editorial ya ha salido a la venta. No, esta vez no he participado como autora; pero sí que he formado parte del maravilloso jurado de selección así que me conozco de primera mano las obras seleccionadas.

Si queréis saber más, esta tarde de jueves y mañana viernes, a partir de las 18.30h Andrea Mira y una servidora estaremos entrevistando en directo a las autoras en el Instagram de la editorial. ¿Os esperamos para hablar de relatos lésbicos históricos?

cubierta_podiprint


Y más noticias…

Y por último, sin querer extenderme demasiado, muchas sabréis que no atravieso un buen momento a nivel de salud. Llevo ya algunas semanas librando con momentos que  me inutilizan y no me permiten trabajar con normalidad. Os pido disculpas porque mi actividad no está siendo la prometida, ni la esperada ni la deseada por mí.

De cualquier modo, debo seguir escuchándome, cuidándome y pensando en mí. La literatura y vosotras lo sois todo, pero para que sigáis siéndolo yo debo de seguir intentando manterme a flote. Y, todavía, no he encontrado la manera de hacerlo de manera saludable y equilibrada para mí.

Espero ir recuperándome poco a poco y volver con más ganas, más fuerzas y mas proyectos. Por el momento, despacito y buena letra.

Os quiero, mujeres mías.


Photo by David Fanuel on Unsplash

Con seis canciones de Paula Mattheus

Mi nueva novela trata, a grandes rasgos, sobre el dolor que provoca la literatura.

De hecho, a día de hoy, si no hubiera ocurrido todo esto, ya estaría en vuestras manos y, quién sabe, ya habríamos hecho un puñado de presentaciones. Y eventos. Y nos habríamos estado abrazando y reencontrando en vuestras, nuestras, ciudades. En fin, la realidad no siempre es la que elegimos. Ahora nos ha tocado esta y, aunque la carencia de abrazos quema en nuestras pieles y la ausencia de voz en las gargantas nos llena de aridez el alma, debemos continuar un poco más.

No me gusta escribir aquí mucho sobre mi vida real, pero esta situación ha sido tan excepcional que me voy a permitir ciertos detalles. Como algunas sabréis, me dedico profesionalmente a las finanzas en el sector industrial y yo seguí desplazándome a trabajar desde que todo esto estalló. Aún así, las horas en casa empezaron a crecer por ajustes en las jornadas por seguridad. Dos meses, más o menos, a solas conmigo misma. Sin ver a nadie, sin abrazar a nadie, con la soledad abrasando mi propio trastorno de ansiedad.

Lo que tenía muy claro es que tenía que sobrevivir. Y escribí. Claro que escribí. Aprovechamos para revisar la nueva novela (que ya es una realidad, aunque vosotras no sepáis nada). También sigo trabajando en otra historia que terminé durante el verano pasado (el verano cero) y, además, en el confinamiento di por finalizada una novela corta. La saturación de historias, en estas primeras semanas, fue brutal.

Pero empezó a doler.

La literatura siempre ha sido algo muy frágil para mí. Algo que amo y odio. Algo de lo que he intentando desprenderme muchas veces porque, en ocasiones, se convierte en mi peor pesadilla esa necesidad imperiosa de transformar los sentimientos en historias intimistasY mientras escribí y releí esas tres historias, todavía inéditas, fui quebrándome un poquito más. Un día lo supe, supe que ya no podía más.

La escritora de antaño no se molestaba con ese dolor que albergan las páginas; pero ahora es distinta. Ahora tengo tantas cicatrices que no me puedo permitir dejar sangrar las heridas ni un poquito (es que se infectan, ¿sabéis?).

Y, total, que les he cogido miedo. A esas mujeres, a sus fantasmas, al miedo al amor, a sus familias, a su pérdida, a sus desafíos, a su valentía. Me reconozco a veces y, otras, me pierdo. Soy torpe, inútil, a la hora de escribir escenas felices. Soy demasiado honesta en los capítulos sobre el dolor. Me desnudo otra vez. Yo me prometí no desnudarme jamás.

Que me pierdo, perdonad. ¿He hablado de Septiembre ya? Sí, con mayúsculas. Ella me dijo una vez que me alejara de los libros, que depender de algo tan frágil como las letras era como suicidarse. Me reí, pero sus ojos estaban tan empañados que tuve miedo. Pensé en Carmen Laforet (pienso tanto en ella) y en su Nada, y en su Isla y sus demonios. Ojalá hablar con ella, ojalá contarle lo que ocurre. Como ella se lo contaba a Elena Fortún. ¿Dónde está mi Elena Fortún?

¿Y mi Celia? ¿Mi niña traviesa que llena de aventuras las páginas de mis historias?

Le digo a «M» que desde la última sesión no había conseguido escribir apenas nada. Me pregunta por qué. Le digo que me duele. Pero que lo echo de menos. Me dice que hay que ser pacientes y que necesito descansar. Le digo que si no escribo no duermo. Me pregunta que si estoy leyendo. Eso sí, le confirmo. Villette de Charlotte Brönte, una maravilla. Eso es bueno, dice.

¿Sabes?, le digo (ahora hablo más sola, ahora casi no interviene, es como si ya no la necesitara), me estoy pasando estas semanas en casa, haciendo yoga y ejercicio, con el humificador de esencias y los libros por toda la casa. Las gatitas y sus pelos en todas partes. Y siempre, a todas horas (que mueren) suenan las seis canciones de Paula Mattheus. 

Apaga el Skype y así me quedo yo, otra vez. Quizás después de la sesión la ansiedad pellizca un poco menos. Sé que al cabo de un rato volverá. Ahora se puede salir a correr. Lo suelo hacer de noche, antes de dormir. De cualquier modo, he empezado a cogerle un miedo patológico a la cama y a veces me tumbo en el sofá y amanezco allí. Con todo dolorido (me refiero al cuello, la espalda, la cabeza, el orgullo, la nostalgia).

Ese día al despertar me doy cuenta de que no le dije a «M» que echaba mucho de menos a mi abuela. Y mientras me froto los ojos noto que tengo lágrimas. Joder (y otra serie de tacos). Como odio algunas cosas de mí misma.

Pero ayer también me reí, pensé mientras torpemente preparo café y analizo que tengo el estómago revuelto y que ese día tampoco podré desayunar. Sí, también me río mucho. Con mis amigas, salvándome sin darse cuentas, todos los días al otro lado del teléfono. Qué gracioso, pienso. Y yo sin contarles nada, y yo sin decir nada.

Y yo mintiendo, como buena escritora que soy.

Aquella mañana (esta, la de ayer) empieza encendiendo el Spotify y poniendo una canción de Paula Mattheus. Suenan seis antes de irme a la ducha (no deshice la cama). Qué rutina más triste y hermosa la nuestra, ¿eh?

(Me gusta escribiros por aquí de vez en cuando, mujeres mías, ¿cómo estáis?)


Lista de reproducción de Paula Mattheus (no os la podéis perder)


Photo by Harmen Jelle van Mourik on Unsplash

También esto pasará

Me he dado cuenta que llevo desde el 6 de febrero sin actualizar mi página web. Es justo lo que nunca hay que hacer, pero la verdad es que sucedieron muchísimas cosas que pusieron en stand by mi vida y, además, os he mantenido al tanto de todo en mis redes sociales. Os invito a seguirme en Instagram y Twitter sino lo estáis haciendo ya, porque allí sí que estoy activa casi a diario.

Como os habréis imaginado, la situación actual provocada por el Coronavirus ha paralizado toda actividad literaria y cultural, por lo que muchas de las presentaciones que Maite Mosconi y yo teníamos programadas con Guerreiras de Lenda han quedado suspendidas y ha limitando gravemente el lanzamiento y vida útil de esta obra infantil. La incertidumbre del momento nos impide saber qué decir al respecto, pero lo que sí estamos seguras es que cuándo sea seguro, volveremos a la agenda y a estar cerca de vosotras.

También hemos tenido que cancelar algunas de las presentaciones planeadas en diferentes lugares del país de Asalto a Ozlo que me ha provocado una pena enorme. Aún así, estamos organizando cositas gracias a las redes sociales. Estad atentas que el carrusel no se detiene nunca.

Supongo que para muchas serán días complicados. Estamos en casa, es verdad. Algunas en situaciones muy difíciles, otras han perdido el empleo o están pasando este confinamiento en la soledad más absoluta. Calma. Esta es una situación excepcional y dura. Nos ha paralizado la vida, los sueños, los planes y, estaba claro, no estábamos preparadas en ningún caso. Pero el peso de la resignación tiene que cobrar fuerza ahora, tenemos que asumir que el presente que nos ha tocado vivir es este y que una causa muy justificada nos lleva a paralizarlo todo.

En lo personal, estas semanas de pausa me están ayudando a sacar de dentro muchas cosas que no he tenido ocasión liberar antes. Al fin y al cabo, es muy probable que nunca vuelva a ocurrir algo así: algo tan fuerte que nos obligue a quedarnos en casa durante varias semanas, sin posibilidad de ver a nadie y con todo el tiempo del mundo para mirarnos. Sí, para mirarnos. Y sé que nos da miedo. A mí también. Pero lo que también sé es que lamentarse nunca ha servido para nada.

Me prometí a mí misma que sería fuerte desde el primer momento, como lo fui en los últimos grandes golpes que recibí en mi vida y de los que todavía no estaba recuperada. Es verdad, no os lo voy a negar. Todavía siento un dolor profundo y estoy aprovechando (¿esto se puede decir así?) para vivir un doble duelo por pérdida. Está saliendo a borbotones, como la sangre de una herida. Me detengo durante horas a analizar por qué me sigue doliendo el pecho, por qué sigo teniendo pesadillas y a razón de qué llorar resulta tan sencillo. Y calma.

Pero hay momentos para otras cosas. Para descubrir y dedicarle tiempo a las personas que antes no podíamos hacerlo. Parece paradójico, pero tenemos largas horas en el día para llamar y escribir a esas amigas y familiares que nos importan y para las que parece que nunca tenemos un hueco. ¿Lo estáis probando? Es lo más bello que me estoy encontrando en este confinamiento. A veces me paso más horas al día al teléfono que haciendo cualquier otra casa. Y videollamadas. Y nos reímos. Y luego fantaseamos en lo que vamos a hacer después. Nos prometemos que habrá un después. Claro que sí. También esto pasará.

Son horas, son días, para querernos. Para querer. Para mimar. Para tener paciencia con nosotras mismas. Para decirnos todo lo que nos queremos y para no renunciar nunca a mostrarnos tal y como somos. Creo que yo estoy viviendo lo peor y lo mejor de mí en estos días. Estoy echando de menos a personas que nunca volverán pero, también, me estoy dando cuenta de que cada vez menos y que me gusta en la mujer en la que me he convertido. Os reiréis, quizás, si os digo que pongo música y bailo sola. Que me cocino a mí misma. Que beso a mis gatas. Que escribo febrilmente sin tregua y anhelante de que me leáis.

Además, dentro de todo esto, aunque hemos tenido que posponer el lanzamiento de mi nueva novela, estamos preparando algunos eventos online para ir desvelando detalles y hacer más amena esta espera y amortiguar la desilusión.

Espero que estéis conmigo, que me acompañéis y que, juntas, sepamos llegar a un futuro que estoy segura será mejor.

Os quiero, mujeres mías.

Photo by Pablo Giménez 

 

Últimos días para leer la bilogía de Marafariña

Están siendo unos meses vertiginosos en lo literario. Muy atrás queda esa escritora pequeña e introvertida que publicó Marafariña (2015) bajo un psedónimo y que le daba miedo etiquetarse como escritora lesbiana.

2
Marafariña

Sí, han cambiado muchas cosas. Y he cambiado yo. Y también mi manera de querer y ver crecer la historia que me ha impulsado a dónde estoy ahora y que me ha dado todo lo bueno de la literatura. Siempre querré Marafariña, a Ruth y a Olga, y todo lo que ha implicado. Con ella he aprendido a forjarme, he aprendido a crecer, a perdonar, a dejar atrás el pasado y a convertirme en una mujer libre. Pero lo que más feliz me hace es que he conseguido que otras personas también se sientan así.

Todas las horas

Pero las etapas pasan y las metas de esa escritora, tan inexperta, tan pequeña, van variando y van cambiando. Mientras que Todas las horas mueren sigue siendo mi novela autoeditada más leída, Marafariña e Inflorescencia se han convertido en mis títulos más aclamados y ambicionados, de los que más habláis y los que son difíciles de olvidar. Tengo fe en ellas y creo que es una historia que puede llegar mucho más lejos.

A las puertas de publicar mi nueva novela (me cuesta mucho aguantarme y no deciros aquí el título, la sinopsis, la editorial, todo…) doy otro giro, otro cambio a mi vida en constante cambio, para deciros que he tomado la decisión meditada de descatalogar ambos títulos y dejarlos descansar.

INFORESCENCIA (1)
Inflorescencia

Antes de hacerlo, voy a esperar unos pocos días para las que queráis, podáis descargaros el archivo digital o comprar el libro en formato físico. No quiero negaros la última oportunidad de leer la que, probablemente, sea mi historia más importante y dudo que llegue nunca a escribir algo así nunca más.

De este modo, todavía podéis comprar Marafariña e Inflorescencia en Amazon y en Lektu por tiempo limitado. Esta será la última ocasión que tendréis hasta que consiga trabajar en un proyecto con ellas que, si todo sale bien, se demorará durante algunos años (sí, así es la literatura).

Además, como no podía ser de otro modo, ambas novelas tendrán un precio especial. Podéis adquirir los ebooks a tan sólo 0,99€ (antes 3,50€) y los ejemplares físicios con el precio mínimo legal permitido:

  • Marafariña por tan sólo 15€ (antes 19,90€) 
  • Inflorescencia por tan sólo 10€ (antes 16,50€). 

Os agradeceré todo el cariño y el apoyo que me deis ante esta difícil decisión. También las opiniones que podéis verter sobre estas historias y la difusión que le podáis dar, porque será de gran ayuda para su futura reedición.

Mientras tanto, abrazo con fuerza a Ruth y a Olga. Podéis despediros con calma yo, en cambio, voy camino a reencontrarme con ambas.

Gracias, mujeres mías.

Enlace de compra de Marafariña

Enlace de compra de Inflorescencia

No me instes con ruegos a que te abandone, a que me vuelva de acompañarte; porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú pases la noche yo pasaré la noche. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde mueras tú, yo moriré, y allí es donde seré enterrada.

Photo by Riccardo Chiarini on Unsplash

 

Trans women are women

Escribo este post sintiendo un dolor agudo y una profunda decepción. También como una ignorante. Porque yo creí que eso de la sororidad unida al feminismo nos otorgaba un poder que nadie podría arrebatarnos: la fuerza de comprendernos, de estar juntas, de ser invencibles. Creí que dentro del movimiento para conseguir la igualdad de derechos entre mujeres y hombres no existía espacio para el racismo (error), la homofobia (error), el clasismo (gran error) o la transfobia (error, error, error).

Si bien es cierto que la controversia y la diversidad de opiniones en cualquier ámbito es inevitable, sigo sin apoyar ni comprender los discursos que, desde un punto de vista superior opinan y dan sus argumentos en contra de otro colectivo. Se les llena la boca, los teclados de sus ordenadores, los artículos de los medios digitales de comunicación para dar pie a sus ideas. ¿Y lo más terrible? Que eso está viniendo de parte de mujeres, en su gran parte escritoras (que son las que yo sigo más de cerca) a las que admiro, que ponen en tela de juicio que las mujeres trans puedan incluirse dentro del ámbito de los derechos de las mujeres no trans.

Me suena hasta raro escribirlo.

Entonces me doy cuenta de que no sé nada o que, quizás, soy una ingenua. Porque yo en ningún momento me planteé abrirle o no la puerta a nadie a una manifestación, a un debate, a un grupo, a una organización cuyo único fin es lograr la igualdad de los derechos de las personas. Pero poco a poco fui buceando, cada vez sintiendo más miedo y más dolor, y transformando ese dolor en rabia. 

Y esto me lleva a Kate Millet y a su política sexual. Y leyendo sobre su vida me doy cuenta de que fue duramente rechazada por su condición de mujer lesbiana dentro del colectivo feminista. Claro, podemos pensar que hace ya algunos años de esto y que hoy no sería igual. Pero cuando empiezas a hablar con una compañera mujer hetero sobre las diferencias entre ser una mujer lesbiana y una mujer hetero en materia de privilegios se produce una incomodidad.

No podemos decir que hay mujeres que tienen más privilegios que otras, eso atenta contra el feminismo.

¿No podemos decirlo?

Si no podemos decirlo, entonces es que estamos profundamente equivocadas. 

Luego llegan los ataques. Los ataques a dolor a nuestras hermanas, a nuestras amigas, a las mujeres trans que están siendo excluidas cruelmente de algunos grupos feministas. A las que se les están dedicando artículos que explican por qué ellas no deben estar en la lucha feminista. ¿Y lo peor? Es que estos artículos llegan, o son compartidos, por mujeres icónicas del feminismo para mí (y para muchas otras) lo que hace que el impacto sea más árido.

De pronto, sin más, empezamos a quedarnos huérfanas.

Leo y hablo a diario con mujeres trans. Las busco. Curioseo en sus Twitter, leo sus relatos, busco sus historias, entrevistas y novelas. Hace un tiempo no me gustaría etiquetarlas así, como tampoco me gustaba etiquetarme a mí misma. Me he dado cuenta que la no-etiqueta solo nos invisibliza. Por favor, perdonadme. Perdonadme si no lo hago bien, si me equivoco. Todos los días intento mejorar y aprender.

Perdondadme también por escribir este artículo, fruto de una punzada de traición y de desasosiego acumulada durante semanas. Me quedo helada antes estos ataques, ante esta transfobia horripilante que viene de parte de las que debían de daros, darnos, la mano. No quiero ni imaginarme cómo os sentís vosotras, vulnerables, atacadas, siendo ignoradas y excluidas de un movimiento que necesitáis tanto, o incluso más, que nosotras.

Y podría citar los nombres que he identificado durante las últimas semanas como mujeres que consideran que las mujeres trans no son mujeres. Pero lo cierto es que no quiero que esto se convierta en una rivalidad, en una caza de brujas (como decía Kate Millet también). Sólo espero que, con el tiempo, podamos seguir luchando, trabajando y aprendiendo, solventar estos errores de pensamiento y caminar hacia un punto en común.

¿Mientras tanto qué podemos hacer?

Mientras tanto gritemos. Seamos activistas. No nos callemos. Denunciemos las injusticias. Tengamos debates pacíficos. Si son insuficientes, elevemos el tono de voz. Demos un golpe en la mesa.

Seamos consecuentes con el grado de injusticia y dolor que el pensamiento de las feministas TERF están inculcando entre nosotras: entre todas las mujeres, sin distinción, amen a quien amen y sean cómo sean, provengan de dónde provengan.

Trans women are women

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash


EOF5A3gWsAExX2z

En materia de género y feminismo, podéis verme en viernes 17 de enero en la Librería Berbiriana (en A Coruña) a las 19.00h acompañando a mi querida Silvia López hablando de La política sexual de Kate Millet. 

Lanzamento de ‘Guerreiras de Lenda’

Diseño sin título

SINOPSE:

Lobas brancas, lavandeiras máxicas, castelos encantados e damas castrexas.

Viaxade con nós aos lugares onde se atopan os contos.

Guerreiras de lenda é un compendio de relatos, poemas e actividades divertidas con protagonistas mulleres da mitoloxía galega.


FICHA TÉCNICA:

Editorial: Vanir
Nº Páxinas: 44
Formato: 21×27 cm
Idade recomendada: 5-11 anos
Precio recomendado: 19,95€


PUNTOS DE VENDA:

Páxina web da editorial

Librerías:

Pedidos por correo electrónico: m.beizanavigo@gmail.com

MÁS INFORMACIÓN


photo5802898737482281618.jpg

 

O pasado día 4 de xaneiro presentamos Maite Mosconi e unha servidora o noso libro ilustrado de contos e poemas Guerreiras de Lenda. Trátase dun proxecto no que levábamos moitos meses traballando e foi para nosoutras un verdadeiro soño poder lanzalo oficialmente.

E fixémolo nun recuncho inmellorable, a librería Os mundos de Carlota en Santiago de Compostela que nos acolleu con moito agarimo e moita maxia, onde puidemos estar arroupadas por un grupiño de intrépidas guerreiras e guerreiros que quixeron escoitar as historias de lendas que levaban agochadas durante tanto tempo…

Guerreiras de Lenda é un libro infantil formado por dous contos e dous poemas, inspirados en lendas reais de localidades de Galicia que reescribimos adaptándoas ao noso presente e a nosa loita feminista e LGBT que, cremos, tamén forma parte das máis pequenas e pequenos.

IMG-20200104-WA0034.jpg

Ademais diso, inclúe diferentes actividades interactivas e didácticas para que non só se trate dunha obriña para ler, senón para vivir, revivir, aprender e desfrutar.

Quixemos elaborar un libro diferente e atractivo e, cremos telo conseguido, xa que as nosas encantadoras primeiras lectoras quedaron encantadas cos contos e coas actividades que puidemos realizar en primicia na presentación oficial.

Non podemos esquecer que as ilustracións de Gemma Martínez e a maquetación e deseño de Anna Melgar dan o toque de maxia e luz que precisábamos e que, damos fe, as lectoras máis esixentes encantáronlle. Tamén agradecer a editorial Vanir polo apoio a nosa idea.

photo5802898737482281637.jpg

A nosa intención é levar ás guerreiras por diferentes librerías e bibliotecas de Galicia. Polo de pronto, podedes adquirir os primeiros exemplares nos Mundos de Carlota e, pouco a pouco, iremos indicando outros puntos de venda onde adquirilos (podedes consultar nesta web). Tamén podedes realizar o pedido dende a tenda online da editorial ou escribindo un correo electrónico a m.beizanavigo@gmail.com.

IMG-20200104-WA0043.jpg

Tamén estamos a vosa enteira disposición se queredes que presentemos as nosas lendas nalgún centro educativo ou lugar de interese. O noso correo electrónico está a vosa disposición.

Sen máis, as nosas guerreiras, meigas e lobas brancas non fixeron máis que comenzar a súa aventura.

Agardamos atoparnos nelas!

IMG-20200104-WA0039.jpg

photo5802898737482281617.jpg

2019: El año que me encontré a mí misma

«É unha desas veces en que as cousas que se poden complicar complícanse absurdamente e, sen ningún ruído, levan por diante a vida que soñamos»

Le robo esta frase a Berta Dávila (de su novela Carrusel, Galaxia, 2019) para definir mi año completo. Como sabéis, ya es costumbre en esta casa resumir los años llegados a este punto. Casi siempre lo hacía por mí, pero en esta ocasión creo que lo hago más por vosotras. Si miro hacia adentro puedo cometer el error de pensar que no tengo nada bueno que contar de estos doce meses. Y, en realidad, esto no es cierto. 

Quizás haya sido uno de los años más duros de mi vida. Y quizás 2020 también lo vaya a ser porque los problemas, sus dolores, sus raíces y sus enfermedades siguen su curso y no hay manera de cortarlos de raíz. En fin, tengo miedo. Y ese miedo me ha llevado a volcarme a escribir como una posesa, lo que resume un año lleno de literatura, editoriales que me han apoyado, grandes amigas que han estado ahí y, por supuesto, la nueva familia que me he visto obligada a crear.

La soledad me ha permitido encontrarme a mí misma y, dentro de mi dolor y de mi sufrimiento, he encontrado unas perlas de felicidad maravillosas. Citaría aquí vuestros nombres y llenaría páginas y páginas de agradecimientos. Pero me limitaré a daros todo lo bueno de mí a cambio de haber permanecido a mi lado cuando casi no podía ni parpadear.

Pero hablemos de libros.

De las historias que han culminado este año feminista, intimista, lésbico, plagado de sororidad:

De lo más bonito que me ha ocurrido ha sido toparme con las muchachas de Les Editorial gracias al Premio Misteria, en el que se incluye mi relato finalista A Raíña. Viajar a Madrid y conocerlas a ellas y al resto de autoras invitadas será un momento que no olvidaré nunca.

2

No me quiero olvidar de que mi relato A Pastoriña también quedó finalista en el concurso Curtas de Animais Fantásticos. Mi primera publicación oficial en gallego que acompañé autopublicando en Lektu mi relato A Soa enfermidade con motivo de las Letras Gallegas.

A soa enfermidade

Como fin de fiesta, tengo que agradecer también a los chicos de Dos Bigotes por invitarme a formar parte de la antología de Nueva Narrativa Queer Asalto a Oz con mi relato Procura Olvidarme

Asalto a Oz

Y, como este año todavía no ha terminado, espero que estéis atentas a esta página web y a mis Redes Sociales porque en breves podré anunciar una nueva publicación para estas Navidades en compañía de mi querida meiga y amiga Maite Mosconi…

Como sabor agridulce, he de decir que cesé mi actividad en A Librería y Café Librería desde el mes de junio y que, desde entonces, leer ha sido una tarea pendiente y dificultosa, salvo maravillosas excepciones.

Aunque he de decir que este tiempo me ha permitido encontrarme y centrarme en escribir, por lo que he sacado adelante un borrador que, si todo sale bien, verá la luz en algún punto de 2020 y otra novela corta que busca un hogar (editoriales, queredme). 

Pero ha habido cosas bonitas: como el Ignotus que hemos ganado con el podcast#CaféLibrería en la Hispacon de Valencia y que me ha permitido volver a encontrarme con mis queridas Carla Plumed, David Pierre, Gemma Martínez… ¡Y además conocer a la famosa Elisa! Y aprovechar para reecontrarme con mi vieja amiga Gemma Jordán, a la que siempre llevo en el corazón.

Ahora la casa que David, Gemma y yo construimos e hicimos crecer con el resto de colaboradoras, se unifica con la web Café de tinta y da paso a un nuevo comienzo en el que les deseo la mejor de las suertes. De vez en cuando, ya sabéis, espero que podáis leerme y escucharme por esos lares.

Y, dicho todo esto, y sin querer despedir aún diciembre, quiero daros las gracias de nuevo por haber permanecido a mí. Por respetar mi espacio y mi silencio y por aceptar esta nueva yo que todavía lucha por saber quién es. De momento, tan sólo soy una escritora que vive con sus dos gatas, que sigue leyendo mujeres en la literatura y que anhela ser leída.

Feliz Año y Felices Letras, mujeres mías.

Photo by Hulki Okan Tabak on Unsplash