Tu personaje y tú

Según la Wikipedia, un personaje es:

Un personaje es cada una de las personas o seres (humanos, animales o de cualquier otra naturaleza) reales o imaginarios que aparece en una obra artística.

En el lateral, la imagen que aparece para encabezar el artículo es la de John Tenniel para la novela de Alicia en el país de las maravillas.

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La creación de cada uno de los personajes que forman parte de la obra literaria es, con total seguridad, una de las labores más complejas y divertidas a las que cualquiera que desee escribir una historia, sea del tipo que sea, debe enfrentarse. Y debe disfrutar.

En mi caso particular, los personajes suelen presentarse en mi mente cogiendo la mano de mi musa mucho antes de que lo haga el resto de la historia. Es casi (solo casi) como empezar la casa por el tejado. No sé si esto es lo habitual o no, pero creo que no me equivoco al decir que la relación que se crea entre el autor y su personaje, o personajes, es intensa, real y muy duradera. Es casi (solo casi) como una historia de amor. Es también un peregrinaje, un aprendizaje, porque mientras él crece y va tomando forma, tú vas creciendo y vas conociendo facetas de ti misma que desconocías hasta el momento.

Porque si un lector audaz es capaz de leer a través de la piel de tinta de dicho personaje, encontrará partes de tu alma que jamás confesarías. Encontrará fragmentos de tu pasado, miedos ocultos y anhelos sepultados. Encontrará todo aquello que extrañas y todo aquello que todavía te queda por ver. También tú puedes llegar a encontrar sentimientos que nunca, hasta ese momento, habías experimentado. Puede ser, incluso, como una preparación: nuestro personaje, nuestro mártir, puede sufrir y experimentar situaciones que nosotros todavía no hemos vivido pero que, con total seguridad, llegarán algún día.

Dejando a un lado las fichas técnicas, los datos que podemos rellenar de cada uno, la definición de su forma de vestir, el olor de su aliento, el color de su pelo, su mal hábito de fumar, su música favorita, relaciones de parentescos, el primer amor o su mascota… En fin, dando por sentado que todo esto lo conocemos a la perfección, llega el momento del diálogo. Un diálogo que proseguirá incluso cuando la obra esté finalizada, incluso mucho después. Porque no es tan fácil decir adiós a ese trocito que has dejado ahí para hacer latir otro corazón.

Hay que matizar que este personaje (o personajes) es decir, nuestra Alicia particular, no tiene que coincidir necesariamente con el protagonista. Resulta curioso, por cierto, que en muchas ocasiones cuando a un autor se le pregunta por el personaje favorito de su obra o relato cite a uno secundario que, tal vez, incluso al propio lector le había pasado más desapercibido.

El limbo que une a la pluma y a su creación es difícil y diferente en cada situación. No todos los autores se sienten, de hecho, unidos a sus vasallos, convertidos en meros peones que no le despiertan sentimientos. Tal cosa, creo, resulta fría y poco enriquecedora. Esa falta de vínculo hará que la literatura no sea del todo real, que le falte la chispa de lo que el miedo, la furia y el amor pueden transmitir en gran medida.

¿No se trata de imitar la vida, pero de hacerlo con franqueza, hermosura y metáforas?

O de inventarla, claro está.

4 comentarios en “Tu personaje y tú

  1. ¡Me encanta! Ésto me ha dado ideas para la creación de personajes. Pero para mí es lo mejor. Mi mayor inspiración es el autobus o el metro, me fijo en alguien en particular y me imagino su historia. A veces salen cosas interesantes y otras no tanto, pero una vez me dijeron que lo mejor era hacerte como una especie de bloc de notas con ellos y almacenarlos para futuros relatos ^^

    ¡Un besito y gracias! :3

  2. Esther Morera

    Mis personajes favoritos son aquellos que se reflejan en sus actos: esos que no es necesario describir exhaustivamente de forma explícita porque su forma de actuar, pensar o sentir te permiten formarte una imagen sobre ellos (que será personal, amoldada según nuestro propio filtro). También los que crecen, evolucionan, o acaban haciendo cosas llevados por las circunstancias de las que nunca se creyeron capaces (para bien o para mal).

    La cotidianeidad, la propia experiencia, pueden ser una fuente de inspiración -consciente, o no tanto- muy enriquecedora. Y también pienso que debe de ser dificilísimo abordar personajes que no tienen nada que ver con nosotros o lo que nos rodea, y que por pertenecer a otra época, u otra cultura, indefectiblemente tendrán valores intrínsecos, aspiraciones y formas de interpretar el mundo muy diferentes a las nuestras. ¿Cómo crear personajes de este tipo que resulten creíbles y coherentes en su propio entorno, pero con los que logremos empatizar a pesar de estas barreras? Sin duda, el trabajo de los escritores se presenta lleno de retos.

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