La homofobia [no] está prohibida

“No debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer. Es cosa detestable.” (Levítico 18:22.)

Me siento liberada de la rabia y la ira. Este es el principal motivo por el que, a lo largo de estos años, he sido capaz de escribir ciertas historias y hablar de ciertos temas sin enfurecerme, teniendo la capacidad de dar una visión panorámica de algunos hechos que he vivido y superado en mis propias carnes. Muchos sabéis a lo que me refiero, sobre todo si habéis tenido el gusto de leer Marafariña (novela que he publicado hace más de dos años pero que, por diversos motivos, seguís leyendo hoy en día. Editoriales: gracias por no creer en ella)Hoy en día no es algo que yo misma haya dejado olvidado, pues desde hace muchísimos meses sigo inmersa en este proceso de documentación y de descubrimiento mientras trabajo en la secuela de Olga y de Ruth.

Se tocan asuntos muy peliagudos a lo largo de las más de seiscientas páginas de esa obra, pero hoy creo que me parece acertado centrarme en tan solo uno de ellos: la homosexualidad entendida a través de los ojos religiosos.

Sin embargo, para “protegerse” han anunciado en sus últimas publicaciones que la homofobia está prohibida (les encanta prohibir) para cualquier Testigo Cristiano, pero que no hay que olvidar que Jehová Dios condena las prácticas homosexuales.

No rescato esto al azar, ni con ánimo de lanzar una crítica desgarradora a todos aquellos fieles y creyentes, sean del Dios que sean. Siento el más absoluto respeto por los que tienen una fe arraigada y los que son capaces de respetar a los demás a pesar de todo. Pero sí que me gustaría recalcar aspectos, porque sé que todavía hay muchas personas que siguen sufriendo inútilmente y sin ninguna culpa por algo por lo que no deberían sufrir. Y ojalá yo, hace tiempo, hubiera tenido unas palabras cómo estas a las que aferrarme. Precisamente, tuve una conversación sobre esto con unos amigos en los últimos días y no he dejado de darle vueltas y vueltas a eso de tener un lugar al que acudir cuando estamos prisioneros de ideas que atentan contra nosotros mismos.

Tal vez hayáis oído que el año pasado la Watchtower (Organización Mundial de los Testigos Cristianos de Jehová) fue denunciada por considerarse un grupo homofóbico (ideología que en España es ilegal). Ellos, aferrándose a las Sagradas Escrituras, no pueden aceptar libremente que dos personas del mismo sexo se amen o contraigan matrimonio. Sin embargo, para “protegerse” han anunciado en sus últimas publicaciones que la homofobia está prohibida (les encanta prohibir) para cualquier Testigo Cristiano, pero que no hay que olvidar que Jehová Dios condena las prácticas homosexuales.

A propósito de esto, han ido modificando interpretaciones de ciertos pasajes bíblicos para afianzar este pensamiento de condena (condena, atención a la palabra). Aunque creo que la mayor parte de sectas religiosas no simpatizan con cualquier tipo de manera de amar que se salga de lo predefinido, está claro que la Watchtower ha tenido a bien iniciar una guerra abierta. Y, como siempre, las víctimas son los que están abajo. Pisoteados, silenciados, olvidados.

¿Podéis imaginar cómo se siente ese alguien? Si no lo has vivido, es complicado. Pero os lo resumo: es el infierno interior.

Por favor, pensemos en cómo se siente alguien que siente, de manera natural e incontenible, amor por alguien de su mismo sexo. Pensemos en cómo la palabra condena acude a su mente. Junto con otras palabras como: rechazo, asco, atrocidad, pecado, apocalipsis, muerte, abandono, soledad. Pensemos en cuántas miles de personas hoy en día, todavía, cerca de nosotros, siguen siendo obligados a luchar contra sí mismos, a odiarse, a reprimirse, a esconderse. Llevándolos a una especie de suicidio interior del que es muy complicado liberarse. ¿Podéis imaginar cómo se siente ese alguien? Si no lo has vivido, es complicado. Pero os lo resumo: es el infierno interior.

Y no es sencillo darse cuenta que lo que tú sientes no tiene nada de malo. No tienes a nadie con quién hablar con libertad de eso. Además, son sentimientos que no quieres liberar ni entender. Es un vacío muy opaco. Luego está esa constante sensación de asfixia que no te permite respirar. Pero ellos dan soluciones. Existen guías de cómo luchar contra esos impulsos pecaminosos, existen hojas de libros repletas de maneras de reprimir esos pensamientos y sentimientos que, sin ninguna duda, ha puesto Satanás en nuestra alma para que caigamos en dicha condena. Esperad… ¿en serio nos estáis pidiendo que no hagamos lo que nuestro ser, nuestro cuerpo, necesita que hagamos?

Un miembro de la Watchtower que busque asesoramiento con respecto a este tema que le tortura puede toparse con artículos de los que podemos extraer párrafos como éste:

Alguien podría preguntarse: “¿Tiene justificación una persona para ceder a sus impulsos homosexuales por razones de genética o de crianza, o por traumas como el abuso sexual?”. No. ¿Por qué? Ilustrémoslo. Tal vez una persona tenga lo que algunos científicos llaman la tendencia hereditaria al alcoholismo, o quizás se haya criado en un hogar en el que el abuso del alcohol era algo normal. Sin duda, la mayoría de nosotros intentaría comprender a alguien así. ¿Pero sería razonable animarlo a seguir abusando del alcohol o a renunciar a su lucha tan solo porque nació con esa tendencia o fue criado en un entorno nocivo? Claro que no.

Sí, en efecto. Están comparando el alcoholismo con la homosexualidad. Como si fuera una enfermedad dañina y peligrosa. Y creo que tal cosa es denunciable, cuánto menos, a nivel moral. El atentando psicológico hacia el miembro de la Organización que es condenado por homosexualidad es una auténtica brutalidad.

Presumen de ser permisivos escudándose en que, de ninguna manera, su Organización va a oponerse a las Leyes del Estado que permiten lo que ellos llaman otras formas de vida, pero que un hermano cristiano siempre tiene que tener muy presente lo que dice la Biblia. Biblia en la que, por cierto, se habla de amor. Mucho amor:

“En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí.” (JUAN 13:35.)

Que siga sucediendo esto implica que queda mucho por hacer y, sobre todo, mucho por ayudar. Y es bastante alarmante que, todavía, existan grupos religiosos que se escudan en las Sagradas Escrituras para torturar psicológicamente a los que, según ellos, aspiran a llevar otras formas de vida. Aunque si navegáis por su portal encontraréis una especie de programa de inserción para hermanos homosexuales, donde presumen de mostrarse comprensivos para con aquellos que sufren esos impulsos pecadores, lo cierto es que son rechazados y sometidos a entrevistas que parecen un auténtico interrogatorio criminal.

A mí me hicieron una de esas entrevistas.

Es complicado hablar de esto sin estar escondida detrás del nombre de un personaje de una novela, pero tal vez sea justo para que se sepa la verdad. Por ahí me presenté yo, en el Salón que visitaba dos o tres veces por semana, con mi falda hasta las rodillas y un jersey verde de manga larga. Recuerdo que me temblaban todo el cuerpo y me sentí una delincuente cuando aquellos dos hombres (que creía amigos, que creía familia) vestidos con elegantes trajes oscuros, se sentaron frente a mí y me dijeron que se me acusaba de algo muy duro y terrible.

¿Podéis adivinar qué era eso tan duro y terrible?

¿Podéis adivinar cuál fue mi respuesta?

Dije que no. Que de ningún modo. Que no. Qué cómo se atrevían. Que yo no era eso. Que yo no era así. Que jamás lo sería.

Y mentía. Y me odiaba por mentir. Porque yo quería decir a plena voz que sí, que en efecto, que sí que lo era. Que, por favor, me dejaran serlo, que me dejaran liberarlo pero que no me repudiasen por ello.

Sé que Marafariña ayudó a muchas personas a comprender qué ocurría dentro de esta secta. También, que llegó a manos que la necesitaban de verdad. Y, además, consiguió remover conciencias dentro de la propia Organización. Desde aquí me gustaría resaltaros a vosotros, a ellos, a todos, uno de los pasajes bíblicos que también cito en Marafariña:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gálatas 5:22, 23)

Para saber más…

34 comentarios en “La homofobia [no] está prohibida

  1. Silvia Paz dijo:

    Un post muy necesario, Miriam. Este tipo de organizaciones religiosas son expertas en hacer sentir mal consigo mismos a sus creyentes. Yo fui católica creyente y practicante muchos años y sufrí ese infierno interior por diversos motivos. Es cierto que no es comparable, hay religiones y creencias peores, pero el cristianismo es experto en hacerte sentir culpable. Aunque no te digan nada ni te señalen con el dedo, era yo misma quién me flagelaba. Todo eso queda atrás con los años, hay que separarse de creencias e ideas que solo nos dañan.
    Por otro lado hay gente con fe que respeta a los demás aunque no los comprendan, cosa que todos deberíamos hacer.
    En fin, que me ha gustado mucho la entrada. ¡Bravo!

    • Miriam Beizana dijo:

      Me gustaría que no fuese un post necesario; y que perteneciera a un puñadito de casos aislados. Pero mires por dónde lo mires, ahí está. La represión muda. Y esa forma absurda de hacer sufrir a quién no debe sufrir.

      Gracias, Silvia. Y enhorabuena a ti, por ser valiente.

  2. Stéphanie dijo:

    Querida Myriam,
    Intenté curarme de mi homosexualidad para complacer a Dios con una terapia de conversión. No dio resultado, por supuesto. Perdí tiempo con sacerdotes, seudo-psicólogos, grupos.
    Por eso, me ha gustado tanto Marafariña al evocar este tema. También aprecio mucho tu obra por su lado poético, por el lugar mágico que consigues crear, un “Locus amoenus” lleno de delicadeza, de magia, un lugar de plenitud y de paz.
    Pero cuando leo lo que escribes acerca del salón, siento ira por el sufrimiento impuesto por gente que instrumentaliza la Biblia. Debemos denunciar, denunciar y denunciar.

    • Miriam Beizana dijo:

      Stéphanie, siento mucho que hayas intentando hacer algo tan horrendo como intentar curarte de “nada”, porque no hay nada de lo que curarse, nada que cambiar. No hay nada equivocado. Enhorabuena a ti también por tu coraje, y por seguir siendo tú.

      Es importante dar cabida a esa verdad que todavía sigue sucediendo. Y no debería seguir pasando.

      Un abrazo. Y gracias.

  3. David Pierre dijo:

    La Miriam más visceral es y ha sido siempre mi favorita. Quienes hayan escrito esos libros que mencionas pierden el tiempo a la vez que se engañan a sí mismos por creer que el Diablo es quien pone su semilla en la población homosexual… Menuda sarta de sandeces. Si no fuera porque discursos como el tuyo y obras como ‘Marafariña’ ayudan a las personas en situaciones similares a aceptarse y a descubrirse a sí mismas, gente como la Watchover y similares no merecerían otra cosa que ser ignoradas por completo hasta desaparecer.

    Muy buena entrada, Miriam. Debemos seguir luchando.

  4. Desbordamientos Puntuales dijo:

    Siento mucho que tuvieras que pasar por una situación así, Miriam. Como bien dice la frase, la homosexualidad no es una enfermedad, en cambio la homofobia sí lo es. Es una pena que muchas personas religiosas no se den cuenta de que son ellos los que necesitan ser salvados de sí mismos. Me preocupan, de verdad, y creo que la próxima vez que vea a un testigo de Jehová por mi barrio, me sentiré en la obligación de abrazarle y decirle: “No te preocupes, tu ignorancia y tu miedo pueden ser curados”. Es lamentable que la religión se convierta en un mecanismo de control tal, que llegue a generar sujetos con creencias tan poco respetuosas. Qué perversión… En fin, Miriam, creo que tratas de manera excelente este tema en tu libro. Me ha gustado especialmente cómo desvelas uno de las principales causas que provocan que la gente crea en Dios, a saber, la imposibilidad de asumir la muerte. Te mando un fuerte abrazo y gracias por hablar de estos temas tan necesarios.

  5. Teresa vidal cruz dijo:

    Se lo difícil que es salir de un círculo religioso en el cual por años me hicieron sentir que era sucia mala indigna y no era erecedora de nada x sentir diferente..años hasta que decidí y no se de donde saque fuerzas para liberarme hacer mi vida y hoy estar en paz conmigo feliz con mi pareja ya tres años y aceptada plenamente por mi familia…la fe no mata la religión si lamento haber perdido tantos años hoy a mis cuarenta y mas soy feliz plena creo en Dios pero sin miedo a que el me condena se que no fue nunca así pero las personas infectadas por la religión si condenan y reprimen a muchos con su escritura humana así lo veo gracias

    • Miriam Beizana dijo:

      Teresa siento mucho que hayas tenido que vivir algo así (nadie debería, desde luego que no), pero me alegro que ya estés fuera de ello. Creas en lo que creas, sé libre.

      Gracias por leerme y comentar. Un abrazo.

  6. La escritora entre el centeno dijo:

    Ser diferente en un mundo que quiere que seas como ellos creen que deberías ser es, sencillamente, una de las experiencias más duras que se pueda tener. Que te comparen con enfermos o criminales como si fuésemos capaces de matar siquiera a una mosca o de decir algo que pueda sentar mal a alguien. La historia de la humanidad (y de las religiones) ha ido arrastrando siglos de odio hacia todo lo que se salía fuera de lo ‘normal’ que una simple palabra como ‘condena’ tiene un peso aplastante y asfixiante.
    Yo solo espero poder ser fuerte por aquellas personas que no lo son ahora mismo.
    Y también espero que gente de la Watchtower lean esta entrada y entiendan el daño que hacen ‘en nombre de las Escrituras’.
    Me alegra ver estas entradas por tu blog, no por la entrada en sí, sino por la fuerza y el valor que hay detrás. Un abrazo fuerte, Miriam 🙂

    • Miriam Beizana dijo:

      Muchas gracias Fani. Creo que jugamos un rol importante cuando escribimos historias que dan cabida a los que es “diferente”. Tienes razón, tenemos que ser fuertes para que otros puedan serlo también.

      Gracias. Gracias. Gracias.
      Un abrazo.

  7. Maitane dijo:

    Marafariña me impactó muchísimo, porque me hizo recordar algo que intenté olvidar, el sufrimiento de un amigo (que también era mi sufrimiento) que perdió a su madre siendo muy joven y que a los pocos años también perdió a su padre cuando este último se casó con una mujer que es Testigo de Jehová. La mujer le hizo cambiar por completo, hasta el punto de que lo echó de casa con 16 años por ser homosexual y fue la familia de su madre la que le cuido. Este post, ha vuelto a abrir ese sentimiento de rabia e impotencia que tuve en aquel momento; rabia por ver cómo en el siglo XXI se podía llegar a rechazar a un hijo por su orientación sexual e impotencia porque siempre he tenido la sensación de que no pude hacer lo suficiente por él, y es que no sabíamos a quién recurrir ni cómo proceder porque solo éramos unos crios y cuando recurrí a la ayuda de mi familia tampoco supieron qué decirnos. Me siento orgullosa de que plantara cara y saliera adelante trabajando duro y consiguiera su meta: ser un artista libre.

    Gracias Miriam por este post y por favor, no dejes nunca de escribir.

  8. Fernando Losada dijo:

    Eres muy valiente, Miriam. Pasos como el tuyo, denunciar una injusticia como es la intolerancia hacia el colectivo LGTBQI+ en grupos religiosos, son muy necesarios. Y aunque te centras en los Testigos, que es el grupo que mejor conoces, hay muchas confesiones religiosas que odian al diferente. Es una pena que nos toque compartir planeta con gente que consagra su vida al odio, pero es así y hay que denunciarlo.

    Enhorabuena por lo que estás haciendo, Miriam 😉

  9. Miriam Collazo dijo:

    Comprendo lo duro que ha sido. Mi madre era Testigo de Jehovah, vivio una vida llena de temor y de control. Cuando se enfermo no hubo un hermano o anciano que que fuera a la casa a ver que le hacia falta a Maria, murio, puede ser que alla sido por mi. Mi madre y yo teniamos un abismo entre las dos llamado Testigos de Jehovah. Me cambiaron a mi madre, sufri su desamor.

    El amor entre dos personas es un sentimiento tan puro, esa atraccion entre dos seres que se quieren, ?Por que cuando es entre dos mujeres o dos hombres, muchos todavia lo conviertan en algo desonronso?, Una pena.

    Para mi amar a una mujer es el sentimiento mas lindo que puedo sentir. Pobre de esos ancianos que guian a su congregacion sembrando abominacion en vez de amor.

    Miriam Gracias por enfocar este tema tan controversial.

    Siento que ayas pasado tanto.

    Un beso

  10. Estíbaliz Durkheim dijo:

    Hola, monosina

    Aunque sé que es un comentario más de cientos… GRACIAS. Gracias por publicar ésto, gracias por ser tan valiente de publicar ésto, gracias por no callarte, gracias por ser TÚ. Ha tenido que ser muy difícil escribir éste artículo, e incluso imagino darle al botón de publicar. Pero gracias. Hace tiempo ya leí un artículo similar en el periódico, y después me lo confirmaste con Marafariña… Y ojalá poder abrazarte ahora mismo.

    Un besazo, y ojalá cambien las perspectivas de muchos…

  11. Lucas Albor dijo:

    A mí cuando me vienen los testigos de Jehová a casa les digo que soy satánico xD… Bastante fuerte lo que cuentas, y obviamente que nadie tiene que decirle a nadie cómo vivir su sexualidad, y menos “condenarlo”… Por suerte creo que cada vez la sociedad camina más en la dirección contraria, mayor aceptación, inclusión, respeto, igualdad de derechos, etc. Un abrazo, enhorabuena por el texto y ánimo en la lucha¡¡¡ 🙂

  12. Ana dijo:

    Tratar este tema así, de esta manera tan auténtica y poniendo todas las cartas boca arriba dicen mucho de tí, Miriam. Sobre todo porque tratar el tema de las religiones es complicado, ya que, puede remover conciencias (positivamente) o decir las cosas tal cual son a muchos no llegue a gustarles (eso ya es cuestión de cada uno). Aún así me parece de una valentía increíble hablarlo de esa forma tan sincera que tú tienes.
    Desde mi punto de vista, creo que toda religión debe ser respetuosa y aceptar a las personas tal cual son, sino… que tipo de religión sería??
    Es más que evidente que hay religiones y “religiones” pero sea como sea ninguna debe nunca prohibirte ser quien eres, amar libremente y dejarte afrontar la vida como realmente quieras vivirla.
    Si me lo permites Miriam, yo quiero recalmar una frase que un profesional de la psicología me dijo una vez: <> a partir de ahí que nadie, absolutamente nadie nos haga sentir o nos diga lo contrario. Y, por supuesto, que nadie absolutamente nadie nos imponga una manera de amar o una manera de vivir por mucho que pongan por delante una cruz o una Biblia.

  13. Nina Peña Pitarch dijo:

    Por desgracia, post como este tuyo siguen siendo necesarios. No puedo hacer más que aplaudirte por tu coraje, por poner en palabras los sentimientos propios y los de tantas personas que seguro que se han sentido así muchas veces y solo decirte que la lucha es dura, pero que no estáis ni mucho menos solas o solos en esto. Gracias por este post y un enorme beso Miriam

  14. Miriam Collazo dijo:

    Pero tengo que decir que me indigno me encendió que esos dos tipos te ayan cuestionado tú sexuality que te ayan acosado humillado a una jovencita a un angelito de Dios, no merecen perdón,
    Me dan ganas de meterles un puñetazo en el mismo centro de la nariz.
    Mi querida lo siento , Miriam menos mal que quedó atrás.

Gracias por comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s