2020, nos curaste la herida.

Tan atípico 2020 ha sido en su inicio como lo será en su conclusión. Para mí, un año de cambios y de fluctuaciones. De aprender a vivir de nuevo y de conocerme como nunca antes me había llegado a conocer. Yo, que me creía poseída por una amargura permanente que nunca me abandonaría, me veo ahora entregada a un optimismo sereno, a las ganas de simplificar la vida y a seguir trabajando en mi fortaleza.

¿Me puedo sentar un momento a hablar?

El año terminó de una manera terrible. Mi abuela falleció después de años enferma, y los últimos meses fueron muy duros. Pasamos la Navidad en el hospital y supe que esas fechas siempre serían diferentes para mí. Pocos días después, sin poder recuperar las energías ni esa sensación de rareza de decir adiós, mi hermana se pasó algunos días hospitalizada después de un susto terrible que, afortunadamente, evolucionó favorablemente. Aún así, no sucedieron los días de manera sencilla.

En tanto, mi madre se apagaba. El corazón con el que había nacido ya no podía más y el pronóstico era fatal. En julio había entrado en la lista de trasplantes cardíacos y seguíamos esperando (lista en la que yo también querría haber entrado, desde luego). No fue hasta el 10.02.2020 a las 16.03h de la tarde cuando me llamó la coordinadora de trasplantes para avisarme de un esperanzador nuevo latido.

A partir de entonces, la vida fue extraña. Todo salió bien, pero la dureza de lo acontecido me pesaba dentro y me sentía tan rota y tan exhausta que creí no superar la vida nunca más. Me había enfermado de soledad y, de no haber sido por las amistades tan cabales y sinceras que coseché, no habría sabido seguir adelante. El 8 de marzo fue el día que salimos a la calle a berrear, día que me despedí de muchas personas y de muchos fantasmas.

Luego nos confinaron en casa. Se pausó la publicación de La herida de la literatura y creí que no podría respirar. Sucedieron semanas oscuras para mí, hundida de la ansiedad en casa, abusando del tratamiento y sin una motivación vital. Creí que todo se terminaba. Lo creí. Pero me gustó nadar contracorriente.

Yoga. Correcciones. Dos novelas cortas. Lectura. Llamadas de horas y horas con mis amigas. Música. Bailar. Soledad. Ella.

Cuando pudimos salir, comenzó para mi un verano en el que tuve que aprender a caminar (no fue la primera vez que tuve que hacerlo, pero esa historia ya ha quedado muy lejana). Era la hora de poner en práctica lo aprendido y la fortaleza en la que me había dorado. Me costó darme cuenta de que yo ya era diferente, de que mi entorno era diferente. Me costó darme cuenta de que ya no quería regresar a los mismos vínculos, a mis pozos de toxicidad. Que quería vencer la ansiedad y, para ello, nada podía ser igual.

Y así, en esta Miriam Beizana renovada y con ganas de sonreír, se publicó La Herida de La Literatura, con mis queridas muchachas de Les Editorial.

Y todo ha cambiado tanto este 2020 que yo nunca más quiero mirar atrás. Que yo quiero ser una mujer diferente y dedicar mi vida a cosas diferentes. Quiero escribir novelas nuevas, quiero aprender a fortalecer mis flaquezas y quiero ser una personas que no sea esclava de su ansiedad.

En el momento de escribir este post, mi nueva novela, la mejor y la más especial, no deja de cosechar alegrías. Estoy en plena Gira Virtual (ya que no puede ser de otro modo) y, aún así, me siento cerca de vosotras.

Y quiero que despidamos el año juntas, por haberme acompañado, por haber estado conmigo en mis silencios y en más lágrimas. Por seguir queriéndome a pesar de los cambios, a pesar de ya no estar tanto y a pesar de todo.

Así, podéis escucharme en la entrevista que me ha hecho Ana de InOut radio hablando sobre mujeres letraheridas, sobre el proceso creativo de La herida de la literatura y sobre todo lo personal que hay detrás de la misma.

Os indico, también, que esta tarde, a partir de las 19h, estaré con mis compañeras de Les Editorial en un evento muy especial:

¿Cómo funciona? Tan sólo necesitáis tener un correo de Gmail y conectaros a partir de las 19h al enlace que se compartirá en las Redes Sociales para entrar en la reunión. El aforo es limitado por orden de llegada. Me encantaría veros por ahí y charlar sobre lo que ha sido el año más extraño e intenso de nuestras vidas.

Os espero allí, letraheridas.

«¿Somos frágiles antes de escribir. O es la literatura la que nos hace frágiles?»

Ayer la presentación de La herida de la literatura fue muy intensa. ¿Ah? ¿Qué no sabéis de que presentación os hablo? Pues eso tiene fácil solución. Volvimos a unirnos el equipo inicial de Café Librería para emitir un directo a través del canal de Twitch del portal para presentar mi última novela, dentro de esta realidad tan extraña que estamos viviendo. Nos quedó una preciosa charla de 60 minutos, en los que tuve la oportunidad de explayarme con calma sobre tantas y tantas capas que tiene la historia de Melancolía, Letra, Septiembre y Helga.

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¡Podéis ver la charla completa en diferido pinchando aquí!

En ella he ahondado por primera vez desde que salió esta novela en el concepto de la ‘propia herida’. Abrimos un debate: ¿qué es lo que provoca esa supuesta enfermedad a las mujeres que escriben? ¿es la literatura en sí? ¿o escriben precisamente porque ya existía ese dolor?

Os animo a ver la presentación. También, si no lo habéis hecho, a leer La herida de la literatura y comprender todos los matices que abraza. Si ya la tenéis, no olvidéis dejarme un comentario en Goodreads, Amazon y donde se precie. Os estaré eternamente agradecida. 


Y si queréis seguir sabiendo más, letraheridas mías, os dejo también por aquí en enlace a mi intervención en la atípica pero especial Hispacon 2020 (en la que, por cierto, nuestro Café Librería quedó finalista en los Ignotus). Con Conchi, Silvia y Manuel, hablamos sobre ambientación autóctona en la literatura de género:

Como veis, y a pesar de los tiempos convulsos y aislados que vivimos, la literatura sigue formando parte de nuestro presente. Y uniéndonos. Recordemos siempre que juntas y acompañadas el camino es mucho más sencillo de elaborar. Aunque este sea largo y todavía nos quede mucho por mejorar.

Y, la Gira de La Herida sigue su curso. Este sábado 21 de noviembre estoy invitada en la cuenta de Instagram de @LibrosConChispa. Podréis vernos en directo hablando de literatura, de mujeres y respondiendo a vuestras preguntas. ¡Nos vemos a partir de las 19.00h!

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Photo by Rhema Kallianpur on Unsplash

La gira virtual de ‘La herida de la literatura’

Teníamos muchas cosas planeadas para La herida de la literatura. Hacía varios años que no publicaba una novela propia y, además, es el primer título que consigo lanzar con un sello editorial. 2020 prometía devolverme la dulzura que me había arrebatado el año anterior: devolverme la literatura amada, los eventos, la amistad, los viajes y las ilusiones. 

Yo, como escritora, ya debería de saber que los giros argumentales aparecen cuando menos te lo esperas. 

La publicación se retrasó algunos meses en medio de una incertidumbre sin precedentes. Y esto lo digo, porque era algo que nos afectaba a todas: escritoras, editoriales, librerías. Los lanzamientos tan esperados se solaparon unos con otros. Nos quedamos sin el espacio que necesitábamos. Para colmo, tocaba abrirse huecos entre puñetazos y brazadas de ansiedad en medio de una crisis sanitaria y social que está con nosotras para quedarse.

Así, con todo mi dolor, mi nueva novela se quedó sin presentaciones físicas, sin firmas, sin eso que tanto tiempo llevaba esperando y que mi alma tanto necesitaba. Es duro para mí, pero lo es para tantas otras que no tengo derecho a quejarme porque sigo bien, mi familia está bien y es lo que más me importa. Pero yo necesito seguir ‘girando’ con mi novela.

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La herida de la literatura. Portada.

Lamentarse no sirve para nada. Y yo tengo que reconocer que vivo un momento personal dulce que quiero compartir con vosotras. Y ya que nos toca estar en casa, protegernos y tener paciencia ante esta tormenta, las ‘presentaciones’ de La herida de la literatura lo serán lo más seguras posible: a través de Internet.

Por lo de pronto, es un honor para mí anunciar que el próximo domingo día 15 de diciembre estaré como ponente en la HispaCon 2020. Será después de comer, hablando de ambientación autóctona… nada más y nada menos que acompañada de Conchi Regueiro, Manuel Moledo y Silvia Barbeito.

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Se me escapa un arranque de nostalgia al pensar que el año pasado estábamos en Valencia, recogiendo el Ignotus por el podcast Café Librería.  No sabíamos lo que estaba por venir.

En fin, y esto no termina aquí. Estad atentas a mis redes sociales y a este mismo espacio porque iré compartiendo los eventos que están por venir.

Y vosotras, por favor, contadme… ¿Estáis leyendo la novela? ¿Qué os está pareciendo? ¡No olvidéis dejarme vuestros comentarios en Goodreads o Amazon!


«Escritora, escritora».

Es septiembre de 2004. Es el año en que ha fallecido Carmen Laforet. También, en el que la literatura deja de enseñarse en los institutos. Una joven de catorce años, Melancolía, aterriza en Melilla, con la única compañía de su madre y los vestigios de una enfermedad extraña que empieza a fraguarse en ella. Atrás dejan su Galicia natal, la pequeña vida conocida.

Varios años más tarde, mamá ya no está. Sin previo aviso, como una amenaza irresistible, aparecerá en Melancolía la necesidad de escribir una novela sobre la que fue su profesora de literatura cuando era niña, una misteriosa muchacha con nombre de mes.

Esta herida literaria dañará a pasos agigantados su presente. Conviviendo con una gata que parece detestarla e intentando comprender el amor, comienza una búsqueda desesperada por hacer crecer una insólita amistad.

Estoy en el #LeoAutoras, en un podcast y primera reseña para ‘La Herida de la Literatura’.

A veces, cuando veo lo que he escrito me pregunto cómo lo he hecho.

Así empieza la breve entrada que he preparado para el #LeoAutorasOct en el blog de mi amiga y compañera de letras Tensi en el que me ha pedido que escribiera sobre el proceso creativoLo he contado todo allí (o no he contado nada), que está muy relacionado, además, con la publicación de mi última novela La herida de la literatura

Podéis leer la entrada completa pinchando aquí. Espero que la disfrutéis y no olvidéis seguir a Lecturafilia muy de cerca. Es una de las pocas creadores de contenido enfocada en la literatura intimista y feminista de manera genuina e independiente que quedan vivas por estas redes tan bullantes. 

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Entrevista en el podcast PaisajeLiterario

Hoy, tamién, comparto la primera entrevista en formato podcast que me hacen con motivo de la publicación de la novela. Me he sentado Gustavo y Loly a hablar y he disfrutado en la que, quizás, es una de las charlas literarias y personales más estimulantes que he llevado a cabo en mi carrera como escritora. 

Ellas al otro lado del charco y yo en casa. Llueve afuera, está la habitación (propia) llena de libros y mi gata duerme en un rincón del escritorio. Mientras hablamos de las novelas que me han traído hasta este momento, los relatos, los miedos. Lo que hay de verdad en esta historia y, sobre todo, lo que hay de mentira. 

Podéis escuchar la entrevista completa en Spotify pinchando aquí. Espero que la disfrutéis. Poneos cómodas y, por favor… ¡contadme!

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Y, por si fuera poco, hoy también se publica una de las primeras reseñas de la novela. Y lo hace en el espacio de Café Librería. Mi amiga y compañera de letras Silvia, que fue una de las lectoras cero de este proyecto, habla largo y tendido sobre la historia de Melancolía. Creo que es una buena manera de que conozcáis más detalles sobre este libro. 

Miriam Beizana crece, mejora y evoluciona y sus letras con ella, pero algo del alma de Marafariña sigue ahí. Algo de su verde se cuela entre las calles sucias. Esa prosa tan hermosa que duele sigue siendo su sello personal. Su agudo toque nos hace vivir lo narrado con intensidad y describe incisivamente los sentimientos. Pocas historias me han atrapado de esta manera. Ni me han herido tanto, con esa saña de la literatura. Ese daño que nunca se cura porque nunca soy quien lo deja reposar. Y Melancolía tampoco.

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Espero que lo disfrutéis. Me encanta empezar la semana con literatura, literatura, literatura.

Poneos cómodas, letraheridas. Feliz lunes y felices letras. 

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PODÉIS ADQUIRIRLA EN LA PÁGINA WEB DE LA EDITORIAL Y EN VUESTRA LIBRERÍA HABITUAL

ISBN: 978-84-17829-18-6
Páginas: 326
Formato: 14 x 21,6 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Peso: 400 gr

>>Descarga el primer capítulo 
>>Descarga la ficha de prensa

PVP papel: 16,95 € IVA Inc.

PVP eBook: 5,99 € IVA Inc.

Hoy sale a la venta ‘La herida de la literatura’

«Escritora, escritora» me dijo mi gata.

Y ha llegado ya septiembre y Septiembre.

Después de esperar lo que han parecido varias vidas, una de ellas en confinamiento y otras tantas lidiando con lo difícil que es esta ‘nueva normalidad’. Al fin es un hecho, mi nueva novela ve la luz este 15 de septiembre.

Mi herida, a partir de hoy, es vuestra herida.

Mis ausencias eran los huecos entre las líneas que no sabían unirse. Y mientras escribía encontraba tanto alivio como dolor en el acto de hacerlo. En una burlona contradicción, crecía cada vez más y me hacía cada vez más pequeña. Me curaba y me enfermaba.

Me enfermaba. Notaba esa herida sangrar en alguna parte. Las gasas eran ese procesador de textos. La polividona yodada eran los libros abandonados en todas partes.

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura

Portada oficial de La herida de la literatura

ISBN: 978-84-17829-18-6
Páginas: 326
Formato: 14 x 21,6 cm
Encuadernación: Rústica con solapas
Peso: 400 gr

>>Descarga el primer capítulo 
>>Descarga la ficha de prensa

PVP papel: 16,95 € IVA Inc.

PVP eBook: 5,99 € IVA Inc.

SINOPSIS

«ESCRITORA, ESCRITORA»

Es septiembre de 2004. Es el en el año que ha fallecido Carmen Laforet. También, en el que la literatura deja de enseñarse en los institutos. Una joven de catorce años llamada Melancolía aterriza en la remota ciudad de Melilla, en la única compañía de su madre y los vestigios de una enfermedad extraña que empieza a fraguarse en ella. Atrás dejan su Galicia natal, la pequeña vida conocida.

Varios años más tarde, Mamá ya no está. Sin previo aviso, como una amenaza irresistible, aparecerá en Melancolía la necesidad de escribir una novela sobre la que fue su profesora de literatura cuando era niña, una misteriosa muchacha con nombre de mes.

Esta herida literaria dañará a pasos agigantados su presente. Conviviendo con una gata que parece detestarla e intentando comprender el amor, comienza una búsqueda desesperada de hacer crecer una insólita amistad.

La amistad se vuelve débil cuando se habla de la muerte o de la enfermedad.

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura


La herida de la literatura es la cuarta novela larga de la autora coruñesa. Valiéndose de sus propios pedazos, Miriam utiliza esta historia para unir los trazos de algunas de sus mayores obsesiones: el dolor que le provoca la literatura, lo complicado de la amistad, las mentiras del amor y los rincones que ya no le pertenecen.

A caballo entre la realidad y la ficción, viajamos entre el pueblo de su niñez Carballo y la exótica ciudad de Melilla. Con La herida de la literatura ha pretendido acercarnos un poco más su manera de entender la vida, de curarse del dolor y de normalizar las enfermedades mentales, las distintas maneras de amar y los tabúes sobre la intensa relación materno-filial.


Y ya no puedo enredarme más porque, a partir de ahora, sois vosotras las que tenéis que empezad a compartidla, hablad de ella. Y leedla, y vividla. Y sentidla. Acercaros a esta historia tan compleja que, espero, os ayude a descubriros a vosotras mismas y, también, a sumergiros en mi manera de entender la literatura.

Recordad que podéis adquirirla en los puntos de venta habitual (Fnac, Casa del Libro), en vuestra librería favorita y en la página web de Les Editorial.

Pero esto no es todo, esta misma noche tenéis una cita en el Instagram de @Les_Editorial, donde estaré en directo con Bábara Guirao en la presentación online (la única segura y posible por el momento) para hablar sobre La herida de la literatura. Será hoy, 15 de septiembre, a partir de las 20.00h. También podréis ver el vídeo en directo a través de mi página de Facebook Miriam Beizana Vigo.

Será un placer contaros más en persona todos los detalles de esta historia y un honor responder a vuestras preguntas. ¿Nos vemos ahí?

«Yo no miraba a la gata. Leía de nuevo mis letras empapando el papel.

―Carmen Laforet era infeliz. Y Elena Fortún era invisible. Como yo. Invisible.

Pero ellas eran amigas. Y tú no tienes amigas, dijo Letra.»

― Miriam Beizana Vigo, La herida de la literatura

La herida de la literatura: Preventa y fecha de lanzamiento.

Decía Rosa Montero que las escritora deberíamos desprendernos de nuestras historias antes de que salieran a la luz. Que las escribiéramos, viviéramos en ellas pero que las dejáramos marchar. Que aprendiéramos que no nos pertenecen.  Así huimos del daño.

Es algo que he visto, leído y escuchado de otras escritoras. Elena Ferrante escribió en diferentes entrevistas que su seudónimo le ayudaba a protegerse. Carmen Martín Gaite dejó testimonio de que escribir era como estar en las nubes. Elena Fortún sufrió el silencio atroz de ser una de las grandes escritoras olvidadas.

Y Carmen Laforet fue una gran enferma de literatura.

Aquí está, esta herida. Esta novela que lleva acompañándome tanto tiempo que casi me cuesta hablar de ella. Tendría tantas cosas que contar, porque es como un mapa de mí misma, de un camino que llevo años emprendiendo y que me ha desgastado demasiado. Y me ha hecho tan feliz.

Ahora mismo la veo, la siento, la releo y no sé si la reconozco como propia o pertenece a una escritora que, simplemente, ha querido sucumbir a esta enfermedad literaria y permanece en ella. Casi con gusto. Y con miedo también.

En fin. Sin más. Con vosotras. La portada definitiva de La herida de la literatura.

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«Escritora, escritora»

Es septiembre de 2004. Es el en el año que ha fallecido Carmen Laforet. También, en el que la literatura deja de enseñarse en los institutos. Una joven de catorce años llamada Melancolía aterriza en la remota ciudad de Melilla, en la única compañía de su madre y los vestigios de una enfermedad extraña que empieza a fraguarse en ella. Atrás dejan su Galicia natal, la pequeña vida conocida.

Varios años más tarde, Mamá ya no está. Sin previo aviso, como una amenaza irresistible, aparecerá en Melancolía la necesidad de escribir una novela sobre la que fue su profesora de literatura cuando era niña, una misteriosa muchacha con nombre de mes.

Esta herida literaria dañará a pasos agigantados su presente. Conviviendo con una gata que parece detestarla e intentando comprender el amor, comienza una búsqueda desesperada de hacer crecer una insólita amistad.

La herida de la literatura es la cuarta novela larga de la autora coruñesa. Valiéndose de sus propios pedazos, Miriam utiliza esta historia para unir los trazos de algunas de sus mayores obsesiones: el dolor que le provoca la literatura, lo complicado de la amistad, las mentiras del amor y los rincones que ya no le pertenecen.

A caballo entre la realidad y la ficción, viajamos entre el pueblo de su niñez Carballo y la exótica ciudad de Melilla. Con La herida de la literatura ha pretendido acercarnos un poco más su manera de entender la vida, de curarse del dolor y de normalizar las enfermedades mentales, las distintas maneras de amar y los tabúes sobre la intensa relación materno-filial.


Y como ya os hablaba en la entrada anterior, es una novela llena de matices, de vivencias, de mujeres, de gatas, de libros, de ciudades, de amistad y de amor. Quizás ya no soy la misma escritora que la escribió; pero aquí estoy. Deseosa de que la leáis, de hablaros de ella y sumergirme con vosotras en la historia de Melancolía, Letra, Helga y Septiembre.

A partir de hoy, 31 de agosto y hasta el 6 de septiembre, la novela está en preventa. Podéis realizarla en la página web de la editorial.

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A partir del día 15 de septiembre, podéis comprarla a través de leseditorial.com, en Amazon y en vuestras librerías habituales.

Disponible en papel y en ebook digital.

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Mi nueva novela con Les Editorial

Dedico esta novela a las mujeres que estamos enfermas de literatura

Qué tiempos tan difíciles hemos vivido y estamos viviendo. La pandemia mundial y la crisis sanitaria y económica ha impactado fuerte y ha venido a carcomer nuestros sueños y nuestras metas. Creo que todas tenemos miedo, que todas hemos perdido demasiadas cosas y nos hemos visto obligadas a renunciar. Muchas de nosotras tan solas, hemos visto como nos azotaba todo esto. Creo que el confinamiento y esta desescalada tan peligrosa nos cambiará para siempre.

Aún con todo esto, el mundo sigue girando y las alegrías también se sobrevienen. Y tanto, sobre todo cuando es algo que llevaba tanto tiempo esperando, en lo que llevo años trabajando y meses preparando y postergando ante la incertidumbre. La #NuevaNovela de la que tanto os hablé, después de una eternidad sin lazar un título nuevo y con más ilusión que nunca porque se trata de mi primera obra narrativa larga publicada bajo sello editorial. Si me seguís desde hace tiempo, sabéis que era un objetivo que perseguía desde hace mucho tiempo.

Este viernes, desde las Redes Sociales de la editorial se difundió un vídeo. Fue la manera elegida de desvelar los primeros detalles:

  • La editorial que ha conseguido creer y acoger con un cariño extraordinario esta atípica historia es Les Editorial. Una editorial independiente de nueva creación que está especializada en la publicación de libros dirigidos especialmente a las mujeres de la comunidad LGBT+.
  • En la novela uno de los personajes más importantes es una gata llamada Letra.
  • Hay una madre, hay una abuela, hay un amante, hay una amiga, hay una profesora de literatura.
  • La literatura es fundamental.
  • Existe una enfermedad psicológica que afecta con mayor agudeza a las mujeres.
  • La trama se desarrolla entre la ciudad de Melilla y Carballo, mi pueblo natal, en diferentes momentos del tiempo.
  • Febrero de 2004, el mes en el que fallece Carmen Laforet, es un hecho fundamental.
  • Es una obra sobre lo difícil que es ser hija.
  • También ser escritora.
  • Es una historia que habla sobre la soledad.
  • Es una historia que habla sobre la amistad y su dolor.
  • Es una historia, como siempre, sobre el amor.

Podéis ver el vídeo completo en YouTube y compartirlo en vuestras Redes Sociales para darle mayor difusión. Aquí Letra y yo os lo contamos mejor:

Dentro de muy poco desvelaremos el título, la portada y la fecha de lanzamiento oficial (en torno a septiembre de este mismo año). Por mi parte no puedo más que agradeceros el abrumador cariño, el que sigáis ahí después de todo este tiempo y el que tengáis tantas ganas de leer una nueva historia.

Yo no estoy preparada para esta novela. Pero supongo que ella sí que lo está.

Una niña en un infierno cabe

¿He dicho ya que soy una cobarde?

uN RELATO DE mIRIAM BEIZANA VIGO

No sé cuánto tiempo hace que había escrito este relato. Fue un ensayo después de una consulta de terapia tratando uno de los temas más difíciles para mí que, todavía, no he sido capaz de solventar ni de curar. La última vez que M y yo hablamos de ello, me quedó claro que tendría que aprender a vivir con ello.

Es curioso, porque cuando me surgió la oportunidad de publicarlo sentí un pánico atroz. Quizás había abusado de los ansiolíticos o me sentí inusualmente maravillosa esa mañana. No lo sé, el caso es que las circunstancias me empujaron a que esta breve historia viera la luz. Y aquí viene.

Una niña en un infierno cabe es un relato muy breve que, al mismo tiempo, es demasiado largo como para resumirla aquí. En él vuelvo a ser niña, al mismo tiempo que soy una mujer perdida en una casa que no reconozco. Hablamos de pasado, de abusos, de estigmas, de desamor, de crudeza, de problemas psicológicos y, en definitiva, de dolor. Lo sé, parece que no sé escribir sobre otra cosa. Es que me he olvidado de lo importante, ¿sabéis?

No había nada en ninguna parte.

Arañaba las paredes de la casa con mis uñas hasta hacerlas sangrar. No encendía las luces porque no quería ver. A mis catorce años me sentía una adulta, una vieja. Una persona exhausta, desaliñada, que había vivido más de lo que podía soportar. La sensación era extraña, difusa. No podía ni escribirla. En aquella época —¿época? La llamaría mejor pesadilla— no contaba con el afán de los sueños, por lo tanto no escribía. Ni leía. No hacía nada más que permanecer.

Sobrevivir.

¿Dónde leer el relato?

Pues creo que sino fuera de esta forma, yo no sería valiente. Así que lo dejo en manos de mi compañera y amiga Alicia Pérez Gil, escritora y correctora, amante de las gatas. Su portal y su espacio es lo que me ha dado un poquito de coraje para sacarlo a la luz. Eso sí, en un entorno íntimo y (creo) seguro. Lejos de quién no tenga la comprensión y la empatía suficiente para leer algo que me hace sentir desnuda.

El relato estará disponible únicamente para los Patreons de Alicia a partir del próximo día 30 de junio. Por supuesto, si os gusta la literatura, si queréis leer y, sobre todo, si deseáis aprender a escribir, los talleres literarios y su curso de técnica literaria son más que imprescindibles para vosotras. Así que os animo a apoyarla y, de paso, apoyarnos a todas las demás. Ya sabéis: unión, colaboración y sororidad.

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Para leer mi relato y el de otras autoras invitadas, debéis pertenecer al plan de $5/mes


Otras noticias

Toda esta crisis del Coronavirus ha paralizado un poco nuestra actividad, pero poco a poco todo vuelve a la vida. Quería anunciar también que el I Premio Herstoria de Les Editorial ya ha salido a la venta. No, esta vez no he participado como autora; pero sí que he formado parte del maravilloso jurado de selección así que me conozco de primera mano las obras seleccionadas.

Si queréis saber más, esta tarde de jueves y mañana viernes, a partir de las 18.30h Andrea Mira y una servidora estaremos entrevistando en directo a las autoras en el Instagram de la editorial. ¿Os esperamos para hablar de relatos lésbicos históricos?

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Y más noticias…

Y por último, sin querer extenderme demasiado, muchas sabréis que no atravieso un buen momento a nivel de salud. Llevo ya algunas semanas librando con momentos que  me inutilizan y no me permiten trabajar con normalidad. Os pido disculpas porque mi actividad no está siendo la prometida, ni la esperada ni la deseada por mí.

De cualquier modo, debo seguir escuchándome, cuidándome y pensando en mí. La literatura y vosotras lo sois todo, pero para que sigáis siéndolo yo debo de seguir intentando manterme a flote. Y, todavía, no he encontrado la manera de hacerlo de manera saludable y equilibrada para mí.

Espero ir recuperándome poco a poco y volver con más ganas, más fuerzas y mas proyectos. Por el momento, despacito y buena letra.

Os quiero, mujeres mías.


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Con seis canciones de Paula Mattheus

Mi nueva novela trata, a grandes rasgos, sobre el dolor que provoca la literatura.

De hecho, a día de hoy, si no hubiera ocurrido todo esto, ya estaría en vuestras manos y, quién sabe, ya habríamos hecho un puñado de presentaciones. Y eventos. Y nos habríamos estado abrazando y reencontrando en vuestras, nuestras, ciudades. En fin, la realidad no siempre es la que elegimos. Ahora nos ha tocado esta y, aunque la carencia de abrazos quema en nuestras pieles y la ausencia de voz en las gargantas nos llena de aridez el alma, debemos continuar un poco más.

No me gusta escribir aquí mucho sobre mi vida real, pero esta situación ha sido tan excepcional que me voy a permitir ciertos detalles. Como algunas sabréis, me dedico profesionalmente a las finanzas en el sector industrial y yo seguí desplazándome a trabajar desde que todo esto estalló. Aún así, las horas en casa empezaron a crecer por ajustes en las jornadas por seguridad. Dos meses, más o menos, a solas conmigo misma. Sin ver a nadie, sin abrazar a nadie, con la soledad abrasando mi propio trastorno de ansiedad.

Lo que tenía muy claro es que tenía que sobrevivir. Y escribí. Claro que escribí. Aprovechamos para revisar la nueva novela (que ya es una realidad, aunque vosotras no sepáis nada). También sigo trabajando en otra historia que terminé durante el verano pasado (el verano cero) y, además, en el confinamiento di por finalizada una novela corta. La saturación de historias, en estas primeras semanas, fue brutal.

Pero empezó a doler.

La literatura siempre ha sido algo muy frágil para mí. Algo que amo y odio. Algo de lo que he intentando desprenderme muchas veces porque, en ocasiones, se convierte en mi peor pesadilla esa necesidad imperiosa de transformar los sentimientos en historias intimistasY mientras escribí y releí esas tres historias, todavía inéditas, fui quebrándome un poquito más. Un día lo supe, supe que ya no podía más.

La escritora de antaño no se molestaba con ese dolor que albergan las páginas; pero ahora es distinta. Ahora tengo tantas cicatrices que no me puedo permitir dejar sangrar las heridas ni un poquito (es que se infectan, ¿sabéis?).

Y, total, que les he cogido miedo. A esas mujeres, a sus fantasmas, al miedo al amor, a sus familias, a su pérdida, a sus desafíos, a su valentía. Me reconozco a veces y, otras, me pierdo. Soy torpe, inútil, a la hora de escribir escenas felices. Soy demasiado honesta en los capítulos sobre el dolor. Me desnudo otra vez. Yo me prometí no desnudarme jamás.

Que me pierdo, perdonad. ¿He hablado de Septiembre ya? Sí, con mayúsculas. Ella me dijo una vez que me alejara de los libros, que depender de algo tan frágil como las letras era como suicidarse. Me reí, pero sus ojos estaban tan empañados que tuve miedo. Pensé en Carmen Laforet (pienso tanto en ella) y en su Nada, y en su Isla y sus demonios. Ojalá hablar con ella, ojalá contarle lo que ocurre. Como ella se lo contaba a Elena Fortún. ¿Dónde está mi Elena Fortún?

¿Y mi Celia? ¿Mi niña traviesa que llena de aventuras las páginas de mis historias?

Le digo a «M» que desde la última sesión no había conseguido escribir apenas nada. Me pregunta por qué. Le digo que me duele. Pero que lo echo de menos. Me dice que hay que ser pacientes y que necesito descansar. Le digo que si no escribo no duermo. Me pregunta que si estoy leyendo. Eso sí, le confirmo. Villette de Charlotte Brönte, una maravilla. Eso es bueno, dice.

¿Sabes?, le digo (ahora hablo más sola, ahora casi no interviene, es como si ya no la necesitara), me estoy pasando estas semanas en casa, haciendo yoga y ejercicio, con el humificador de esencias y los libros por toda la casa. Las gatitas y sus pelos en todas partes. Y siempre, a todas horas (que mueren) suenan las seis canciones de Paula Mattheus. 

Apaga el Skype y así me quedo yo, otra vez. Quizás después de la sesión la ansiedad pellizca un poco menos. Sé que al cabo de un rato volverá. Ahora se puede salir a correr. Lo suelo hacer de noche, antes de dormir. De cualquier modo, he empezado a cogerle un miedo patológico a la cama y a veces me tumbo en el sofá y amanezco allí. Con todo dolorido (me refiero al cuello, la espalda, la cabeza, el orgullo, la nostalgia).

Ese día al despertar me doy cuenta de que no le dije a «M» que echaba mucho de menos a mi abuela. Y mientras me froto los ojos noto que tengo lágrimas. Joder (y otra serie de tacos). Como odio algunas cosas de mí misma.

Pero ayer también me reí, pensé mientras torpemente preparo café y analizo que tengo el estómago revuelto y que ese día tampoco podré desayunar. Sí, también me río mucho. Con mis amigas, salvándome sin darse cuentas, todos los días al otro lado del teléfono. Qué gracioso, pienso. Y yo sin contarles nada, y yo sin decir nada.

Y yo mintiendo, como buena escritora que soy.

Aquella mañana (esta, la de ayer) empieza encendiendo el Spotify y poniendo una canción de Paula Mattheus. Suenan seis antes de irme a la ducha (no deshice la cama). Qué rutina más triste y hermosa la nuestra, ¿eh?

(Me gusta escribiros por aquí de vez en cuando, mujeres mías, ¿cómo estáis?)


Lista de reproducción de Paula Mattheus (no os la podéis perder)


Photo by Harmen Jelle van Mourik on Unsplash

También esto pasará

Me he dado cuenta que llevo desde el 6 de febrero sin actualizar mi página web. Es justo lo que nunca hay que hacer, pero la verdad es que sucedieron muchísimas cosas que pusieron en stand by mi vida y, además, os he mantenido al tanto de todo en mis redes sociales. Os invito a seguirme en Instagram y Twitter sino lo estáis haciendo ya, porque allí sí que estoy activa casi a diario.

Como os habréis imaginado, la situación actual provocada por el Coronavirus ha paralizado toda actividad literaria y cultural, por lo que muchas de las presentaciones que Maite Mosconi y yo teníamos programadas con Guerreiras de Lenda han quedado suspendidas y ha limitando gravemente el lanzamiento y vida útil de esta obra infantil. La incertidumbre del momento nos impide saber qué decir al respecto, pero lo que sí estamos seguras es que cuándo sea seguro, volveremos a la agenda y a estar cerca de vosotras.

También hemos tenido que cancelar algunas de las presentaciones planeadas en diferentes lugares del país de Asalto a Ozlo que me ha provocado una pena enorme. Aún así, estamos organizando cositas gracias a las redes sociales. Estad atentas que el carrusel no se detiene nunca.

Supongo que para muchas serán días complicados. Estamos en casa, es verdad. Algunas en situaciones muy difíciles, otras han perdido el empleo o están pasando este confinamiento en la soledad más absoluta. Calma. Esta es una situación excepcional y dura. Nos ha paralizado la vida, los sueños, los planes y, estaba claro, no estábamos preparadas en ningún caso. Pero el peso de la resignación tiene que cobrar fuerza ahora, tenemos que asumir que el presente que nos ha tocado vivir es este y que una causa muy justificada nos lleva a paralizarlo todo.

En lo personal, estas semanas de pausa me están ayudando a sacar de dentro muchas cosas que no he tenido ocasión liberar antes. Al fin y al cabo, es muy probable que nunca vuelva a ocurrir algo así: algo tan fuerte que nos obligue a quedarnos en casa durante varias semanas, sin posibilidad de ver a nadie y con todo el tiempo del mundo para mirarnos. Sí, para mirarnos. Y sé que nos da miedo. A mí también. Pero lo que también sé es que lamentarse nunca ha servido para nada.

Me prometí a mí misma que sería fuerte desde el primer momento, como lo fui en los últimos grandes golpes que recibí en mi vida y de los que todavía no estaba recuperada. Es verdad, no os lo voy a negar. Todavía siento un dolor profundo y estoy aprovechando (¿esto se puede decir así?) para vivir un doble duelo por pérdida. Está saliendo a borbotones, como la sangre de una herida. Me detengo durante horas a analizar por qué me sigue doliendo el pecho, por qué sigo teniendo pesadillas y a razón de qué llorar resulta tan sencillo. Y calma.

Pero hay momentos para otras cosas. Para descubrir y dedicarle tiempo a las personas que antes no podíamos hacerlo. Parece paradójico, pero tenemos largas horas en el día para llamar y escribir a esas amigas y familiares que nos importan y para las que parece que nunca tenemos un hueco. ¿Lo estáis probando? Es lo más bello que me estoy encontrando en este confinamiento. A veces me paso más horas al día al teléfono que haciendo cualquier otra casa. Y videollamadas. Y nos reímos. Y luego fantaseamos en lo que vamos a hacer después. Nos prometemos que habrá un después. Claro que sí. También esto pasará.

Son horas, son días, para querernos. Para querer. Para mimar. Para tener paciencia con nosotras mismas. Para decirnos todo lo que nos queremos y para no renunciar nunca a mostrarnos tal y como somos. Creo que yo estoy viviendo lo peor y lo mejor de mí en estos días. Estoy echando de menos a personas que nunca volverán pero, también, me estoy dando cuenta de que cada vez menos y que me gusta en la mujer en la que me he convertido. Os reiréis, quizás, si os digo que pongo música y bailo sola. Que me cocino a mí misma. Que beso a mis gatas. Que escribo febrilmente sin tregua y anhelante de que me leáis.

Además, dentro de todo esto, aunque hemos tenido que posponer el lanzamiento de mi nueva novela, estamos preparando algunos eventos online para ir desvelando detalles y hacer más amena esta espera y amortiguar la desilusión.

Espero que estéis conmigo, que me acompañéis y que, juntas, sepamos llegar a un futuro que estoy segura será mejor.

Os quiero, mujeres mías.

Photo by Pablo Giménez