Ruth

 

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Fotografía de Elena del Palacio

 

Es difícil y bonito hablar de Ruth.

Ruth siempre será mi mejor personaje, de todos los que han nacido y de todos los que nacerán. Conozco a Ruth mucho más de lo que jamás podría llegar a conocerme a mí misma. Porque ella es lo que yo no puedo entender de mí, es la explicación de mis vacíos sentimentales y ella soporta entre sus manos la fortaleza que yo, en ocasiones, no sé encontrar. Ruth ha sido la que ha dibujado cada uno de los rincones que forman su Marafariña.

Es en su delicadeza, en el tono pálido y pecoso de su piel, en sus pupilas que reflejan la espesura, en sus labios poco carnosos, en su cabello rojizo, en su agilidad torpe dónde se crea esa unión ese vínculo que jamás seré capaz de romper. Hay un lazo en mí muñeca que se une a la suya, fuertemente adherido, por debajo de la piel. Aunque nos dedicásemos toda una eternidad a correr en sentido opuesto, jamás lograríamos romperlo. Sería cómo escapar de mí misma.

Ruth es la hoja al viento, el reflejo en el río cristalino, es la melodía de la brisa del viento, son los pecados sepultados bajo tierra.

Ruth ha crecido en un mundo que no conoce y que nadie le ha enseñado a conocer. Su entendimiento de la realidad es puro e inocente, por eso avanza con ese paso tan sereno y tranquilo. Todavía es ilusa y cree que la maldad no puede hacerle daño. Su conciencia lucha por tener fe y esperanza, pero la curiosidad crece a pasos agigantados, encaramada a cada uno de sus huesos. Además, observa. Le encanta observar, le encanta encontrar cosas hermosas.

Es la oveja mansa que se ha revelado. Revelarse siempre hace daño, siempre termina abriendo heridas. Son heridas que nunca logrará cerrar, pero la harán todavía más poderosa. Y a pesar de la confusión y de redescubrir el Universo a cada paso, no existirá jamás una determinación más firme e inquebrantable que la de esa muchacha gallega corriendo en dirección opuesta al Océano. Le tiene miedo a los fantasmas pero, por ello, no se dejará doblegar jamás.

Hay un lazo en mí muñeca que se une a la suya, fuertemente adherido, por debajo de la piel.

Ruth es la hoja al viento, el reflejo en el río cristalino, es la melodía de la brisa del viento, son los pecados sepultados bajo tierra. Implica la represión y las cadenas alrededor del cuerpo. Implica el sacrificio y la muerte. Y, también, la libertad feroz y la resurrección milagrosa. Es una absoluta dualidad que desconcierta. No resulta sencillo comprenderla; pero sí que lo es sentir un profundo respeto por su rictus de afligida felicidad.

10 comentarios en “Ruth

  1. Esther Morera

    Ay, Miriam… Si hay algo que me guste más que leer a tus personajes, es leerte a ti hablando sobre ellos. Preciosas palabras las que le dedicas a Ruth.

    ¡Un abrazo!

  2. Nuestros personajes siempre serán la mejor forma de conocernos a nosotras mismas. Son nuestros mejores psicólogos y maestros, pero también nuestros pupilos que necesitan nuestra guía. Como bien dices, un lazo nos une a ellos como a almas gemelas.
    Un abrazo fuerte, Miriam 🙂

  3. Miriam

    Más allá de la imaginación le as dado vida Ruth.
    Cuando ley Marafariña, conocí a Ruth una extraordinaria mujer, que hubiera querido que fuera real y que fuera parte de mi vida y de una manera sé hato también a mí. No puedo explicar el por qué pero es así.
    Te agradezco por Ruth y es lindo que tengas ese lazo en la muñeca, no lo desates jamás.
    Un beso para Ruth y para ti.

  4. Ale

    Me agrada Ruth, le tengo un cariño especial, me dan ganas de abrazarla, decirle que no se merece tanto dolor y que a diferencia de mucha gente, yo si veo en ella a una persona valiente. -SPOILERS DESDE AQUI-. Creo que a fin de cuentas, siempre fue fiel a su amor por Olga -o así lo veo yo-, y eso la hizo cada vez más fuerte, cada vez más libre de las cadenas que la mantenían sumida en ese mundillo tan cerrado y prejuicioso. También creo que otra de las virtudes que la caracteriza, es su enorme corazón, pues nadie que no tenga uno, se sacrificaría de la manera que ella lo hizo. Nadie que no ame verdaderamente deja al amor de su vida, para que la olvide cuando aun es tiempo -creo que ella pensó así-, y así librarla de cargar con una persona enferma y con los días contados (¿tal vez?). En serio, me pareció que fue un gesto tan desgarrador, como desinteresado.
    Espero con ansias el segundo libro -ojalá nos adelantes algo pronto :D- y poder ver la evolución de los personajes -Excepto la Jaime, que lo detesto con el alma-. Un abrazo Miriam, keep going!

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