10 Curiosidades sobre “Todas las horas mueren”

#ConcursoIndie2016

10 Curiosidades sobre “Todas las horas mueren”

Comparto con vosotros 10 curiosidades sobre mi última novela que he presentado al Concurso de Amazon de este año. Espero que os resulte interesante y que os permita conocer más detalles sobre esta historia.

1- Fontiña es una ubicación geográfica ficticia. Está a 35 kilómetros de Marafariña.

2- Olivia Ochoa era el nombre que iba a llevar Ruth Serra, protagonista de Marafariña.

3- El personaje de Liz pertenece a un relato corto titulado “Las flores opacas”.

4- Dorotea roba el coche de su padre, pero no tiene carné de conducir.

5- El primer subcapítulo de la novela lo escribí en un impulso. Luego la historia evolucionó de manera diferente.

6- El personaje de Laura no iba a formar parte de estas páginas.

7- Existe un capítulo inédito de 20 páginas sin publicar, enfocado a la vida en Argentina.

8- Con Clarisa siento una unión especial.

9- A Dorotea no le entusiasma el sabor del café.

10- Suelo tomarme el café espumoso, con mucha leche y un toque de canela.

Entrevista a Miriam Beizana Vigo, autora de “Todas las horas mueren”

No obstante, no he pretendido dar ese regusto de pesimismo vital en ningún caso. Más bien es un nuevo enfoque, una análisis, de uno de esos temas que, como a tantos, me atormenta. Esto es, el paso del tiempo, la caducidad de las horas.

Todas las horas mueren” es la segunda novela autopublicada de la escritora gallega Miriam Beizana Vigo. Además, esta obra compite en el 3er Concurso Indie de Amazon y El Mundo. Tras haber conquistado el corazón de cientos de lectores con “Marafariña”, esta joven de tan solo veinticinco años exhibe unas letras muy diferentes, cargadas de crudeza, pero sin abandonar su estilo de prosa poética.

¡Felices Letras!

M.B.Vigo: ¡Las más felices!

Aunque podría decirse que “Todas las horas mueren” no es una novela que rebosa felicidad, precisamente. Es una obra dura de leer, pero cargada de verdad y con poco atisbo de esperanza, ¿No es cierto?

M.B.Vigo: Es verdad que “Todas las horas mueren” es una novela rodeada de un halo de tristeza. Por un lado tenemos a una anciana cercana a su finitud, a una joven maltratada por la vida y un pasado lleno de fantasmas. No obstante, no he pretendido dar ese regusto de pesimismo vital en ningún caso. Más bien es un nuevo enfoque, una análisis, de uno de esos temas que, como a tantos, me atormenta. Esto es, el paso del tiempo, la caducidad de las horas.

Ese tic-tac obsesivo mueve los motivos de las palabras que se encuentran en esta novela. Necesitaba esta catarsis, esta reflexión, como también necesité el desahogo de Marafariña. Es una forma de arrancar los demonios que habitan dentro de mí. Pero es algo que se puede hacer con cierto placer y amor por lo que más me gusta: entregarme a la tibieza de las letras. De esa forma, me olvido de que las horas mueren. De esa forma, esas horas se vuelven eternas.

¿Qué historias se esconden detrás de estas horas que mueren? ¿Qué personajes protagonizan sus páginas?

M.B.Vigo: Hay varias almas que dan vida al argumento, o argumentos, de “Todas las horas mueren”. Sin embargo, tres de estas almas son las principales, sobre las que recae todo el peso de los hechos.

Olivia Ochoa es una anciana en el ocaso de su vida que quiere olvidar lo que ha sido. Ahora solo se siente mustia, una escritora que ya no escribe y una mujer que ya no ama nada desde hace demasiado tiempo. Es un personaje muy complejo, con un carácter elegante y tosco al mismo tiempo, que ansía la muerte pero no cesa en su empeño de buscar motivos para aguantar un poco más. Las últimas dos décadas de su vida las ha dedicado a mantener vivo el Café de Fontiña.

Dorotea es la joven que, huyendo de casa de sus padres, termina aparcando su viejo coche en Fontiña donde se encontrará con Olivia y su Café. Una muchacha plana y anodina que, poco a poco, irá sufriendo una metamorfosis maravillosa y dulce.

Laura es la lectora fiel, el dolor, la angustia y los recuerdos. Ella es la causante de todo, y su ausencia está plagada de secretos. En esta mujer recae la sombra de lo que es (o ha sido) Olivia.

Estos complejos personajes van alternando la voz narrativa a lo largo de la novela, compuesta por capítulos más o menos breves y con un fuerte contenido dialogado. Resulta curioso que una autora tan joven se atreva a escribir desde la perspectiva de una anciana casi octogenaria.

M.B.Vigo: Olivia es vieja, pero su espíritu es joven porque no ha podido desgastarse de la felicidad necesaria. Su alma todavía espera su oportunidad de redimirse, de buscar algo de bondad en la vida. Esa juventud marchita me ha permitido sentirme muy unida a ella. Además, me he criado con mi abuela que, en muchos aspectos, está inspirada en esta Olivia valiente y luchadora.

Ponerme en la piel de lo que tiene que sentir Olivia al sentir su final cerca ha sido un ejercicio doloroso, pero sencillo. La sensación de ahogo, el buscar respuesta, la necesidad de justificar la existencia de las horas y el porqué de ese inevitable final. La anciana no quiere detener las agujas, ella quiere regresar al pasado y cambiarlo… pero es no es posible.

LaDurante su juventud, Olivia fue una escritora que tuvo que enfrentarse a la dura represión vivida en los años franquistas en España. La única perspectiva que tiene si quiere que sus escritos sean libres es emigrar. ¿Has buscado introducir una crítica social?

No he creído necesario realizar una crítica social de aquella época histórica de nuestro país, sino más bien tenerla presente para no volver a sufrir los mismos errores. Es importante, desde mi punto de vista, que sigamos recordando esos terribles años y la oscuridad de esas vidas a las que a muchos les tocó vivir. La literatura de Olivia vive velada y amenazada por la censura y por el miedo. Una mujer tan fuerte y con tanto coraje como ella no ha nacido para vivir atosigada por las cadenas de la opresión.

Mientras ella no puede publicar lo que siente sin tapujos, es consciente de esas horas que pasan. Ese tiempo maldito. No tiene paciencia, no está resuelta a esperar más.

El Café de Fontiña nace de mi afición personal a perder horas en las cafeterías. Soy una cazadora de lugares emblemáticos. Me encantan estos locales tranquilos, con encanto, donde escribir y leer. Y, por supuesto, con olor vivo a café. Me gustaría regentar, algún día, un Café como el de Olivia.

¿Cómo fue el proceso de escritura de “Todas las horas mueren”? Es una novela breve (unas 150 páginas), con una narrativa más directa y abandonado el estilo más descriptivo.

M.B.Vigo: El proceso de escritura inicial fue ágil, aunque debido a la complejidad temporal de libro (saltos en el tiempo, tres líneas de historia) fueron necesarias varias revisiones. Sin embargo, fue una novela que nació sin más, una idea que surgió cómo una explosión dentro de mí, y fluyó sin mi ayuda. Brotaba de mis dedos como si ahí hubiera estado siempre. Recuerdo haber sentido mucha tristeza durante ese proceso, pero también un gran alivio. Me derrumbé varias veces, incluso lo hago ahora cuando la releo. Tan solo de pensar en ella, un fuerte nudo se anida en mi garganta.

¿Es, entonces, una novela muy importante para ti?

M.B.Vigo: A pesar de que mi anterior libro era autobiográfico y con un fuerte contenido personal, “Todas las horas mueren” también tiene mucho de mí. Está plagada de reflexiones, de miedos y de preocupaciones. Es casi como un ensayo, como una agrupación de cosas que considero terribles y hermosas. Los miedos, alegrías, amores y esperanzas de Olivia y Dorotea, son los míos propios.

Es importante para mí porque, además, creo que me ha permitido evolucionar como escritora y desprenderme del estigma más marafariñesco. Tenía un serio pánico a quedarme estancada en esa obra y no poder crear nada más. El Café de Fontiña me ha abierto un nuevo mundo del que me siento feliz.

Por cierto, el Café de Fontiña es otro de los personajes principales que has pasado por alto. No puedo evitar compararlo con el Café de Whistle Stop de la novela “Tomates verdes fritos”.

M.B.Vigo: Nunca he ocultado que la maravillosa novela de Fannie Flagg es una musa para mí. Hago referencia a ella en mi primera novela y aquí, aunque no directamente, toca parte de su espíritu. Es un homenaje particular, aunque no tiene nada que ver en la realidad.

El Café de Fontiña nace de mi afición personal a perder horas en las cafeterías. Soy una cazadora de lugares emblemáticos. Me encantan estos locales tranquilos, con encanto, donde escribir y leer. Y, por supuesto, con olor vivo a café. Me gustaría regentar, algún día, un Café como el de Olivia.

“Todas las horas mueren” compite en el #ConcursoIndie2016 de Amazon y El Mundo, como señalamos en la intro de esta charla. ¿Por qué te has decido a lanzarte a ello, a pesar de las claras dificultades?

M.B.Vigo: El Concurso de Amazon es una puerta inmensa. Ya no solo por la victoria, sino porque la simple participación te otorga una poderosa visibilidad. Aunque me encantaría poder vivir de la literatura, mi expectativa más realista es que mis letras sean leídas, conseguir llegar al corazón de los lectores y formar un pequeño y entrañable grupo. Espero que esta competición literaria me ayude a seguir moviéndome en estos círculos y, sobre todo, mover mis historias.

Todo lo demás lo dejo al destino, que es caprichoso, y mueve los hilos a su antojo.

Para finalizar, si entre la promoción de “Todas las horas…”, mantener vivo este Blog y la vida real te queda tiempo para seguir con las letras, ¿puedes decirnos algo de un futuro proyecto literario?

Dado que de momento la continuación de Marafariña no está esclarecida, estoy enfocando mis letras a otro de mis miedos: la escritura. Y hasta aquí puedo leer.

Gracias, amigo lector. Espero que hayas disfrutado de esta peculiar charla conmigo misma. Si te ha resultado interesante, te animo a que te adentres en el cálido Café de Fontiña.

¿Qué es “Todas las horas mueren”?

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Para todos aquellos lectores que habéis entrado en ‘Marafariña’ sabréis que el título de esta novela corresponde a la hipotética creación de uno de sus personajes fallecidos, Estefanía, cuya hija, Olga, tomaría las riendas de su narración en un futuro finalizando las letras que su madre dejó tristemente inacabadas.

‘Todas las horas mueren’ ha supuesto un reto personal en muchos aspectos.

Se trata de mi segunda obra auto publicada pero, en realidad, su proceso de creación ha sido simultáneo al de mi primera novela, ‘Marafariña’, cuyo espíritu verde e infinito ha inspirado cada una de las páginas y personajes que otorgan vida a una breve novela trágica.

Contar la historia de Olivia, Dorotea y Laura ha sido para mí un desahogo con matices. Cuando me encontraba furiosa, desesperanzada, perdida, o cuando me azotaba sin remedio la falta de inspiración, las escuetas pero profundas páginas de ‘Todas las horas mueren’ me ofrecían cobijo. Han sido como un pañuelo sobre el que derramar lágrimas sinceras, cargadas de muchos sentimientos desoladores y maravillosos al mismo tiempo. Porque la sinceridad del dolor nos recuerda, una y otra vez, que estamos vivos.

Pero también me gusta pensar que, cada uno de los lectores que se sumerja en las grises páginas de ‘Todas las horas mueren’ encontrarán su propio aprendizaje, su propio pensamiento, sus propias horas.

Son, pues, pequeños pedacitos de mis miedos, mis tormentos, mis anhelos y mi felicidad. Enfrasca, en sus páginas, cierta filosofía de pensamiento personal que deseaba (necesitaba) escribir. Me gusta decir que es un ensayo sobre el paso del tiempo, sobre el sufrimiento, sobre la superación, sobre la censura, la dictadura y sobre la fragilidad de la vida. Pero también me gusta pensar que, cada uno de los lectores que se sumerja en las grises páginas de ‘Todas las horas mueren’ encontrarán su propio aprendizaje, su propio pensamiento, sus propias horas.

Espero que disfrutes de la lectura, del viaje, propuesto en las páginas de esta obra. No olvides que siempre serás bien recibido en la emblemática Cafetería de Fontiña, cuya chimenea nunca se apaga, donde el café está siempre recién hecho, regentando por una seria pero increíble anciana llamada Olivia Ochoa.

Podéis adquirir “Todas las horas mueren” pinchando aquí

#ConcursoIndie2016

La unión del escritor y la nívola

Lejos quedan de la realidad los retratos del escritor con el gesto sosegado por la paz y la satisfacción, sentado con tranquilidad frente a una máquina de escribir, un café o un gato

Ya había hablado Unamuno sobre tal tema, llamando con osadía a la novela nívola y desafiando la unión de la realidad y la ficción. Y es que se subestima la cordura de aquel que gasta sus horas escribiendo, aquel que se convierte en un esclavo de una creatividad explosiva, que gobierna sus horas como una maldición.

Lejos quedan de la realidad los retratos del escritor con el gesto sosegado por la paz y la satisfacción, sentado con tranquilidad frente a una máquina de escribir, un café o un gato. Un cansancio que se sofoca con un sencillo restriegue de ojos, como si de esa simple forma se pudiera recuperar la cordura. Mientras se trabaja en una obra (y hablamos de un período de tiempo que oscila entre uno a cinco años como media) el creador se encuentra en un extraño estado de duermevela, es asolado por un vacío importante y, además, es común sufrir episodios de depresión leve. 

Pero esto es algo de lo que poco se habla y la recompensa todavía es menor. La diferentes fases que se sufren en este proceso creativo son muchas y más que la alegría y la satisfacción por el trabajo hecho, es una necesidad casi tóxica que nace del interior y no permite escapatoria. Casi como un trastorno, casi como una enfermedad, que deriva en algo hermoso, tal vez. O en ocasiones, todo el desgaste que hemos sufrido, no llega a merecer del todo la pena. No es falta de talento, en este camino influyen muchos factores.

La unión esposada, pues, del escritor y sus personajes, su historia, es absoluta. Cuando esto ocurre, es cuando el lector puede llegar, de verdad, a vivir una novela en su plenitud. Una ínfima parte de ese vínculo irrompible entre autor y obra traspasa a aquel que se sumerge en las páginas que otorgan vida, o la desploman. Ahí podemos hablar de que se ha alcanzado ese efímero éxito, esa mínima sonrisa.

El otro contrapeso es que el trabajo del artista creador no tiene final, no tiene culmen. Y aunque un escritor debería obligarse a descansar, cuando la inspiración es muy fuerte, resulta imposible. Las ideas bullen, y la necesidad de hacerlas nacer impide las merecidas vacaciones. Cuando termina uno de estos tediosos y largos procesos, comienza de inmediato otro. Hay ilusión, pero también terror: se es consciente de lo que sucederá a continuación.

Leer

No deja de ser sorprendente que en una clase con una media de veinte alumnos, tan solo fuéramos dos o tres los que tuviéramos inquietudes por las letras

En mi época escolar, escribí bastantes redacciones enfocadas al tema de “leer”. Lo cierto es que tanto el profesorado de lengua y literatura castellana, como el de la lengua gallega, insistían bastante en la necesidad de cultivar un amor por las letras, lo que implicaba cierta dedicación personal, al margen de las estrictas obligaciones estudiantiles.

Me encantaba poder escribir sobre ese tema, y en más de una ocasión recuerdo que la adorable profesora de literatura eligió mi texto para leer ante mis compañeros. No deja de ser sorprendente que en una clase con una media de veinte alumnos, tan solo fuéramos dos o tres los que tuviéramos inquietudes por las letras, más allá de leer la última de “Crepúsculo” o buscar el libro más delgado de la biblioteca para solventar las lecturas obligatorias. Este tema no deja de ser, cuanto menos, preocupante.

Y ya no quiero referirme a un obvio problema de cultura y de desinterés por algo tan importante para la sociedad como lo son los libros escritos que podemos leer, que contienen multitud de conocimientos imprescindibles. Quiero referirme a que no deja de ser amargo que haya un porcentaje tan elevado estudiantes jóvenes que tengan un desinterés absoluto por añadir la lectura a su lista de aficiones, porque ellos serán las generaciones del mañana.

Dicha cuestión puede agravarse todavía más si consideramos lo que puede implicar la ausencia de la pasión por las historias escritas en la sociedad. Casi podríamos referirnos a una dolencia, a una enfermedad. Las carencias que provoca la ignorancia de los libros son obvias, y van mucho más allá de la destreza ortográfica o la riqueza del léxico. El alma se consume más rápido, la vida es más breve, el vacío de las horas es, simplemente, vacío.

Para mí, como lectora, la inexistencia de una lectura en curso es inconcebible. No contar con el abrazo, el aliento, la compañía de un libro es, simplemente, aterrador. Estar sola en una sala de espera, estar sola en la soledad del hogar, tomarme un café sin la grata compañía de un personaje y de su historia… ¡Atroz! Las calles solo serían calles, los atardecer solo serían atardeceres, el amor solo sería amor y la muerte tan solo sería muerte.

La cura para tal mal es complicada y esto los que leemos lo sabemos muy bien. Si bien es cierto que no sufrimos un desprecio generalizado, dedicarse a leer de forma intensiva es, en ocasiones, visto como una rareza. Es más común, y más aceptado, el hecho de perder horas frente al televisor, visionando vídeos en la Red o transcurrir la tarde en la ardua tarea de no hacer nada. Y con esto no quiero abogar porque todas estas formas de matar el rato sean inferiores o deban ser erradicadas, de ningún modo. Hay lugar para todo, incluso para las letras.

De esta forma creo que sería importante que la lectura, al margen de las tecnologías más dinámicas y visuales, siga teniendo una función destacada en la rutina. Que volvamos a retomar las visitas a la biblioteca del barrio y a nadar en todo lo bueno que un buen libro puede reportarnos. Leer dio, da y dará nuevos matices a nuestros días. Nos permite viajar sin movernos, nos deja soñar en cualquier momento del día, nos provoca llantos sinceros y carcajadas desproporcionada.

Leer nos eterniza, más que cualquier otra cosa. Los libros son la materialización de los sueños y de las pesadillas del ser humano. Es la vida misma, pero con matices hermosos.

Sobre escritores que escriben críticas de otros escritores

Captura

No podría contestar qué fui antes: lectora o escritora. Por lo tanto, tampoco podría contestar si, en los inicios remotos de mi afán por las letras, comencé siendo una inofensiva lectora o una crítica de todo lo que caía en mis manos.

Cuando eres muy joven, no te llegas a plantear del todo el cómo tus decisiones te pueden influir en un futuro. Así que cuando quise dedicarme con determinación a escribir reseñas y críticas sobre los libros que leía, no calculé sobre lo que ocurriría cuando mi creación secreta fuera libre de ser devorada por los críticos literarios, algunos despiadados y tremendamente honestos.

Lo ideal, sería siempre, poder separar un rol del otro. La Miriam escritora que autopublicó con esfuerzo y pasión su primera novela, Marafariña; la Miriam crítica que no teme a decir lo que piensa. Pero, esto no es así. Ni yo puedo separarlo ni, desde luego, los lectores lo pueden hacer del todo.

¿Qué ocurre, entonces? Que puede pasar que, al escribir una crítica media o negativa a un compañero escritor, esta opinión te sea devuelta y, además, con más saña de la necesaria. Del mismo modo, puedes despertar antipatía general en el entorno, mostrando un papel destructor que, no nos engañemos, a nadie le entusiasma. En este punto, el tema de seguir con las reseñas que tanto disfrutaba haciendo se estaba volviendo insostenible.

Sentía una desazón bastante intensa, y estaba perdida. El Blog que había mantenido vivo dos años, “Las mentiras que escribí”, se había convertido en un lastre del que ya no podía disfrutar. Sentía una mordaza, una obligación. Y ni siquiera podía disfrutar con sinceridad de los libros que llegaban a mis manos. Por supuesto, esto terminó repercuiendo en mi faceta de escritura. Y cuando la escritura falla, todo se vuelve negro.

Durante semanas estuve reflexionando, falta del apetito de la inspiración y temiéndome que lo único que podía hacer era aparcar, abandonar, “Las mentiras…”.

Y de esta historia nace A Librería.

Junto con mi compañero y amigo David Pierre y mi hermana gemela y poetisa Tabita Beizana, hemos comenzado este proyecto literario que apoya la honestidad, la crítica constructiva y elaborada. De esta forma, se deja atrás una etapa que, sin bien es cierto me reportó muchas satisfacciones, ya me había regalado todo lo necesario.

Desde A Librería, mi intención y la del resto de miembros, es analizar y vivir la literatura como se merece: sin tapujos. Desnuda y a nuestra merced para, de esta forma, poder regalar a los lectores una visión real y sincera de lo que se esconde detrás de títulos que abarcan desde clásicos, hasta novela actual y llegando a la novela independientes.

Espero, con sinceridad, que me sigáis y me apoyéis en esta nueva aventura. Estoy segura de que sí.

Gracias, siempre gracias.

Y Felices Letras.

Miriam Beizana Vigo

 

Todas las horas mueren: Concurso Indie 2016

' A lovely read '- The Seatown Press (1)

Título: Todas las horas mueren
Páginas: 150 aproximadamente
Género: Intimista, histórico
Fecha de lanzamiento: 3 de julio de 2016

El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y la barra luce siempre unas flores vivas y frescas.

Tras dos décadas, la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.

Pero todavía no.

Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resueltas a terminarse.

 

“Cucarachas. Cucarachas”

 

Adquiere aquí Todas las horas mueren

#ConcursoIndie2016

Presentación de “Tino Casal Tal Como fue” en Oviedo

 

Hace unos meses presentaba en la Biblioteca de Carballo (A Coruña) “Marafariña”, mi primer trabajo autopublicada. Ahora, poco tiempo después, celebro el haber podido participar en la presentación de la obra “Tino Casal Tal Como fue”, junto con Pep Navarro Asensio, la cabeza pensante de todo este proyecto y director del documental “Tino Casal Más allá del tiempo”. También nos acompañaron en este momento tan especial e importante personas tan sobresalientes como Claudio Menéndez y Toni Fernández (componentes de “Archiduques”), Conchita Casal (hermana de Tino Casal), Victor González Casal (primo hermano de Tino Casal, prologuista del libro), Rivi (Concejal de Cultura) y Ana Isabel (co-diseñadora y maquetadora).

El evento tuvo lugar el pasado domingo 8 de mayo en la feria de LibrOviedo, en la emblemática Plaza de Trascorrales. Se trató de un encuentro cálido, lleno de personas maravillosas que nos aportaron su calor y su cariño, que tanto es de agradecer cuando se llevan a cabo estos sueños. Porque cuando eres una niña y sueñas con “ser escritora”, poco puedes imaginar que tales pensamientos se materialicen de esa forma. Y yo, tan pequeña, bailando entre los grandes, muy cerca de mi amigo, casi un hermano, Pep, al que le estoy eternamente agradecida por haber confiado en mí para habernos embarcado, juntos, en este viaje.

La ciudad vetusta nos acogió con calor y ternura. El amor carácter de sus gentes, la alegría de sus bares y el alma de sus calles. Y, sobre todo, la admiración y apoyo de los fans de Tino Casal, que con todo su corazón, como un gran abrazo, se encuentran detrás de este proyecto cargado de intenciones plenas de honrar, de recordar, de elevar, a un artista incondicional y único.

Toda una experiencia única e irrepetible para mi joven experiencia como autora que, desde luego, he vivido con mucha intensidad. Soy consciente, y estoy muy agradecida, a Pep Navarro, por haberme dado la oportunidad de acompañarlo en este camino, de haber confiado en mí para formar parte de esta obra para y por Tino Casal, un artista adelantado a su tiempo, no siempre debidamente reconocido.
Solo me queda dar las gracias por el apoyo y el cariño incansable. Espero que el destino nos vuelva a encontrar de nuevo.

Podéis ver el vídeo de la presentación pinchando aquí



De izq a derecha: Victor González Casal, Clauido Menéndez, Ángela Show, Conchita Casal, Pep Navarro Asensio, Miriam Beizana, Toni Fernández, Ana Isabel Mendéz.



Aparición en prensa

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Presentación de Marafariña en Carballo

Los nervios estaban ahí, y no me abandonaron. Pero tal vez fueron lo que me dio tanta fuerza y tanta energía. Y la sonrisa y el buen humor, que siempre son un ingrediente fundamental en cualquier momento de la vida, para aflojar tensiones y crear un ambiente radiante, cálido y cercano.
Como mencioné en algún punto de la presentación, jamás creí que sería capaz y podría lanzarme a hablar de Marafariña ante un grupo de gente, con mi cara, mi nombre y mi todo… sin miedo, sino con valentía y un coraje que creo que la propia Marafariña me infundió en todo momento. O tal vez era la imperiosa necesidad de acercar mis letras a otros lectores, o simplemente hablar de ella, o simplemente… creo que fue mi corazón quién tomó las riendas de la charla.
Tengo que agradecer a Cristina Carracedo, amiga mía, muy amiga mía, desde hace incontables años, y a la Biblioteca de Carballo, mi pueblo natal, por haberme ayudado y haberme dado la oportunidad de presentar ‘Marafariña’ en un entorno de lujo, en una sala muy bien acondicionada y haberme publicitado incansablemente por las Redes Sociales a su disposición.
Formamos un pequeño grupo, de amigos, de desconocidos que ahora son amigos, de vecinos de los alrededores, de personas inquietas que acudieron para entrar en Marafariña. Y me alegra que así haya sido de verdad. Porque poder compartir todo esto, durante unos minutos, con un auditorio tan amable, cordial y cariñoso, ha sido para mí una experiencia irrepetible, tibia como el sol del verano cálido, como la melodía hipnotizante y fresca de esa espesura que tanto me ha inspirado.

Muchísimas gracias a todos los que habéis asistido, os lo agradezco con el corazón lleno y las manos abiertas. Gracias a todos los que habéis estado conmigo, los que me habéis apoyado y los que habéis creído en mí. Gracias a la gente del pasado que ha vuelto a darme un abrazo y una sonrisa a tiempo. Gracias a aquellos que no me conocíais, pero que habéis confiado en mi historia. Gracias a todas y cada una de esas personitas que ayer compartieron conmigo un momento inolvidable, muy importante para mí, para Marafariña, para mi vida entera.

Vídeo de la presentación
Fotografías de la presentación
Enlace a la prensa