La unión del escritor y la nívola

Lejos quedan de la realidad los retratos del escritor con el gesto sosegado por la paz y la satisfacción, sentado con tranquilidad frente a una máquina de escribir, un café o un gato

Ya había hablado Unamuno sobre tal tema, llamando con osadía a la novela nívola y desafiando la unión de la realidad y la ficción. Y es que se subestima la cordura de aquel que gasta sus horas escribiendo, aquel que se convierte en un esclavo de una creatividad explosiva, que gobierna sus horas como una maldición.

Lejos quedan de la realidad los retratos del escritor con el gesto sosegado por la paz y la satisfacción, sentado con tranquilidad frente a una máquina de escribir, un café o un gato. Un cansancio que se sofoca con un sencillo restriegue de ojos, como si de esa simple forma se pudiera recuperar la cordura. Mientras se trabaja en una obra (y hablamos de un período de tiempo que oscila entre uno a cinco años como media) el creador se encuentra en un extraño estado de duermevela, es asolado por un vacío importante y, además, es común sufrir episodios de depresión leve. 

Pero esto es algo de lo que poco se habla y la recompensa todavía es menor. La diferentes fases que se sufren en este proceso creativo son muchas y más que la alegría y la satisfacción por el trabajo hecho, es una necesidad casi tóxica que nace del interior y no permite escapatoria. Casi como un trastorno, casi como una enfermedad, que deriva en algo hermoso, tal vez. O en ocasiones, todo el desgaste que hemos sufrido, no llega a merecer del todo la pena. No es falta de talento, en este camino influyen muchos factores.

La unión esposada, pues, del escritor y sus personajes, su historia, es absoluta. Cuando esto ocurre, es cuando el lector puede llegar, de verdad, a vivir una novela en su plenitud. Una ínfima parte de ese vínculo irrompible entre autor y obra traspasa a aquel que se sumerge en las páginas que otorgan vida, o la desploman. Ahí podemos hablar de que se ha alcanzado ese efímero éxito, esa mínima sonrisa.

El otro contrapeso es que el trabajo del artista creador no tiene final, no tiene culmen. Y aunque un escritor debería obligarse a descansar, cuando la inspiración es muy fuerte, resulta imposible. Las ideas bullen, y la necesidad de hacerlas nacer impide las merecidas vacaciones. Cuando termina uno de estos tediosos y largos procesos, comienza de inmediato otro. Hay ilusión, pero también terror: se es consciente de lo que sucederá a continuación.

Leer

No deja de ser sorprendente que en una clase con una media de veinte alumnos, tan solo fuéramos dos o tres los que tuviéramos inquietudes por las letras

En mi época escolar, escribí bastantes redacciones enfocadas al tema de “leer”. Lo cierto es que tanto el profesorado de lengua y literatura castellana, como el de la lengua gallega, insistían bastante en la necesidad de cultivar un amor por las letras, lo que implicaba cierta dedicación personal, al margen de las estrictas obligaciones estudiantiles.

Me encantaba poder escribir sobre ese tema, y en más de una ocasión recuerdo que la adorable profesora de literatura eligió mi texto para leer ante mis compañeros. No deja de ser sorprendente que en una clase con una media de veinte alumnos, tan solo fuéramos dos o tres los que tuviéramos inquietudes por las letras, más allá de leer la última de “Crepúsculo” o buscar el libro más delgado de la biblioteca para solventar las lecturas obligatorias. Este tema no deja de ser, cuanto menos, preocupante.

Y ya no quiero referirme a un obvio problema de cultura y de desinterés por algo tan importante para la sociedad como lo son los libros escritos que podemos leer, que contienen multitud de conocimientos imprescindibles. Quiero referirme a que no deja de ser amargo que haya un porcentaje tan elevado estudiantes jóvenes que tengan un desinterés absoluto por añadir la lectura a su lista de aficiones, porque ellos serán las generaciones del mañana.

Dicha cuestión puede agravarse todavía más si consideramos lo que puede implicar la ausencia de la pasión por las historias escritas en la sociedad. Casi podríamos referirnos a una dolencia, a una enfermedad. Las carencias que provoca la ignorancia de los libros son obvias, y van mucho más allá de la destreza ortográfica o la riqueza del léxico. El alma se consume más rápido, la vida es más breve, el vacío de las horas es, simplemente, vacío.

Para mí, como lectora, la inexistencia de una lectura en curso es inconcebible. No contar con el abrazo, el aliento, la compañía de un libro es, simplemente, aterrador. Estar sola en una sala de espera, estar sola en la soledad del hogar, tomarme un café sin la grata compañía de un personaje y de su historia… ¡Atroz! Las calles solo serían calles, los atardecer solo serían atardeceres, el amor solo sería amor y la muerte tan solo sería muerte.

La cura para tal mal es complicada y esto los que leemos lo sabemos muy bien. Si bien es cierto que no sufrimos un desprecio generalizado, dedicarse a leer de forma intensiva es, en ocasiones, visto como una rareza. Es más común, y más aceptado, el hecho de perder horas frente al televisor, visionando vídeos en la Red o transcurrir la tarde en la ardua tarea de no hacer nada. Y con esto no quiero abogar porque todas estas formas de matar el rato sean inferiores o deban ser erradicadas, de ningún modo. Hay lugar para todo, incluso para las letras.

De esta forma creo que sería importante que la lectura, al margen de las tecnologías más dinámicas y visuales, siga teniendo una función destacada en la rutina. Que volvamos a retomar las visitas a la biblioteca del barrio y a nadar en todo lo bueno que un buen libro puede reportarnos. Leer dio, da y dará nuevos matices a nuestros días. Nos permite viajar sin movernos, nos deja soñar en cualquier momento del día, nos provoca llantos sinceros y carcajadas desproporcionada.

Leer nos eterniza, más que cualquier otra cosa. Los libros son la materialización de los sueños y de las pesadillas del ser humano. Es la vida misma, pero con matices hermosos.

Sobre escritores que escriben críticas de otros escritores

Captura

No podría contestar qué fui antes: lectora o escritora. Por lo tanto, tampoco podría contestar si, en los inicios remotos de mi afán por las letras, comencé siendo una inofensiva lectora o una crítica de todo lo que caía en mis manos.

Cuando eres muy joven, no te llegas a plantear del todo el cómo tus decisiones te pueden influir en un futuro. Así que cuando quise dedicarme con determinación a escribir reseñas y críticas sobre los libros que leía, no calculé sobre lo que ocurriría cuando mi creación secreta fuera libre de ser devorada por los críticos literarios, algunos despiadados y tremendamente honestos.

Lo ideal, sería siempre, poder separar un rol del otro. La Miriam escritora que autopublicó con esfuerzo y pasión su primera novela, Marafariña; la Miriam crítica que no teme a decir lo que piensa. Pero, esto no es así. Ni yo puedo separarlo ni, desde luego, los lectores lo pueden hacer del todo.

¿Qué ocurre, entonces? Que puede pasar que, al escribir una crítica media o negativa a un compañero escritor, esta opinión te sea devuelta y, además, con más saña de la necesaria. Del mismo modo, puedes despertar antipatía general en el entorno, mostrando un papel destructor que, no nos engañemos, a nadie le entusiasma. En este punto, el tema de seguir con las reseñas que tanto disfrutaba haciendo se estaba volviendo insostenible.

Sentía una desazón bastante intensa, y estaba perdida. El Blog que había mantenido vivo dos años, “Las mentiras que escribí”, se había convertido en un lastre del que ya no podía disfrutar. Sentía una mordaza, una obligación. Y ni siquiera podía disfrutar con sinceridad de los libros que llegaban a mis manos. Por supuesto, esto terminó repercuiendo en mi faceta de escritura. Y cuando la escritura falla, todo se vuelve negro.

Durante semanas estuve reflexionando, falta del apetito de la inspiración y temiéndome que lo único que podía hacer era aparcar, abandonar, “Las mentiras…”.

Y de esta historia nace A Librería.

Junto con mi compañero y amigo David Pierre y mi hermana gemela y poetisa Tabita Beizana, hemos comenzado este proyecto literario que apoya la honestidad, la crítica constructiva y elaborada. De esta forma, se deja atrás una etapa que, sin bien es cierto me reportó muchas satisfacciones, ya me había regalado todo lo necesario.

Desde A Librería, mi intención y la del resto de miembros, es analizar y vivir la literatura como se merece: sin tapujos. Desnuda y a nuestra merced para, de esta forma, poder regalar a los lectores una visión real y sincera de lo que se esconde detrás de títulos que abarcan desde clásicos, hasta novela actual y llegando a la novela independientes.

Espero, con sinceridad, que me sigáis y me apoyéis en esta nueva aventura. Estoy segura de que sí.

Gracias, siempre gracias.

Y Felices Letras.

Miriam Beizana Vigo

 

Todas las horas mueren: Concurso Indie 2016

' A lovely read '- The Seatown Press (1)

Título: Todas las horas mueren
Páginas: 150 aproximadamente
Género: Intimista, histórico
Fecha de lanzamiento: 3 de julio de 2016

El Café de Fontiña se ha convertido en el alma de una villa. Allí, las horas parecen eternizarse. Las tazas están siempre a rebosar, las estanterías plagadas de libros y la barra luce siempre unas flores vivas y frescas.

Tras dos décadas, la anciana dueña, Olivia Ochoa, no encuentra motivos suficientes para levantarse y seguir manteniendo la esencia de su Café. Las horas pasadas, como almas perdidas, regresan a su presente y le anuncian que su final no tardará demasiado.

Pero todavía no.

Porque Dorotea llamará a su puerta, como lo hizo Laura, como lo hacen los fantasmas. Y el tic-tac de la escritora deberá seguir sonando, porque sus horas no están resueltas a terminarse.

 

“Cucarachas. Cucarachas”

 

Adquiere aquí Todas las horas mueren

#ConcursoIndie2016

Presentación de “Tino Casal Tal Como fue” en Oviedo

 

Hace unos meses presentaba en la Biblioteca de Carballo (A Coruña) “Marafariña”, mi primer trabajo autopublicada. Ahora, poco tiempo después, celebro el haber podido participar en la presentación de la obra “Tino Casal Tal Como fue”, junto con Pep Navarro Asensio, la cabeza pensante de todo este proyecto y director del documental “Tino Casal Más allá del tiempo”. También nos acompañaron en este momento tan especial e importante personas tan sobresalientes como Claudio Menéndez y Toni Fernández (componentes de “Archiduques”), Conchita Casal (hermana de Tino Casal), Victor González Casal (primo hermano de Tino Casal, prologuista del libro), Rivi (Concejal de Cultura) y Ana Isabel (co-diseñadora y maquetadora).

El evento tuvo lugar el pasado domingo 8 de mayo en la feria de LibrOviedo, en la emblemática Plaza de Trascorrales. Se trató de un encuentro cálido, lleno de personas maravillosas que nos aportaron su calor y su cariño, que tanto es de agradecer cuando se llevan a cabo estos sueños. Porque cuando eres una niña y sueñas con “ser escritora”, poco puedes imaginar que tales pensamientos se materialicen de esa forma. Y yo, tan pequeña, bailando entre los grandes, muy cerca de mi amigo, casi un hermano, Pep, al que le estoy eternamente agradecida por haber confiado en mí para habernos embarcado, juntos, en este viaje.

La ciudad vetusta nos acogió con calor y ternura. El amor carácter de sus gentes, la alegría de sus bares y el alma de sus calles. Y, sobre todo, la admiración y apoyo de los fans de Tino Casal, que con todo su corazón, como un gran abrazo, se encuentran detrás de este proyecto cargado de intenciones plenas de honrar, de recordar, de elevar, a un artista incondicional y único.

Toda una experiencia única e irrepetible para mi joven experiencia como autora que, desde luego, he vivido con mucha intensidad. Soy consciente, y estoy muy agradecida, a Pep Navarro, por haberme dado la oportunidad de acompañarlo en este camino, de haber confiado en mí para formar parte de esta obra para y por Tino Casal, un artista adelantado a su tiempo, no siempre debidamente reconocido.
Solo me queda dar las gracias por el apoyo y el cariño incansable. Espero que el destino nos vuelva a encontrar de nuevo.

Podéis ver el vídeo de la presentación pinchando aquí



De izq a derecha: Victor González Casal, Clauido Menéndez, Ángela Show, Conchita Casal, Pep Navarro Asensio, Miriam Beizana, Toni Fernández, Ana Isabel Mendéz.



Aparición en prensa

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Presentación de Marafariña en Carballo

Los nervios estaban ahí, y no me abandonaron. Pero tal vez fueron lo que me dio tanta fuerza y tanta energía. Y la sonrisa y el buen humor, que siempre son un ingrediente fundamental en cualquier momento de la vida, para aflojar tensiones y crear un ambiente radiante, cálido y cercano.
Como mencioné en algún punto de la presentación, jamás creí que sería capaz y podría lanzarme a hablar de Marafariña ante un grupo de gente, con mi cara, mi nombre y mi todo… sin miedo, sino con valentía y un coraje que creo que la propia Marafariña me infundió en todo momento. O tal vez era la imperiosa necesidad de acercar mis letras a otros lectores, o simplemente hablar de ella, o simplemente… creo que fue mi corazón quién tomó las riendas de la charla.
Tengo que agradecer a Cristina Carracedo, amiga mía, muy amiga mía, desde hace incontables años, y a la Biblioteca de Carballo, mi pueblo natal, por haberme ayudado y haberme dado la oportunidad de presentar ‘Marafariña’ en un entorno de lujo, en una sala muy bien acondicionada y haberme publicitado incansablemente por las Redes Sociales a su disposición.
Formamos un pequeño grupo, de amigos, de desconocidos que ahora son amigos, de vecinos de los alrededores, de personas inquietas que acudieron para entrar en Marafariña. Y me alegra que así haya sido de verdad. Porque poder compartir todo esto, durante unos minutos, con un auditorio tan amable, cordial y cariñoso, ha sido para mí una experiencia irrepetible, tibia como el sol del verano cálido, como la melodía hipnotizante y fresca de esa espesura que tanto me ha inspirado.

Muchísimas gracias a todos los que habéis asistido, os lo agradezco con el corazón lleno y las manos abiertas. Gracias a todos los que habéis estado conmigo, los que me habéis apoyado y los que habéis creído en mí. Gracias a la gente del pasado que ha vuelto a darme un abrazo y una sonrisa a tiempo. Gracias a aquellos que no me conocíais, pero que habéis confiado en mi historia. Gracias a todas y cada una de esas personitas que ayer compartieron conmigo un momento inolvidable, muy importante para mí, para Marafariña, para mi vida entera.

Vídeo de la presentación
Fotografías de la presentación
Enlace a la prensa