[SORTEO Y RETO] Os regalo Marafariña, Inflorescencia y Todas las horas mueren para despedir 2018

Hace ya unas semanas que no escribo por aquí. No voy a poneros excusas porque me prometí no hacerlo, pero solo os diré (porque os lo merecéis) que estoy curándome por dentro y por fuera. Aunque sigo escribiendo y ya falta menos para que os puedo contar más sobre de qué se trata.

Pero ahora 2018 nos va diciendo adiós. El año en el que cerré un triángulo de novelas importante para mí, que me define y me va a definir siempre. Sé que las conocéis de sobra, las hayáis leído o no. Pero me apetece hacerlas vuestras, regalároslas. Para que las queráis, para que me tengáis en vuestra casa. ¿Y cómo? Pues muy fácil, con un sorteo especial de #Navidad.

Podréis conseguir un ejemplar físico y firmado de cada una de ellas siguiendo estas sencillas instrucciones y… ¡PROPONIÉNDOME UN RETO!

¿Y CUÁL ES EL RETO?

¡Voy a escribir un relato que se publicará en pago social en Lektu!

¿Y cómo? Con las ideas que me dejéis en los comentarios de mis diferentes Redes Sociales.

La idea es que desafiéis a esta escritora intimista e #intensa a salir de su zona de confort.

Mediante un sorteo, se seleccionarán ALEATORIAMENTE vuestras ideas y escribiré un relato que mezcle una de cada Red Social. Vamos, una absoluta y maravillosa locura.

Y lo más importante, las ideas seleccionadas ganarán  un ejemplar de mi particular trilogía:

 

Marafariña EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PÁGINA DE FACEBOOK

Ruth siente un vínculo especial, esotérico, con Marafariña. Su propio corazón, su latido, es inherente al propio pulso de una Marafariña que la ha acompañado siempre, en cualquier faceta de su vida. Apenas ha necesitado nada más para sobreponerse a su compleja situación personal: toda su existencia está sometida a unas poderosas y restrictivas creencias impuestas por sus padres, a raíz del fallecimiento de su hermano mayor. Enfrascada en una vorágine de obligaciones, siguiendo el camino estipulado sin replantearse ninguna de sus pautas, sobrevive enfriando sus sentimientos y anulado sus deseos o su curiosidad.

Sin embargo, la llegada de Olga a la solitaria aldea parece desbarajustar el equilibro y la paz de Marafariña y de la propia Ruth, como si repentinamente, la inmutabilidad de la Naturaleza del lugar y de la muchacha se resquebrajasen como las otoñales hojas secas. A partir de entonces, el virginal bosque de emociones en el que vivía Ruth, se ve surcado por millones de nuevos caminos, nuevas posibilidades y nuevos sentimientos, que le provocan un doloroso, a la par que hermoso, despertar personal.

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Es muy sencillo:

  1. Dad me gusta a la Página de Facebook y al post
  2. Compartid el post públicamente en vuestros muros
  3. Dejad en los comentarios vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

 

Todas las horas mueren EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PERFIL de INSTRAGRAM. 

El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y en la barra lucen siempre unas flores vivas y frescas.

Tras dos décadas, la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.

Pero todavía no.

Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resueltas a terminarse.

Más sencillo todavía:

  1. Seguidme en Instagram.
  2. Dadle like a la imagen.
  3. Dejad en los comentarios vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

 

Inflorescencia EN FÍSICO Y FIRMADA

SORTEO en mi PERFIL de TWITTER. 

Una buena nueva guiará la vida de Ruth de vuelta a una Marafariña que luce sola. Lo que ella no podría imaginarse después de la catástrofe del Prestige, era encontrarse que luciría una espesura blanca.

Han pasado años desde que abandonó la libertad y su ser de esas tierras, pero tal vez nunca son demasiados cuando se acerca al tintineo hipnotizante y fresco del río, cuando se enfrenta ante la iglesia tapiada de recuerdos o cuando alcanza la inmensidad de la playa.

Nunca es demasiado tarde cuando la tierra todavía es capaz de florecer.

“Las flores mismas han aparecido en la tierra, el mismísimo tiempo de la poda de las vides ha llegado, y la voz de la tórtola misma se ha oído en nuestra tierra” (El Cantar de los Cantares 2:12)

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Y por último en Twitter:

  1. Seguidme en Twitter.
  2. Dad RT al Tweet del sorteo fijado en mi perfil. 
  3. Dejad en las respuestas (en forma de hilo) vuestra idea (o ideas, cuántas más, más posibilidades de ganar) para un relato breve.

El sorteo comienza hoy, lunes 26 de noviembre y termina el 28 de noviembre a las 23:59h. Lamentándolo mucho, solo podré realizar los envíos dentro del territorio nacional.

¡Mucha suerte a todas y Felices Letras!

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Leerla es sagrado

Leer a alguien es una muestra importante de fe y dedicación.

Leer a alguien puede ser algo parecido a hacerle el amor. Pero entended aquí, queridas mías, esto de hacer el amor cómo algo que no tiene nada que ver con el acto sexual. No al menos en este caso.

Y haciendo un poco de análisis morfológico, ese «la» de leerla es referido a alguien en concreto. Tal vez a una amiga. A un amigo. A alguien a quién admiro mucho. O tal vez solo estoy hablando de mi misma, en este duro egocentrismo que a veces arrastro y no puedo desprenderme de él. Perdonadme, perdonadme como yo tengo que hacerlo todos los días.

Solo quiero decir que cuando me siento en mi cafetería favorita (se llama Chicori@, trabajan mujeres maravillosas, se ve el bosque y el río desde la terraza) y abrazo su libro en mi regazo siento que la amo. Pero la amo de verdad. Y mientras acaricio el leve relieve de la tina impresa en las páginas, siento que estoy acariciando también las horas de soledad, las lágrimas de frustración, el esfuerzo titánico de abrir el alma y el silencio. Ese silencio extraño, denso como lo que es real, que acompaña a todas esas máquinas de escribir. Como su maldición.

Desde la cafetería también se ve la iglesia. A veces escucho sus campanadas. Ya sabéis mi opinión al respecto de la religión, pero gracias a esa enorme cruz de hierro me he acordado de la palabra que concluye el título de este post. Hablo de fe, hablo de liturgia, hablo de creer y hablo de lo sagrado. ¿Sabéis que para los Testigos de Jehová el bautismo significa dedicación? Algo he aprendido de todo esto. Muchas cosas, en realidad.

Soy la mujer que lee en esa cafetería y estoy con ella. Con esa otra mujer que ha escrito esta historia. Suya, que ahora tomo para mí, porque leer es un acto tan precioso cómo egoísta. El avance de las páginas me retuerce las tripas, porque llegar al final de algo siempre duele y es dulce a la par.

¿Sigo leyendo?

Cierro el libro y me lo llevo al pecho. Lo huelo. Huele a deseos y a angustia por partes iguales. A ilusión y a crecimiento. A ambición y a victoria.

También es sagrado el olor de los libros.

Photo by Larm Rmah on Unsplash


¿Te has quedado con ganas de más? Puedes leer mi último [HILO] en Twitter sobre la ansiedad y el perdón.

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