Un cúmulo de rechazos editoriales y…

Ya estamos en mayo. En Galicia la primavera se resiste a llegar plenamente, pero la Naturaleza no miente (no como las novelas) y ya hace semanas que las flores se dejan ver en los árboles, los campos y los arbustos. Llueve un poco menos, pero llueve. Y nos quejamos de la lluvia, pero déjala llover.

Ha sido un año largo si cuento desde ese abril de 2017 que decía que había terminado la secuela de Marafariña en un post de Facebook, tal vez os acordéis. Desde entonces, y tras muchas revisiones, correcciones y dudas, el borrador se terminó y estuvo dormitando fuera de los cajones, vivo, incómodo, pidiendo a gritos ser leído. Y con todo el amor, con todos los pedazos de mi alma que aún me quedan, esperé. La novela y yo esperamos juntas, rodeadas del cariño de esas personas que han creído, una vez más, en ella. Y empezamos otra batalla, una nueva. ¿Y si pruebo suerte con una editorial? ¿Y si, tal vez, lo consiga?

Hace tres años…

El #DiaDelLibro compartí una fotografía mía en la presentación de mi opera prima, allá por el 2015, celebrada en la Biblioteca de mi pueblo. Permitidme dejarla por aquí por si alguna de vosotras no la ha visto:

31206454_2071613236422384_7960547632017833984_o.jpg

Hay evidentes diferencias entre esa Miriam que se retuerce los dedos y sonríe plenamente y la Miriam que ahora está sentada con un café escribiendo este post. Y esas diferencias van más allá del corte de pelo y unos cuantos kilos menos (aunque sigo llevando esa camisa habitualmente). Esa Miriam fue la primera vez que jugó su papel de escritora, la primera vez que tuvo la ocasión de crecerse ante el público y demostrar lo que ella sentía frente a ese libro. Y sí, que está mal que yo lo diga, pero fue valiente, muy valiente. Tanto que a día de hoy, todavía, me sorprendo.

Desde entonces, como he dicho muchas veces, he intentando buscar mi lugar. Pero en ese año yo cogí carrerilla, estaba exultante, pletórica. Creo que fue uno de los años más importantes en mi vida, ese año con el que soñé desde niña. Y al año siguiente llegó Todas las horas mueren, una novela mucho más madura y donde muchos lectores apreciaron cierta evolución. ¿Y después? Después la carrerilla se paró y vino la realidad. La realidad que me indicó que el camino de la literatura era hermoso, mágico, que me había sembrado de nuevos amigos pero que, también, estaba lleno de soledad, de desengaños y de dificultades.

Me desmotivé. Y me hundí en varias ocasiones. Escribí la secuela de Marafariña durante dos años, años llenos de altibajos y de vacíos. De silencios. De dolor. Una Miriam del pasado ahogaba la garganta y la libertad de una Miriam nueva que quería huir. Quise dejar de ser escritora muy fehacientemente. No pude. Dejar esta pasión no resulta sencillo. Durante semanas, durante meses, mis letras eran vacías. A mi ese vacío me duele, me anula, me mata un poco. Es mi propia oscuridad. Puede resultar exagerado, pero no lo es.

Mi queridísima mujer me sacó a flote incansablemente y ella siempre creyó en lo que estaba haciendo. Tuve también amigas (¡qué afortunada soy!) que mantuvieron esa llama viva. Al final necesitamos que alguien tenga fe en nosotras, para que nosotras podamos seguir teniéndola en nosotras mismas.

Y aquí estamos otra vez. Todavía con las lágrimas resecas en las mejillas pero manteniendo la mirada viva de esa fotografía, de esa Miriam que ama la literatura sobre todas las cosas.

Buscando un hogar para Olga y para Ruth

Un sueño era publicar una novela. Otro era que fuera leída. Y otro era que fuera muy leída. Pero es verdad que cuando se alcanza un sueño, llegan más. Y más. Y más.

Y tenía la espinita clavada de encontrar un sello editorial que apostara por mi. Así que puedo definir el transcurso del tiempo de los últimos meses como esos en los que he buscando alguien que apostara por mi nueva historia con una ilusión de una niña. No creo que sea un caso excepcional, así que muchas sabréis perfectamente a lo que me refiero.

Pero el mundo editorial es opaco y difícil para mí. Busqué pequeñas firmas que, creía, podían encajar con mi novela. Además, quería que fueran algo que fuera fiel a lo que yo misma creía y esperaba de la literatura. Sí, el filtro es reducido, lo sé. Pero, ante todas las cosas, una escritora tiene que mantener el cariño y el espíritu que la ha movido siempre.

Para mi sorpresa, algunas de esas editoras y editores reconocieron mi nombre y mis títulos. Fue una alegría. Expresaron cierto talento y también decían algo sobre pocas posibilidades, títulos reducidos al año, falta de medios, noesloqueestamosbuscando. Si habéis buscado trabajo alguna vez durante un tiempo prolongado, la sensación es más o menos similar.

Aguanté el tipo. Mi nueva novela lo hizo conmigo. Pero las heridas iban estando ahí, como huellitas silenciosas. Y la motivación caía, peldaño a peldaño, como una daga deslizándose por la piel.

Y cuando mi esperanza daba los últimos coletazos, dos últimos mails negativos fueron la gota que colmó mi pequeño charco. Me permití llorar. Creo que es algo humano, admisible, lógico. Algo bonito, también. Llorar es como esa lluvia que mencionaba al principio. Llora, Miriam. No pasa nada. Eres fuerte igual.

Y al final…

Soy una idealista y una soñadora. Sino no me dedicaría a esto, sino no estaría aquí ahora mismo, escribiendo estas líneas. Y aunque en muchas ocasiones me he planteado abandonarlo todo (¿y quién no lo ha hecho alguna vez? ¡Perdónate, Miriam!), mi obcecación y mi amor real por lo que hago es mucho más fuerte. La literatura me salva la vida todos los días, no puedo darle la espalda así como así.

Han pasado muchas cosas, han sido muchos cafés conmigo misma y otros tanto con personas que me quieren y me comprenden. Y han sido muchos comentarios recibidos a través de estas fantásticas Redes Sociales que me hacen sentirme tan cerca de vosotras. Pero me hace feliz, realmente feliz, poder anunciar que…

Ninguna editorial ha apostado por Marafariña.

Tal vez esto no sea la noticia que yo esperaba dar, tal vez tampoco la más entusiasta. Pero si la vida no nos allana el camino, nos toca allanarlo nosotros con un poquito de constancia. O plantar flores (violetas) en lo alto de esas colinas para que sea más bonito alcanzar la cima.

La auténtica buena nueva feliz es que ya tengo fecha, ya tengo libro, ya tengo portada, ya tengo sinopsis. Y, una vez más, será la honorable auto publicación la que me permitirá acercar el desenlace de Olga y Ruth a vosotras.

Mis lectoras queridas y amadas serán mi sello editorial, serán mi garantía, lo serán todo una vez más.

Y yo lo estoy disponiendo todo para que este proyecto florezca este verano.

En unos días publicaré en este mismo espacio la portada y la fecha de lanzamiento… ¿Os quedáis para verlo?

 

 

 

19 comentarios en “Un cúmulo de rechazos editoriales y…

  1. David Pierre dijo:

    ¡Miriam, ellas se lo pierden (las editoriales)! Me alegro mucho de formar parte de ese grupo que ha seguido el proceso de creación de esta novela. ¡Ha sido todo un honor! Y por supuesto que no publicar con editorial no es ningún fracaso. Tú fuiste quien me enseñó que a veces es más conveniente autopublicar y otras es mejor publicar con editorial (si se presenta la ocasión y vale la pena). Mi opinión es que con tu talento y tu fuerza, si no era este tu momento de firmar con un sello editorial, ya llegará. En caso de que no llegue… Es que el mundo está como una cabra por no valorar tu trabajo.

    ¡Mucho ánimo!

  2. Miriam dijo:

    Miriam que feliz estoy por ti y por mi para volver a encontrarme con Ruth y Olga.
    Me encantan siempre tus comentarios me dan esa dulce sensación.
    😘

  3. Ale dijo:

    Si las editoriales aún no te han fichado dentro de sus filas y se han dado el gusto de rechazarte, te aseguro que en algún momento se van a dar de cabezazos por haberlo hecho.
    De cierta forma entiendo por qué te han dicho que “no es lo que están buscando”, y es que tus libros no son de esos que (sin desmerecer) lees en cuatro horas y te sirven para simplemente pasar un buen rato, reír, asombrarte etc, pero no más que eso… los tuyos son diferentes y por eso mismo luego de unos cuantos días no los olvidas como los otros. Tus libros son algo más, porque tienen un mensaje mucho más profundo, temáticas delicadas y poco convencionales y que sobre todo llevan a reflexionar (lo cual en teoría no es lo más popular, pero eso no quiere decir que tus libros no sean buenos). Creo que ya te lo había mencionado en otro comentario, pero he leído varias veces Marafariña y en cada una de ellas me sobrecogen las mismas partes, con la misma fuerza, y ese impacto en el lector no es algo al azar, es porque tienes talento y mucho. No te desanimes Miriam, no desesperes, no dejes de escribir.
    Seguro a muchos de tus autores/as favoritos los rechazaron un montón de veces también, pero al final igual alcanzaron la gloria y por otro lado la autopublicación de Marafariña te da la libertad de llevar el libro en la dirección que prefieras y no tener esa presión de ceñirte a los parametros editoriales.
    Un abrazo, Miriam.

    PD: Estoy muy ansiosa de que salga Marafariña, y muy muuuuy nerviosa por lo que pueda pasar con la historia de las chicas. Confieso que he teorizado un montón sobre el porqué de algunas cosas y bueno, espero que el siguiente libro me de esas respuestas.

    • Miriam Beizana dijo:

      Mi querida Ale. Gracias. De verdad. He leído tus párrafos despacio, con cariño y los he vuelto releer. Solo puedo decirte que gracias a palabras así yo sigo en esta locura. Así que gracias, porque gracias a esto sigo escribiendo.

      Y yo también estoy deseando que muy pronto tengas en tus manos esta ansiada secuela.

  4. Mi cafe y yo dijo:

    Me encanta tu forma de soltear los obstáculos, una vida de literatura, una escritora con ganas de imprimir un libro que va para la humanidad. Que los ángeles te acompañen ahora y siempre.

  5. Elisa dijo:

    No fichar por una editorial no es ningún fracaso es un paso más que hay que intentar para publicar tu trabajo.Es como cuando mandas 200 CV y sólo te contestan,para rechazarte,un 10%.No sé si estoy en lo cierto pero antes estas cosas eran más complicadas pero ahora la autopublicación(¡ese gran invento!) es una muy buena opción tanto para los autores como para los lectores.Gracias a ella tenemos a nuestro alcance obras que descansarían en vuestros cajones.Yo te animo a no desanimarte porque llegará un momento en que esas mismas editoriales se tiraran de los pelos por haber dejado pasar una buena historia como Marafariña.Y nada más,sólo queda esperar con ilusión a que florezca,como dices tú.Un deseo:espero que sea un buen “tocho” de libro para que nos dure.Enhorabuena ,again

  6. Ana dijo:

    Mi siempre querida Miriam:
    Permíteme que te diga algo (simple… sencillo)… ENHORABUENA POR TUS OBRAS. Así lo digo. En mayúsculas, en grande.
    Desde el principio has compartido con tod@s tus lector@s tu proceso de escribir, de contar, de explorar un sinfín de emociones y experiencias que has cosechado a lo largo de todo este tiempo y nos has permitido leer y disfrutar con tus fantásticas obras. Has sabido mimarlas, has sabido tratar esas letras con cariño y respeto. Has sabido cuidar a tus seguidor@s y, lo más importante, has sabido ser fiel a ti misma y contar lo que en verdad te pedía el alma y el corazón sin dejarte llevar en ningún momento por lo que muchos catalogan como “comercial”.
    Es totalmente lógico que quieras buscarle a tus letras el lugar que se merecen, que quieras darlas a conocer aún más, que quieras que lleguen lejos y si para ello tú quieres hacerlo a través de una editorial te apoyo en tu deseo pero, sinceramente, creo que tú mejor que nadie para hacer volar “Marafariña”, “Todas las horas mueren” y ¿cuál será la siguiente? (que ganas de seguir leyéndote). Eres lo suficientemente buena y lo suficientemente profesional para lanzar tú misma tus escritos, así que, no desfallezcas en el intento, no temas a la autopublicación (lo has hecho otras veces y no ha ido nada mal), no permitas que la incertidumbre haga mella en ti. Eres ya toda una escritora. De eso no cabe duda.
    Hemos hablado mucho de esto en varias ocasiones y sigo diciendo lo mismo… si necesitas parar, para. Si necesitas tomarte un tiempo y oxigenarte, hazlo. Escribir es algo hermoso y muy pleno pero que exige mucha dedicación y grandes dosis de imaginación y una mente muy activa y es normal que haiga momentos que ésta necesite descansar. Pero lo dicho… haz lo que te pida el cuerpo, la mente y el alma siempre que sean favorables para tí y tus letras pero ¿dejar de escribir? ¿abandonar? ¡¡Eso no!!
    Puedes caerte y desfallecer. Puedes comerte las uñas por la desesperación de no obtener respuestas a tus novelas. Puedes gritar, patalear, llorar, sentirte disgustada… eres humana. Permítete ser humana.
    Pero de todas esos sentimientos, de todas esas emociones coge impulso y da pasos nuevos. Pasos de gigantes, pasos con fuerza. Como se suele decir como aire e impulso y ni un paso para atrás, siempre hacia delante.
    Nadie te asegura que el camino va a ser llano pero, sin duda, eres valiente y sientes amor por lo que haces, así que, sigue escribiendo como solo tú sabes hacerlo y quédate con todas esas personas y todos esos momentos buenos que, seguro, sin muchos más que esos momentos taciturnos que de vez en cuando se asoman.
    Y si me dejas ser ilusa o soñadora… ¿porque no arriesgarse a crear tú tu propia editorial? Puede ser una locura pero déjame que como respuesta te deje un fragmento de “Alicia en el País de las Maravillas”… <>.
    Sigue adelante Miriam y que tus letras sigan brillando. Mucho ánimo.
    En fin… no tengo nada más que añadir.
    Muchos abrazos.

  7. jorgemurielabad dijo:

    Ayer, en un vídeo en You Tube de Carmelo Beltrán, descubrí tu libro (Malafariña) y he decidido leerlo muy pronto. Me interesa la temática, pero hay algo que a raíz de leer esta entrada me interesa más todavía: la perseverancia de la autora.
    Me he identificado al 101% con estas palabras que podrían sonar a desilusión en cualquier otro contexto pero que en los labios de un escritor deben ser siempre el sonido de una esperanza imperecedera. Pase lo que pase, se debe continuar en el camino.
    Y lo digo yo, otro chalado que trata “temáticas sensibles”, y que veo -como buen clarividente barato- que el porvenir de mi libro será el cajón de mi escritorio. El marketing (de las editoriales en general) es simple y llanamente una herramienta de hacer dinero. Punto. Nada más. Ni comunicación, ni sentimientos, ni pasión, ni ilusión. O se vende o no se vende. Recuerdo, en primero de carrera, una entrevista que conseguimos hacer al director de una editorial. Como buenos estudiantes de marketing, creíamos la ilusión absurda de que había alguna motivación apasionante o algun interés social en los responsables de esa editorial. Y las tres palabras que respondieron a la pregunta: “¿Qué objetivo tiene una editorial como la de ustedes?” fueron: “VENDER, VENDER y VENDER”. Y se rió. Y no, no lo olvido…
    Así que nada, seremos escritores de cajón / papelera / cartas de rechazo, pero seguiremos siendo escritores.
    P.d.: Admiro que gente como tú o Carmelo Beltrán tengáis esa red de contactos, lectores beta, seguidores que apoyan 🙂 y tiene mucho mérito haberlo conseguido. He aquí un novato que firma casi con una cruz. He aquí alguien que escribe con seudónimo y que sólo él mismo podrá, quizás, leerse. Pero seguirá escribiendo 🙂
    Jorge Muriel Abad.

    • Miriam Beizana dijo:

      Hola, Jorge. Es un placer leerte en este espacio con tan buenas intenciones.
      Espero que sigamos leyéndonos mutuamente.
      Gracias por pasarte por mi espacio, por entrar en Marafariña y por el apoyo y el cariño.
      Un abrazo enorme.

Gracias por comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s