La supervivencia y el dolor

Leí este tweet de Nieves Delgado y pensé en cómo lo comprendía. Luego pensé qué era bonito y triste ver que lo comprendía.

No, hay muchas cosas peores que morirse.

Existe mucha tristeza en lo que he escrito desde siempre, es un secreto a voces. Tengo la impresión de que muchas de mis queridas amigas y lectoras lo hacéis precisamente por esa tristeza que se cuela entre los recovecos de las palabras. No podemos culparnos a nosotras mismas, es raro que la vida resulte fácil para nadie. Es difícil escapar, aunque sea un poco, de los ramalazos de desesperación, problemas, dolor e incomprensión. La existencia se nos complica demasiado, y lo hace demasiado a menudo. Los días se retuercen como serpientes que pretenden morderse la cola. Y a nosotras nos abraza en el medio, asfixiándonos, pero no lo suficientemente fuerte para matarnos. No, hay muchas cosas peores que morirse.

Desde muy pequeña, como ya sabéis, me he familiarizado con el dolor. Y la literatura siempre ha sido mi medicamento favorito y lo sigue siendo. Pero escribir también duele y se crea una dualidad desesperante en ocasiones. Por eso también he encontrado alivio en el deporte que es donde, tal vez, más refugiada y mas alejada de mi realidad me puedo sentir cuando lo práctico. Supongo que no viene mucho a cuento, pero esta es mi habitación propia (y la vuestra) y necesito contároslo todo, todo lo que hace que esté aquí.

Llevo tiempo arrastrando del mismo timón. Ese timón implica una situación personal muy compleja e imposible de explicar, que ha hecho que sintiera como, poco a poco, esos demonios de los que tan bien habla Carmen Laforet, hubieran vuelto poco a poco. Ha habido días en los que he pasado miedo, días en los que no he sido capaz de hacer nada, días en los que tampoco he sentido nada y días en los que, simplemente, me he esforzado por seguir porque siempre he sido una superviviente obcecada en serlo (gracias, Rosa Montero).

Espero que a vosotras no os sean familiares estos sentimientos. Pero estoy segura de que sí. Y por eso, como yo, estáis por aquí, buscando también vuestro propio alivio.

Pero cuesta, ¿sabéis?

Y este pequeño sitio, mi ventana, dónde puedo encontrarme y encontrarnos me exime de muchas cosas. Lo creáis o no, este espacio es el único dónde siento que puedo respirar. Donde soy esta Miriam que escribe y habla de mujeres que escriben, y es capaz de ponerse ante una cámara y sacar esa sonrisa. Luego todo lo demás se hace muy difícil, ¿escuece? Espero que a vosotras no os sean familiares estos sentimientos. Pero, tal y como dice Nieves Delgado, estoy segura de que sí. Y por eso, como yo, estáis por aquí, buscando también vuestro propio alivio.

Así que en ocasiones miro a mis libros en la estantería y me enfado con ellos porque no son capaces de ayudarme. Luego cojo esa nueva historia e intento sumergirme en ella pero no me deja. Y mis lecturas, a veces, se vuelven áridas en mi boca porque tienen más realidad que la propia realidad. Y en ellas encuentro las respuestas: que es posible que este dolor no se escape nunca, que permanezca siempre ahí, que no se vaya a ninguna parte.

A veces pienso que es porque desde siempre he sido una consciente obsesiva de que el tiempo pasa deprisa y que la posibilidad de enfermar y morirse está a la vuelta de cada día. Suena frío, pero es así. La enfermedad y la muerte prematuras siempre me han estado rodeando como un fantasma al que ya no tengo miedo. Y lo peor de la muerte es que no siempre implica la no existencia, a veces te permite seguir viviendo pero en un cruel estado de letargo.


Photo by chuttersnap on Unsplash

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10 comentarios en “La supervivencia y el dolor

  1. El pensadero de Yai dijo:

    Miriam, me ha encantado leer tu entrada de hoy. Me he sentido identificada en cada palabra que has escrito. Escribir es una forma inigualable de ser uno mismo, aunque se pueda colar la tristeza en lo que contamos (algunos de mis textos son más grises de lo que me gustaría), pero también cura escribir, así que, con los matices que sea, escribamos y compartamos lo que nos pasa por dentro. Por aquí no hay nada más bonito que hablar (escribir) y sentirse escuchado y comprendido. Un abrazo ☺️🍀.

  2. Nicholas Avedon dijo:

    Hola Miriam, yo soy de los tuyos. De hecho cuando más jodido estoy, más escribo. El dolor es un vehículo excelente para sacar lo que llevamos dentro. Y el dolor tiene muchas formas.

  3. Esther Morera dijo:

    Ay, mi queridísima Miriam. Si te digo que somos muy distintas, aunque compartamos muchas cosas, seguro que no te sorprendo. Yo tiendo irremediablemente al optimismo, y muchas veces pienso que soy demasiado feliz como para ser una persona interesante. Y sin embargo, me pongo en tu lugar cuando hablas de tristeza, cuando compartes tus experiencias, siento que sé perfectamente de lo que hablas. Y te lo cuento para que te des cuenta del poder de tus textos, de tu intensidad: te hacen tocar el corazón de todos. Ojalá supiera expresarlo mejor… pero las palabras se me quedan cortas 🙂

  4. Elisa dijo:

    Miriam esta entrada es realmente triste y dura de leer.Por suerte yo no he pasado por nada parecido.Pero la frase:”No,hay muchas cosas peores que morirse”es totalmente real.Me recuerda a una señora amiga de la familia que dijo una frase que se me ha quedado grabada y más o menos significa lo mismo:”Que Dios no te mande todo lo que puedas soportar”.Me parece que estás pasando una mala racha,una más y que tu manera de “hacerle la cobra” es escribiendo.Por lo menos tienes esa posibilidad.Yo poco te puedo decir.Que de todo se sale más o menos bien y que no te desanimes,que escribas,hagas deporte y te rodees de la gente que te quiere.Nunca vivas en estado de letargo ni se te ocurra,no es justo para ti.Un abrazo.

  5. Ana dijo:

    Mi querida Miriam:
    Destilas tristeza, miedos, nostalgia… pero, como tú has dicho, la vida no es fácil y es complicado alejarse de «esa serpiente que intenta morderse la cola» con nosotras dentro, por eso entiendo lo que expresas y entiendo todas esos sentimiento.
    Cada día nos enfrentamos a las obligaciones, a las responsabilidades, a un día a día que corre y no se detiene, que no nos deja tiempo ni para coger aire y muchas veces y casi sin querer nos olvidamos de vivir. Darte cuenta de ello (no se a ti y a otras personas como lo manejan) a mi me da pavor!!!
    Por eso es importante que sigas escribiendo, que sigas con el deporte o con todo aquello que te motive y que te permita respirar y acordarte de existir, de vivir. La vida es corta y nunca se sabe cuando sera el último día, así que, no te detengas, aleja tus miedos y tu tristeza y busca todo aquello que te haga bien, que te haga feliz.
    Consejo de alguien que te comprende.
    Un abrazo cargado de ánimos!!!

  6. Alberto Mrteh dijo:

    No estoy del todo de acuerdo en eso de que escribes cosas tristes. Nostálgicas o melancólicas quizás…
    Es un placer leerte.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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