Una niña en un infierno cabe

¿He dicho ya que soy una cobarde?

uN RELATO DE mIRIAM BEIZANA VIGO

No sé cuánto tiempo hace que había escrito este relato. Fue un ensayo después de una consulta de terapia tratando uno de los temas más difíciles para mí que, todavía, no he sido capaz de solventar ni de curar. La última vez que M y yo hablamos de ello, me quedó claro que tendría que aprender a vivir con ello.

Es curioso, porque cuando me surgió la oportunidad de publicarlo sentí un pánico atroz. Quizás había abusado de los ansiolíticos o me sentí inusualmente maravillosa esa mañana. No lo sé, el caso es que las circunstancias me empujaron a que esta breve historia viera la luz. Y aquí viene.

Una niña en un infierno cabe es un relato muy breve que, al mismo tiempo, es demasiado largo como para resumirla aquí. En él vuelvo a ser niña, al mismo tiempo que soy una mujer perdida en una casa que no reconozco. Hablamos de pasado, de abusos, de estigmas, de desamor, de crudeza, de problemas psicológicos y, en definitiva, de dolor. Lo sé, parece que no sé escribir sobre otra cosa. Es que me he olvidado de lo importante, ¿sabéis?

No había nada en ninguna parte.

Arañaba las paredes de la casa con mis uñas hasta hacerlas sangrar. No encendía las luces porque no quería ver. A mis catorce años me sentía una adulta, una vieja. Una persona exhausta, desaliñada, que había vivido más de lo que podía soportar. La sensación era extraña, difusa. No podía ni escribirla. En aquella época —¿época? La llamaría mejor pesadilla— no contaba con el afán de los sueños, por lo tanto no escribía. Ni leía. No hacía nada más que permanecer.

Sobrevivir.

¿Dónde leer el relato?

Pues creo que sino fuera de esta forma, yo no sería valiente. Así que lo dejo en manos de mi compañera y amiga Alicia Pérez Gil, escritora y correctora, amante de las gatas. Su portal y su espacio es lo que me ha dado un poquito de coraje para sacarlo a la luz. Eso sí, en un entorno íntimo y (creo) seguro. Lejos de quién no tenga la comprensión y la empatía suficiente para leer algo que me hace sentir desnuda.

El relato estará disponible únicamente para los Patreons de Alicia a partir del próximo día 30 de junio. Por supuesto, si os gusta la literatura, si queréis leer y, sobre todo, si deseáis aprender a escribir, los talleres literarios y su curso de técnica literaria son más que imprescindibles para vosotras. Así que os animo a apoyarla y, de paso, apoyarnos a todas las demás. Ya sabéis: unión, colaboración y sororidad.

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Para leer mi relato y el de otras autoras invitadas, debéis pertenecer al plan de $5/mes

Otras noticias

Toda esta crisis del Coronavirus ha paralizado un poco nuestra actividad, pero poco a poco todo vuelve a la vida. Quería anunciar también que el I Premio Herstoria de Les Editorial ya ha salido a la venta. No, esta vez no he participado como autora; pero sí que he formado parte del maravilloso jurado de selección así que me conozco de primera mano las obras seleccionadas.

Si queréis saber más, esta tarde de jueves y mañana viernes, a partir de las 18.30h Andrea Mira y una servidora estaremos entrevistando en directo a las autoras en el Instagram de la editorial. ¿Os esperamos para hablar de relatos lésbicos históricos?

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Y más noticias…

Y por último, sin querer extenderme demasiado, muchas sabréis que no atravieso un buen momento a nivel de salud. Llevo ya algunas semanas librando con momentos que  me inutilizan y no me permiten trabajar con normalidad. Os pido disculpas porque mi actividad no está siendo la prometida, ni la esperada ni la deseada por mí.

De cualquier modo, debo seguir escuchándome, cuidándome y pensando en mí. La literatura y vosotras lo sois todo, pero para que sigáis siéndolo yo debo de seguir intentando manterme a flote. Y, todavía, no he encontrado la manera de hacerlo de manera saludable y equilibrada para mí.

Espero ir recuperándome poco a poco y volver con más ganas, más fuerzas y mas proyectos. Por el momento, despacito y buena letra.

Os quiero, mujeres mías.


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